¿Necesita carisma para ser un gran conferencista?

Cuando vamos a dar una conferencia, podemos anhelar tener carisma. Sin embargo, existe una habilidad más importante: tener presencia. Te damos algunos consejos para comenzar a ser presente y tener éxito en tu conferencia.

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Recientemente trabajé con un CEO recién nombrado que, al enfrentar una presentación próxima, estaba preocupado respecto a su “falta de carisma.” Era ingeniero de formación y se sentía incómodo hablando ante grupos. Una razón por la que fue electo para ese cargo era que lo consideraban un maestro para escuchar. Por lo tanto, practicó trasladar la escucha a su forma de hablar. Pronto entendió que su mayor fortaleza como conferencista era su habilidad de ponerle atención a las necesidades de su auditorio. Los empleados salían de sus conferencias sintiéndose motivados y “comprendidos.” Este CEO quizá careciera de carisma, pero tenía una habilidad mucho más valiosa: presencia.

Cuando les encargan hablar en público, las personas suelen anhelar ser carismáticas. Quieren ser agradables y que los demás se sientan atraídos a ellos, pero eso es un problema – en el ámbito laboral, el trabajo de un conferencista no es agradarle al auditorio, sino transmitir su mensaje. De hecho, si el auditorio está demasiado enfocado en el conferencista, podría no ponerle atención a su argumento.

Ahí es donde entra la presencia. La presencia es esencialmente lo inverso al carisma. Mientras que el carisma se enfoca en el conferencista, la presencia se enfoca en el auditorio. La presencia se trata de darle algo valioso a quienes escuchan, no de una encantadora experiencia de usted como conferencista.

¿Cómo puede cultivar la presencia? He aquí algunas formas de comenzar:

— PREPÁRESE CON PRESENCIA: Enfóquese en quiénes estarán en la sala y lo que necesitan de usted. Si construye su presentación a partir de las necesidades de su auditorio, será más fácil estar presente con ellos mientras les habla. Siempre pregunte quiénes estarán en el auditorio.
— PRACTIQUE CON PRESENCIA: Cada vez que practique, busque estar incluso más enfocado en dirigir su mensaje a un auditorio – incluso si este es imaginario. En el momento en que note que está entrando en piloto automático, reinicie la frase.
— HAGA QUE SU MENTE ESTÉ PRESENTE: Antes de levantarse para hablar, tome un momento para anotar todo lo que le impide estar presente – miedos, ansiedades, pensamientos que lo distraen – y deje de lado el papel. Esta simple acción puede ayudarlo a reenfocar la mente en la tarea presente.
— HAGA QUE SU CUERPO ESTÉ PRESENTE: Justo antes de hablar, tome 15 segundos para abrir su postura. Si está sentado, ponga sus manos frente a usted, por encima de la mesa. Relaje sus hombros. Su respiración debería estar relajada; observe a las personas a quienes les hablará. Cuando cambia hacia una postura abierta, le señala a su cerebro “estoy listo para estar presente con el auditorio” y automáticamente se pondrá menos nervioso.
— COMIENCE CON PRESENCIA: Antes de hablar, tome un momento para respirar y mirar directamente al auditorio. Después comience con una declaración de “ustedes”: “Cada uno de ustedes en esta sala…” o “Quiero compartir con ustedes una historia sobre el poder de…” Esto inmediatamente le dice a su cerebro que se está enfocando en el auditorio.
— HABLE CON PRESENCIA: Mientras habla, dirija su energía hacia los individuos en el salón. Observe a una persona a la vez. Enfóquese en asegurar que cada oyente entienda a su mensaje a plenitud.

Puede ser un maestro como expositor y carecer de carisma. Cuando mi cliente CEO finalmente lo entendió, fue capaz de dejar de preocuparse por ser agradable y pudo enfocarse en lo que realmente importaba: ayudar al auditorio.

“Pero tenía una habilidad mucho más valiosa: presencia.”.

“Esta simple acción puede ayudarlo a reenfocar la mente en la tarea presente.”.

“Si el auditorio está demasiado enfocado en el conferencista, podría no ponerle atención a su argumento.”.

