4 situaciones en las que la empresa se puede beneficiar con las buenas relaciones con sus ex empleados

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a relación con los ex empleados puede ser complicada, pero aquí le presentamos algunas formas de volver estás en un beneficio tanto para usted como para ellos.

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Del mismo modo en que la guerra es demasiado importante como para dejársela a los generales, el amor es demasiado valioso como para confiársela a los románticos. No lo haga. Las organizaciones que quieren que su gente las ame deberían ser pragmáticas acerca de su idealismo.

Dicho esto, contratar a un oficial en jefe del amor no es la respuesta. Y el tema de la gratitud de los empleados merece más que un traspaso hacia el área de recursos humanos, McKinsey o Myers-Briggs.

Una de las formas más poderosas y persuasivas para inspirar el compromiso dentro de la empresa es mantener relaciones saludables con personas de alto desempeño que han dejado la organización. Los “exes” talentosos deberían ser vistos como activos que pueden hacer más valiosa la organización y convertirla en un mejor lugar para trabajar.

Del mismo modo en que las duras críticas por parte de los ex empleados desmoralizan y perturban, sus contribuciones constructivas pueden tener un impacto tan profundo como el de los trabajadores actuales en las marcas de capital humano. Por ello, las operaciones más inteligentes de “análisis de las personas” asumen una misión y las medidas que les aseguren el obtener la clase correcta de réplica por parte de los ex empleados:

  • Nuevos clientes. Todos en la organización se dan cuenta cuando antiguos empleados generan nuevos negocios para la empresa. Esto no es sólo un “voto de confianza” respecto a su propia firma, sino una afirmación económica de que esperan un excelente valor a cambio de su dinero. McKinsey es el modelo de servicios profesionales en cuanto a convertir antiguos colaboradores y asociados en clientes de alto perfil. La calidad y profesionalismo de las referencias no sólo son grandiosas para los resultados finales -también tienen un impacto enormemente positivo en la moral de la firma. No es coincidencia que McKinsey mantenga, de manera formal e informal, una gran “alumni network (red de exalumnos)”, con sus socios y colaboradores.
  • La firma invierte deliberadamente en sus ex empleados como activos, personas y parte de una comunidad. Los empleados que consistentemente ven a sus talentosos ex compañeros regresar a la compañía, para que esta les ofrezca un servicio de calidad, reciben un mensaje halagador y motivador.
  • Referencias. Encontrar talento culturalmente compatible siempre es un desafío. Cuando los ex empleados de alto desempeño ofrecen recomendaciones y referencias positivas respecto a candidatos de primer nivel, le hacen un enorme cumplido a su antiguo patrón. El cumplido se vuelve aún más grande cuando esos candidatos causan buena impresión.
  • Recursos. Un experto de seguridad de redes pasó de un banco global a una compañía emergente en Washington D.C. Seis meses después, cambiaron los protocolos de seguridad establecidos por la autoridad regulatoria para las transacciones financieras. El movimiento implicaba enormes repercusiones para el banco, respecto a tecnologías de la información, pero éste no sabía qué hacer a continuación. Contratar un consultor sería un largo y costoso compromiso de cinco cifras. Un buen almuerzo en un excelente restaurante con el ex empleado llevó al banco a un 70% de su meta. Similarmente, una ejecutiva de marketing que se movió de industrias porque necesitaba un cambio no dudó en revisar una presentación de PowerPoint enviada a su cuenta personal de Dropbox. Su retroalimentación literalmente re-encuadró la oferta. ¿Fue un favor? Sí, pero su contribución fue reconocida no sólo por el equipo, sino ante el cliente. Ella recibió una botella de champaña cuando la cuenta se ganó.
  • Ambas compañías habían creado entornos donde los ex empleados talentosos se sentían felices -y no obligados- a ser recursos. Una compañía me dijo que esta clase de intercambio de información y revisiones con el objetivo de recibir consejos se lleva a cabo -respetuosamente- “todo el tiempo.” Un ejecutivo de una exitosa compañía rival me observó horrorizado, declarando “¡nosotros nunca haríamos eso!”
  • Retornados. Los ex empleados talentosos que regresan son el estándar dorado. Pocas acciones hablan más fuerte que las palabras tanto como el traer de regreso al rebaño a los antiguos empleados que son tenidos en alta estima. Los “boomerangs” -como en ocasiones se les llama- revelan algo importante acerca de la cultura de la empresa. Algunas firmas tratan a los ex empleados, especialmente los talentosos, como desertores y traidores a los que nunca se les permitirá regresar. Por el contrario, las empresas que atrapan de forma efectiva a sus boomerangs hacen que los empleados actuales sepan que “explorar todas sus opciones” no es pecado. Mandan una señal de que la diversidad de experiencia fuera de la firma puede ser algo grandioso. Al mismo tiempo, le dan a ésta el poder de declarar quién y qué es realmente un ex empleado talentoso.

