Su debilidad podría ser su ventaja competitiva

[thumbnail size=’array( 1000, 500)’]

No estamos seguros de cómo destacar cuando solicitamos un empleo, pues sabemos que hay muchas personas con las habilidades que tenemos nosotros. Sin embargo, para entender nuestras singulares habilidades debemos enfocarnos en la escasez. He aquí cómo hacerlo.

TIEMPO DE LECTURA

texto alt

¿Cómo se calcula?

Descarga este Artículo

A mitad del taller que estaba enseñando sobre reinvención profesional, le di a los participantes una tarea: Crear una narrativa citando sus fortalezas profesionales. Después del receso, una mujer llamada Alison levantó su mano. “Soy una pensadora estratégica y puedo lograr cosas,” explicó. “Pero otras personas también pueden hacerlo. No estoy segura de cómo puedo realmente destacar cuando solicito un empleo.”

Ella no es la única. Como Phyllis Stein, antigua jefa de Career Services en el Radcliffe College, me dijo cuando estaba investigando para mi libro “Reinventing You” muchos de sus clientes con más logros también son los más autocríticos. Son muy conscientes de sus debilidades, explicó, y les resulta muy difícil ver sus fortalezas.

“¿Qué trabajo estas solicitando y qué hacías antes?” le pregunté a Alison.

“Solía vender equipo médico,” respondió, “y ahora quiero dirigir proyectos para compañías de equipos médicos.” Su visión de sí misma estaba envuelta en deficiencias: En su currículum no tenía ninguna experiencia en manejo de proyectos, y sus competidores seguro la tendrían.

Sin embargo, sus antecedentes de hecho eran perfectos. Como sabe la mayoría de los gerentes de contrataciones, es raro encontrar un candidato que cumpla todos sus criterios. Aunque otros solicitantes podrían tener experiencia en el manejo de proyectos, quizá no habían trabajado en la industria de equipamiento médico. Alison podría argumentar que su familiaridad con la industria es un activo mucho más valioso. La clave es cambiar el encuadre para enfocarse en sus ventajas, no en sus defectos.

Cuando está tratando de entender sus singulares habilidades, piense acerca de la escasez. ¿Qué antecedentes o habilidades tiene que pudieran ser raras en un contexto dado? Si puede plantear su argumento con confianza, puede emplear la escasez a su favor y posicionarse como un recurso limitado y deseado.

Esa estrategia tuvo éxito para mí hace años, cuando fui contratada como directora ejecutiva de, la organización de promoción del uso de la bicicleta a nivel del estado de Massachusetts. La mayoría de los solicitantes eran, al igual que los miembros de la junta directiva, fanáticos del ciclismo. Yo era una ciclista casual con interés en la planeación urbana y un buen conocimiento de la promoción política y las relaciones con medios de comunicación.

En mi entrevista laboral, comenzaron con lo que ellos pensaban que era una pregunta suave. ¿Qué clase de bicicleta tienes? Esperaban algo de presunción sobre las virtudes de ciertos fabricantes; lo que obtuvieron fue una mirada de pánico y dos palabras: “Es azul.” Sin embargo, viré hacia mi ventaja: sabía muy poco sobre bicicletas, les dije, pero la junta directiva podría enseñarme. Mientras tanto, yo podría ayudar a la organización a ganar batallas políticas y cobertura en los periódicos, dos áreas cruciales. Mi propuesta funcionó y me contrataron.

Si deja que los demás definan los términos del debate, perderá casi siempre. Siempre habrá alguien que sepa más que usted sobre un tema, o que tenga más experiencia directamente relevante. Cuando entiende que lo que usted posee es escaso, y es lo bastante fuerte como para plantear el argumento en su favor con base en sus propias mediciones, seguramente será mucho más persuasivo de lo que nunca imaginó.

“Si deja que los demás definan los términos del debate, perderá casi siempre.”.

“Mi propuesta funcionó y me contrataron.”.

““No estoy segura de cómo puedo realmente destacar cuando solicito un empleo.””.

Como sabe la mayoría de los gerentes de contrataciones, es raro encontrar un candidato que cumpla todos sus criterios.

Al solicitar trabajo, somos muy conscientes de las debilidades, y nos resulta muy difícil ver las fortalezas. La clave es cambiar el encuadre para enfocarse en sus ventajas, no en sus defectos.

Cuando está tratando de entender sus singulares habilidades, piense acerca de la escasez.

Si puede plantear su argumento con confianza, puede emplear la escasez a su favor y posicionarse como un recurso limitado y deseado.

Siempre habrá alguien que sepa más que usted sobre un tema, o que tenga más experiencia directamente relevante. Cuando entiende que lo que usted posee es escaso, y es lo bastante fuerte como para plantear el argumento en su favor con base en sus propias mediciones, seguramente será mucho más persuasivo de lo que nunca imaginó.

© 2018 Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

Your Weakness May Be Your Competitive Advantage

Midway through the workshop I was teaching on professional reinvention, I gave participants an assignment: Create a narrative citing your professional strengths. After the break, a woman named Alison raised her hand. “I’m a strategic thinker, and I can get things done,” she said. “But other people can do that, too. I’m not sure how I can really stand out as I’m applying for jobs.”

She isn’t alone. As Phyllis Stein, the onetime head of Radcliffe College Career Services, told me when I was researching my book “Reinventing You,” many of her highest-achieving clients are also the most self-critical. They’re very aware of their weaknesses, she said, and find it very hard to see their strengths.

“What job are you applying for? And what did you do before?” I asked Alison.

“I used to sell medical equipment,” she said, “and now I want to do project management for medical-equipment companies.” Her vision of herself was cloaked in deficiencies: She didn’t have any project-management experience on her resume, and her competitors surely would.

But her background was actually perfect. As most hiring managers know, it’s rare to find a candidate who meets all your criteria. While other applicants might have project-management experience, they may not have worked in the medical-equipment industry. Alison could argue that her familiarity with the industry would be a far more valuable asset. The key is changing your frame to focus on your advantages, not your shortcomings.

When you’re trying to understand your unique abilities, think about scarcity. What background or skills do you have that might be rare in a given context? If you can make your case with confidence, you can use scarcity to your advantage and position yourself as a desired, limited resource.

That strategy succeeded for me years ago when I was hired as the executive director of MassBike, Massachusetts’ statewide bicycling advocacy organization. Most of the applicants were, like the board members, bicycling fanatics. I was a casual commuter cyclist with an interest in urban planning, and a good knowledge of political advocacy and media relations.

In my job interview, they started with what they thought was a softball question: What kind of bike do you have? They expected some banter about the virtues of certain manufacturers; what they got was a panicked look and two words: “It’s blue.” But I pressed my advantage: I knew very little about bicycling, I told them, but the board could teach me. Meanwhile, I could help the organization win political battles and newspaper coverage, two crucial areas. The pitch worked, and I was hired.

If you let others set the terms of the debate, you will lose almost every time. There will always be someone who knows more than you do about a given topic, or who has more directly relevant experience. When you understand what you possess that’s scarce, and are strong enough to make the case for yourself based on your own metrics, you’re likely to be far more persuasive than you ever imagined.

Si encontró algún error gramatical en este artículo, por favor notifíquelo a nuestros editores seleccionando el texto y presionando:“Ctrl + Enter”.