Para tener una vida hogareña más feliz, trátela un poco como trabajo

Creemos tener un equilibrio vida-trabajo por estar tiempo en casa. Sin embargo, no nada más es el tiempo el que define ese equilibrio, sino lo que hacemos con ese tiempo. Le damos una gran importancia y estrategias al trabajo, y estas mismas pueden ser utilizadas en casa. Te decimos cómo.


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Para que una ocupada familia y hogar funcionen sin contratiempos, los padres necesitan emplear muchas de las mismas tácticas que empleamos en la oficina: planear y agendar, toma razonada de decisiones y poner a las personas primero.

Cuando estoy en el trabajo, me atengo a una agenda detallada. Todo está considerado e incorporo tiempo para atender sorpresas inesperadas. Ahora estoy tratando de dirigir mi vida hogareña del mismo modo, de forma que pueda hacer todo en forma eficiente y efectiva, además de tener tiempo extra para crear experiencias significativas con mi familia y rejuvenecer.

Cuando necesito tomar una decisión importante en el trabajo, la consulto con mi equipo. La decisión final podría ser mía, pero primero quiero escuchar las opiniones razonadas de todos. En casa, históricamente ha sido mucho más fácil el solo decidir, algunas veces consultando con mi esposo y mis hijos, y otras no. Sin embargo, esto está cambiando. Actualmente estamos en el proceso de mudarnos y en lugar de dirigir por decreto, algo que nunca sucedería en la oficina, mi esposo y yo estamos conscientemente tomando en cuenta todas las opiniones. Nuestros hijos tienen 18 y 22 años, lo que ayuda. Aun así, como he descubierto en el trabajo, las personas más jóvenes suelen brindar aportes valiosos e incluso cruciales.

En mi vida profesional, pienso cuidadosamente acerca de desarrollar a las personas de mi equipo –acerca de dónde están en su curva de aprendizaje, cómo añaden valor y qué pueden hacer para aplicar y pulir sus habilidades. Recientemente administramos la evaluación CliftonStrengths a lo largo de la organización, para identificar fortalezas de forma que podamos aprovecharlas. Por supuesto, la mayoría de los padres están trabajando constantemente para ayudar a que sus hijos se conviertan en adultos exitosos, pero podemos ser incluso más deliberados al respecto. Durante las vacaciones, cada miembro de nuestra familia tomó el examen de fortalezas y después leímos los resultados en voz alta y discutimos cómo podríamos ayudarnos a aprovecharlas mejor.

Quizá lo más importante que hago como jefa y propietaria de empresa es que procuro tratar a cada persona con la que trabajo como la persona más importante del mundo. Quiero aplicar este ideal también en casa. En el trabajo ni siquiera pensaría en no voltear a ver a la persona con la que estoy hablando y no darle mi plena atención, ya sea un cliente o compañero. Sin embargo, muchas veces reviso distraídamente mi teléfono mientras mi esposo o mis hijos están hablando. Con un poco de insistencia de nuestra hija de último año de preparatoria, he comenzado a enfocarme más en el tiempo cara a cara. Hablar de este modo es muy revitalizante.

Cuando usted es un padre con empleo a tiempo completo, mucho del trabajo de casa se comprime a unas horas al día, las mismas horas en las que quisiera relajarse. Sin embargo, no nos podemos sentir con merecimiento de esto último. El merecimiento, ese taimado saboteador de nuestras aspiraciones de carrera, tampoco nos sirve bien en casa. Requiere planeación y esfuerzo hacer que el hogar y la familia funcionen sin contratiempos. Si quiero relajarme, debo ganármelo.

“Mucho del trabajo de casa se comprime a unas horas al día”.

“Ha sido mucho más fácil el solo decidir”.

“Cuando estoy en el trabajo, me atengo a una agenda detallada”.

Para que una ocupada familia y hogar funcionen sin contratiempos, los padres necesitan emplear muchas de las mismas tácticas que empleamos en la oficina: planear y agendar, toma razonada de decisiones y poner a las personas primero.

Cuando necesito tomar una decisión importante en el trabajo, la consulto con mi equipo pues me interesa escuchar las opiniones razonadas de todos. En casa, actualmente estamos en el proceso de mudarnos y en lugar de dirigir por decreto. Mi esposo y yo estamos conscientemente tomando en cuenta todas las opiniones. Nuestros hijos tienen 18 y 22 años, lo que ayuda. Como he descubierto en el trabajo, las personas más jóvenes suelen brindar aportes valiosos e incluso cruciales.

Quizá lo más importante que hago como jefa y propietaria de empresa es que procuro tratar a cada persona con la que trabajo como la persona más importante del mundo. Quiero aplicar este ideal también en casa.

Esto requiere planeación y esfuerzo hacer que el hogar y la familia funcionen sin contratiempos.

© 2018 Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

Título

For a busy home and family to operate smoothly, parents need to employ many of the same tactics we use at the office: planning and scheduling, thoughtful decision-making and putting people first.

When I’m at work, I keep to a detailed schedule. Everything is accounted for, and time is incorporated to allow for unexpected surprises. I’m now trying to run my home life in the same way, so I can get everything done efficiently and effectively and have free time left over to create meaningful experiences with my family and rejuvenate myself.

When I need to make a big decision at work, I consult with my team. The final call might be mine, but I want to hear everyone’s considered opinions first. At home, it’s historically been so much easier to just decide, sometimes consulting with my husband and children, sometimes not. This is changing, though. We’re currently in the process of moving and, rather than managing by fiat, something that would never happen at the office, my husband and I are consciously taking all views into account. Our kids are 18 and 22, which helps. But, as I’ve discovered at work, the most junior people often provide valuable, even crucial, input.

In my professional life, I think carefully about developing the people on my team — about where they are on their learning curve, how they add value and what they can do to apply and hone their skills. We recently administered the CliftonStrengths assessment throughout the organization to identify strengths so that we can play to them. Of course, most parents are constantly working to help their children grow into successful adults. But we can be even more deliberate about it. Over the holidays, each member of our family took the strengths test and then read the results aloud and discussed how we might help one another better leverage those assets.

Perhaps the most important thing I do as a boss and business owner is try to treat every person I work with as the most important person in the world. I want to apply this ideal at home as well. At work, I wouldn’t dream of not turning toward the person I’m talking to and giving them my full attention, whether client or co-worker. And yet, too many times to count, I idly check my phone while my husband or children are speaking. With a little prodding from our high-school-senior daughter, I’ve started to focus more on face time (and not the Apple variety). Chatting like this is invigorating.

When you’re a parent with a full-time job, much of the work of home is compressed into a few hours a day, the same hours in which you’d like to relax. But we can’t feel entitled to the latter. Entitlement, the sneaky saboteur of our career aspirations, doesn’t serve us well at home, either. It takes planning and effort to make a household and family run smoothly. If I want to chill out, I have to earn it.

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