Cuando les encargan hablar en público, las personas suelen anhelar ser carismáticas. En el ámbito laboral, el trabajo de un conferencista no es agradarle al auditorio, sino transmitir su mensaje. Ahí es donde entra la presencia.

Mientras que el carisma se enfoca en el conferencista, la presencia se enfoca en el auditorio. La presencia se trata de darle algo valioso a quienes escuchan, no de una encantadora experiencia de usted como conferencista.

¿Cómo puede cultivar la presencia? He aquí cómo empezar:

— PREPÁRESE CON PRESENCIA: Enfóquese en quiénes estarán en la sala y lo que necesitan de usted
— PRACTIQUE CON PRESENCIA: Busque estar incluso más enfocado en dirigir su mensaje a un auditorio
— HAGA QUE SU MENTE ESTÉ PRESENTE: Tome un momento para anotar todo lo que le impide estar presente y deje de lado el papel.
— HAGA QUE SU CUERPO ESTÉ PRESENTE: Cuando cambia hacia una postura abierta, le señala a su cerebro “estoy listo para estar presente con el auditorio” y automáticamente se pondrá menos nervioso.
— COMIENCE CON PRESENCIA: Antes de hablar, tome un momento para respirar y mirar directamente al auditorio.
— HABLE CON PRESENCIA: Mientras habla, dirija su energía hacia los individuos en el salón.

Puede ser un maestro como expositor y carecer de carisma.

© 2018 Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

Do You Need Charisma to Be a Great Public Speaker?

I recently worked with a newly minted CEO who, faced with an upcoming presentation, worried about his “lack of charisma.” He was an engineer by training and felt uncomfortable speaking before groups. One reason he was chosen for his position was that he was considered a masterful listener. So we practiced bringing listening into his speaking. Soon he realized that his greatest strength as a speaker was his ability to pay attention to the audience’s needs. Employees left his presentations motivated and feeling “understood.” This CEO may have lacked charisma, but he had a far more valuable skill: presence.

When tasked with public speaking, people often yearn to be charismatic. They want others to be drawn to them and like them, but here’s the catch — in the workplace, a speaker’s job is not to get the audience to like him, but rather to get his message across. In fact, if the audience is too focused on the speaker, it may actually miss his point.

This is where presence comes in. Presence is essentially the inverse of charisma. While charisma is focused on the speaker, presence is focused on the audience. Presence is about giving something valuable to the audience, not giving it a charmed experience of yourself as a speaker.

How can you cultivate presence? Here are some ways to start:

— PREPARE WITH PRESENCE: Focus on who will be in the room and what they need from you. If you build your presentation around your audience’s needs, it will be easier to be present with the listeners when speaking. Always ask who will be in the audience.

— PRACTICE WITH PRESENCE: Each time you practice, aim to be even more focused on directing your message to an audience — even if that audience is imaginary. The moment you catch yourself going into autopilot, restart the sentence.

— GET YOUR MIND PRESENT: Before you get up to speak, take a moment to jot down everything that is keeping you from being present — fears, anxieties, distracting thoughts — and put the paper aside. This simple action can help refocus the mind on the present task.

— GET YOUR BODY PRESENT: Right before you speak, take 15 seconds to open your posture. If you’re sitting, place your hands in front of you, above the table. Relax your shoulders. Your breathing should be relaxed; look at the people you will be talking to. When you shift to an open posture, you signal to your brain, “I am ready to be present with the audience,” and automatically feel less nervous.

— BEGIN WITH PRESENCE: Before you speak, take a moment to breathe and look directly at your audience. Then begin with a “you” statement: “Each of you in this room … ” or “I want to share a story with you about the power of … .” This immediately tells your brain that you’re focusing on the audience.

— SPEAK WITH PRESENCE: As you speak, direct your energy toward the individuals in the room. Look at one person at a time. Focus on making sure each person listening fully understands your message.

You can be a masterful speaker and lack charisma. When my CEO client finally understood this, he was able to stop worrying about his likability and focus on what actually mattered: helping the audience.

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