La trampa de la respuesta inmediata

Es difícil mantener el ritmo de la avalancha de los correos electrónicos. ¿Esto le suena familiar? Entonces este artículo no es para usted, sino para la otra persona. Aquella que responde inmediatamente, revisa el correo durante vacaciones, etc. A través de este artículo le queremos explicar por qué no debe “dormir junto a su teléfono inteligente” para responder su correo electrónico.

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Si se siente arrastrado hacia un interminable vórtice de culpa cada vez que observa la bandeja de entrada de su correo electrónico, este artículo no es para usted. Si tiene dificultades para mantener el ritmo de la diaria avalancha de correos electrónicos, aléjese.

Esto no es para usted. Es para la otra persona. La que responde inmediatamente a cada mensaje. La que “duerme con su teléfono inteligente.” La que revisa correos electrónicos durante las vacaciones.

Usted sabe quién es. Aunque pueda ser difícil escucharlo, es necesario decirlo: Usted lo esta arruinando todo para el resto de nosotros.

Cada vez que revisa su correo mientras está de vacaciones hace un poco más difícil que yo no lo haga. Cada vez que lanza un correo a las 11 p.m., hace que me explote una de las venitas del ojo. Cada vez que me envía un correo electrónico preguntando, “¿recibiste mi correo?” — especialmente si me lo había enviado en las últimas 24 horas – ahogo a un gatito en una bolsa.

Sísifo tenía más posibilidades de mantener esa piedra en la cima de la montaña que yo de mantenerme al corriente de mi correo electrónico.

He intentado la estrategia de revisar el correo electrónico sólo tres veces al día. Terminé dedicando todo el día. Intenté usar un límite de tiempo, lo que significó que a duras penas respondí algo. Probé con la regla “de responder o archivar” — respondiendo todo lo que pueda responder en menos de cinco minutos, y marcando lo demás para después. Eso significaba que respondía todas las preguntas poco importantes, y nunca tenía tiempo para las que requerían más reflexión o investigación. Incluso probé designando las tardes del viernes como el tiempo de “disculpa” en el sentido de: “Hola, estoy muy apenada de que todavía no he podido responder a tu correo electrónico. ¡Espero tener más tiempo la próxima semana!” ¿El problema? Nunca, jamás tendré más tiempo para el correo electrónico, ni la siguiente semana ni alguna otra.

Con los correos electrónicos hemos alcanzado un umbral en el que la ventaja de los mensajes asincrónicos se ha perdido. Mientras que antes podía usted enviar un mensaje cuando tuviera tiempo, y yo podía responderlo cuando tuviera tiempo, de forma que ambos pudiéramos sentirnos eficientes, la nueva trampa de la respuesta inmediata significa que esencialmente nos estamos comunicando en algo similar al tiempo real, pero sin ninguno de los beneficios de realmente comunicarnos en tiempo real.

Hemos confundido responder con reaccionar. Responder involucra pensar, y pensar toma tiempo. Tomar tiempo significa que no podemos responder en un tiempo razonable todos los correos que recibimos – y que pudiéramos no ser capaces de responderlos todos, punto.

Por ello tendremos que decidir: ¿Voy a ser el que “responde de inmediato”? o ¿voy a responder los correos electrónicos a mi propio tiempo, cuando realmente pueda brindar una respuesta razonada, y pasar mi vida disculpándome, o decidir que está bien si las personas piensan que soy arrogante y demás?
Esta es la elección. No hay punto medio, al menos mientras sigan a cargo las personas que responden en vacaciones y duermen con sus teléfonos.

Si esto lo describe, por favor: Desista. Cese. Consígase un pasatiempo. Y deje de preguntar si recibí su correo electrónico.

“Nunca, jamás tendré más tiempo para el correo electrónico, ni la siguiente semana ni alguna otra.”.

“He intentado la estrategia de revisar el correo electrónico sólo tres veces al día.”.

