Cuándo está bien confiar en su instinto para una decisión importante

Algunas personas toman decisiones basadas en el instinto, otras basadas en datos. ¿Cuál es la forma correcta de hacerlo? En este artículo hablaremos de cómo tomar mejores decisiones.

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Algunos ejecutivos se enorgullecen de tener una fuerte intuición, que guía sus decisiones y han perfeccionado a través de años de experiencia. Otros son ambivalentes acerca de recurrir a sus instintos para tomar decisiones importantes, preocupados de que su reacción instintiva es inherentemente sesgada o emocional. Entonces, ¿quién tiene razón? ¿Los líderes deberían tomar decisiones con base en su instinto?

Mi reciente investigación sugiere que el instinto puede ser útil, especialmente en circunstancias de alta incertidumbre, donde datos o análisis adicional no lo inclinarán en un sentido o en otro. En muchos estudios que analizan elecciones importantes, como las de un cirujano de urgencias, que toma decisiones de vida o muerte o inversionistas en etapas tempranas que deciden cómo asignar millones de dólares en capital para empresas emergentes, encontré que el rol del instinto suele ser el de inspirar al líder a decidir, particularmente cuando la decisión es arriesgada. Ante la sobrecarga de información, la creciente incertidumbre y la intensa presión, suele haber evidencia debilitante que atrasa nuestra toma de decisiones. Aplazamos la elección, en lugar de decidir. Confiar en su instinto permite que los líderes avancen.

Lo que aprendí de mi investigación es que quienes tomaron mejores decisiones basados en su instinto hacen lo siguiente:

— Reconocer que su instinto se basa en la información objetiva y subjetiva que ya está disponible.
— Entender que no es rápido, impulsivo y emocional — es algo mucho más cultivado, matizado y basado en la experiencia.
— Comprometerse a cultivarlo continuamente, poniendo atención a ejemplos, prototipos, patrones y modelos en su campo, y vincular lo que aprenda con futuras decisiones.

Antes de decidir si confiar en su instinto, es importante hacer dos cosas:
— RECONOZCA EL TIPO DE PROBLEMA QUE ENFRENTA: ¿Qué clase de decisión enfrenta? ¿Cuál es el nivel de “incognoscibilidad”? Reserve su intuición para aquellas decisiones que van más allá de la rutina, donde los cálculos de probabilidades y riesgos no solo son poco realistas, sino inviables. Si los datos y el análisis están disponibles y son aplicables, entonces apóyese en ellos. Si puede calcular la probabilidad del resultado con razonable confianza, no use el instinto.

— IDENTIFIQUE CON CLARIDAD Y SEA CONSCIENTE DEL CONTEXTO EN EL QUE ESTÁ TOMANDO LA DECISIÓN: Si está operando en un entorno donde ya se han desarrollado y comprobado esquemas y modelos mentales que han demostrado su éxito y pueden replicarse en un nuevo contexto, enfóquese en el método y la ejecución. Si busca tomar una decisión inusual, distintiva y de “diamante en bruto”, para separarse de otros que están tomando una decisión similar, el instinto puede ser útil.
Una vez que ha decidido depender de su intuición para tomar una decisión de gran importancia e impacto, no trate de explicarla o justificar ante los demás como llegó a ella. Entre más aplique lógica y datos al instinto, es más probable que posponga la decisión o tome una más equivocada.

Recuerde, hay algunas cosas que no puede cuantificar. Cuando este es el caso, su instinto puede ayudarlo a tomar una decisión audaz.

“Recuerde, hay algunas cosas que no puede cuantificar. Cuando este es el caso, su instinto puede ayudarlo a tomar una decisión audaz.”.

“Algunos ejecutivos se enorgullecen de tener una fuerte intuición”.

“El instinto puede ser útil, especialmente en circunstancias de alta incertidumbre.”.

¿Los líderes deberían tomar decisiones con base en su instinto?