“Cada vez que lanza un correo a las 11 p.m., hace que me explote una de las venitas del ojo.”.

Este artículo está dirigido a aquella persona que responde inmediatamente a cada mensaje. La que “duerme con su teléfono inteligente.” La que revisa correos electrónicos durante las vacaciones.

Aunque pueda ser difícil escucharlo, es necesario decirlo: Usted lo esta arruinando todo para el resto de nosotros. Cada vez que revisa su correo mientras está de vacaciones hace un poco más difícil que yo no lo haga. Y esto ha ocasionado que responda todas las preguntas poco importantes, y nunca tenía tiempo para las que requerían más reflexión o investigación.

Con los correos electrónicos hemos alcanzado un umbral en el que la ventaja de los mensajes asincrónicos se ha perdido. Mientras que antes podía usted enviar un mensaje cuando tuviera tiempo, y yo podía responderlo cuando tuviera tiempo, de forma que ambos pudiéramos sentirnos eficientes, la nueva trampa de la respuesta inmediata significa que esencialmente nos estamos comunicando en algo similar al tiempo real, pero sin ninguno de los beneficios de realmente comunicarnos en tiempo real.

Hemos confundido responder con reaccionar. Responder involucra pensar, y pensar toma tiempo. Tomar tiempo significa que no podemos responder en un tiempo razonable todos los correos que recibimos – y que pudiéramos no ser capaces de responderlos todos, punto.

Si esto lo describe, por favor: Desista. Cese. Consígase un pasatiempo. Y deje de preguntar si recibí su correo electrónico.

© 2018 Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

The Responsiveness Trap

If you feel sucked into a bottomless guilt vortex every time you look at your email inbox, this article is not for you. If you struggle to keep up with a deluge of emails every day, go away.

This isn’t for you. It’s for the other guy. The one who responds immediately to every message. The one who “sleeps with his smartphone.” The one who checks email on vacation.

You know who you are. And while this may be hard for you to hear, it needs to be said: You’re ruining everything for the rest of us.

Every time you check your email while on vacation you make it just a little bit harder for me not to. Every time you fire off an email at 11 p.m., you make a capillary explode in one of my eyeballs. Every time you send me an email asking, “Did you get my email?” — especially if you sent said email within the past 24 hours — I drown a kitten in a bag.

Sisyphus had a better chance of keeping that boulder on top of that hill than I do of keeping on top of my email.

I’ve tried the check-email-only-thrice-per-day strategy. It wound up lasting all day. I’ve tried using a time limit, which meant I barely answered anything. I’ve tried the “answer or file” rule — anything you can answer in under five minutes, answer, and everything else flag for later. This meant I answered all the unimportant questions, and never had time left for the ones that required more thought or research. I’ve even tried designating Friday afternoons “apology” time, as in: “Hi there, I’m so sorry I haven’t been able to respond to your email yet. I will hopefully have more time next week!” The problem? I will never, ever have more time for email, next week or any other week.

We’ve reached an event horizon of email where the entire point of asynchronous messaging has been lost. Where once you could send a message whenever you had time, I could reply whenever I had time, and we could both feel maximally efficient, the new responsiveness trap just means we’re essentially communicating in something like real time, without any of the benefits of actually communicating in real time.

We’ve confused responding with reacting. Responding involves thinking, and thinking takes time. Taking time means we can’t possibly answer all the email we get in anything like a sensible time frame — and that we might not really be able to answer all of it, period.

And so we’ll all have to decide: Am I going to be “responsive”? Or am I going to answer email in my own time, when I can actually provide a thoughtful reply, and either spend my life apologizing or decide it’s OK if people think I’m an arrogant so-and-so?

This is the choice. There is no middle ground. At least, as long as the vacation-email-answering, smartphone-sleeping-with people are in charge.

If that describes you, please: Cease. Desist. Get a hobby. And stop asking if I got your email.

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