El rol del instinto suele ser el de inspirar al líder a decidir, particularmente cuando la decisión es arriesgada. Ante la sobrecarga de información, la creciente incertidumbre y la intensa presión, suele haber evidencia debilitante que atrasa nuestra toma de decisiones. Aplazamos la elección, en lugar de decidir. Confiar en su instinto permite que los líderes avancen.

Lo que aprendí de mi investigación es que quienes tomaron mejores decisiones basados en su instinto hacen lo siguiente:

— Reconocer que su instinto se basa en la información objetiva y subjetiva que ya está disponible.
— Entender que no es rápido, impulsivo y emocional
— Comprometerse a cultivarlo continuamente

Antes de decidir si confiar en su instinto, es importante hacer dos cosas:

— RECONOZCA EL TIPO DE PROBLEMA QUE ENFRENTA
Si los datos y el análisis están disponibles y son aplicables, entonces apóyese en ellos. Si puede calcular la probabilidad del resultado con razonable confianza, no use el instinto.
— IDENTIFIQUE CON CLARIDAD Y SEA CONSCIENTE DEL CONTEXTO EN EL QUE ESTÁ TOMANDO LA DECISIÓN
Una vez que ha decidido depender de su intuición para tomar una decisión de gran importancia e impacto, no trate de explicarla o justificar ante los demás como llegó a ella. Entre más aplique lógica y datos al instinto, es más probable que posponga la decisión o tome una más equivocada.

© 2018 Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

When It’s OK to Trust Your Gut on a Big Decision

Some executives pride themselves on having a strong intuition, honed through years of experience, that guides their decisions. Others are ambivalent about relying on their instincts to make important choices, concerned that their gut reaction is inherently biased or emotional. So who’s right? Should leaders make decisions based on their “gut feel”?

My recent research suggests that gut feel can in fact be useful, especially in highly uncertain circumstances where additional data and analysis won’t sway you one way or another. In several studies looking at high-stakes decisions, such as surgeons making life-or-death emergency room decisions or early-stage investors deciding how to allocate millions of dollars in startup capital, I found that the role of gut feel is often to inspire a leader to make a call, particularly when the decision is risky. In the face of information overload, mounting uncertainty and intense pressure, there is often debilitating evidence that delays our decision-making. We put the choice off, rather than deciding. Trusting their gut allows leaders to move forward.

What I learned from my research is that those who made more successful decisions based on their gut feel do the following:

— Recognize that their gut feel draws on both objective and subjective information that is already available.

— Understand that gut feel is not quick, impulsive and emotional — it’s actually something much more cultivated and nuanced and based on experience.

— Commit to continually cultivating their gut feel, by paying attention to exemplars, prototypes, patterns and models in their field and linking what they learn to future decisions.

Before deciding on whether to trust your gut feel, it’s important to do two things:

— RECOGNIZE THE TYPE OF PROBLEM AT HAND: What kind of decision are you being faced with? What is the level of “unknowability”? Reserve your intuition for those decisions that go beyond routine, where calculations of probabilities and risks are not only unrealistic but infeasible. If data and analysis are available and applicable, then rely on those. If you can calculate probability of the outcome with reasonable confidence, don’t use gut feel.

— CLEARLY IDENTIFY AND BE AWARE OF THE CONTEXT IN WHICH YOU ARE MAKING THE DECISION: If you’re operating in an environment where successful mental models and schemata have already been developed and proven and can be replicated in a new context, focus on method and execution. If you’re seeking to make an unusual, distinctive, “diamond in the rough” type of decision to separate you from others who are making a similar decision, gut feel can be helpful.

Once you’ve decided to rely on your intuition to make a high-risk, high-impact decision, don’t try to explain it or justify to others how you arrived at it. The more you apply logic and data to gut feel, the more likely you are to put off a decision or make a worse one.

Remember, there are some things you can’t quantify. When that’s the case, your gut feel can help you make a bold decision.

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