Mientras que la educación tiene sus tres R, los ex empleados tienen estas cuatro, y una quinta digna de mencionar: respeto. Mostrar respeto a los ex empleados es una forma de respetar a los trabajadores actuales. De hecho, sus empleados más talentosos no sólo se comparan respecto a los colegas y jefes, están muy al tanto de los ex trabajadores talentosos que eligieron (o no) irse de la empresa. Ellos se preguntan cómo serán tratados -o respetados- cuando, a su vez, se conviertan en ex.

Sí, lograr que los empleados actuales amen a la empresa es un trabajo difícil y desafiante. Respetar lo suficiente a los ex empleados, de forma que puedan convertirse en clientes, dar referencias, ofrecer recursos e incluso -ocasionalmente- regresar, también es difícil y desafiante, pero lo valen.

Los “ex” talentosos deberían ser vistos como activos que pueden hacer más valiosa la organización y convertirla en un mejor lugar para trabajar”.

Los empleados que consistentemente ven a sus talentosos ex compañeros regresar a la compañía, para que esta les ofrezca un servicio de calidad, reciben un mensaje halagador y motivador”.

Mostrar respeto a los ex empleados es una forma de respetar a los trabajadores actuales”.

Las organizaciones que quieren que su gente las ame deberían ser pragmáticas acerca de su idealismo.

Una de las formas más poderosas y persuasivas para inspirar el compromiso dentro de la empresa es mantener relaciones saludables con personas de alto desempeño que han dejado la organización.

Estas son situaciones en las que la empresa se puede beneficiar con las buenas relaciones con sus ex empleados:

  • Nuevos clientes. Todos en la organización se dan cuenta cuando antiguos empleados generan nuevos negocios para la empresa.
  • Referencias. Cuando los ex empleados de alto desempeño ofrecen recomendaciones y referencias positivas respecto a candidatos de primer nivel, le hacen un enorme cumplido a su antiguo patrón.
  • Recursos. Pedir ayuda a un ex empleado de alto nivel, puede bajar costos ante situaciones en que se hace necesaria la experiencia de éste.
  • Retornados. Los “boomerangs” -como en ocasiones se les llama- revelan algo importante acerca de la cultura de la empresa, el reconocer quién y qué es realmente un ex empleado talentoso.

Para amar a los ex empleados debe tener en cuenta estas cuatro situaciones, y una quinta: respeto.

© 2017Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

Love Your Ex-Employees and They’ll Love You Back
Just as war is too important to leave to the generals, love is too precious to entrust to the romantics. So don’t. Organizations that want their people to love them should be pragmatic about their idealism.

That being said, hiring a chief love officer isn’t the answer. And the issue of employee appreciation deserves more than an executive handoff to human resources, McKinsey or Myers-Briggs.

One of the most powerful and persuasive ways to inspire commitment inside the enterprise is maintaining healthy relationships with high-achievers who have left the organization. Talented “exes” should be seen as assets who can make the organization more valuable and an even better place to work.

Just as harsh criticisms by exes demoralize and disrupt, their constructive contributions can have as profound an impact on human capital brands as current employees. So smarter “people analytics” operations embrace mission and metrics that assure they’re getting the right kind of return on ex-employees:

— REFERRALS. Everyone in the organization notices when former employees generate new business. That’s not just a “vote of confidence” in their own firm but an economic affirmation that they expect excellent value for money. McKinsey is the professional services model for turning former associates and partners into profitably high-profile clients. The quality and professionalism of referrals aren’t just great for its bottom line — they also have a hugely positive impact on firm morale.

Not incidentally, McKinsey maintains both a formal and extensive informal “alumni network” of partners and associates. The firm deliberately invests in its exes as assets, people and part of a community. Employees who consistently see talented exes coming back to the company they left behind to get quality work done receive a flattering and motivating message.

— REFERENCES. Finding culturally-compatible talent is always challenging. When high-performance exes provide positive references and recommendations to top-tier job candidates, they pay their former employer an enormous compliment. The compliment becomes even greater whenever those candidates impress.

— RESOURCES. A network security geek went from a global bank to a Beltway bandit startup. Six months later, regulatory oversight around financial transaction security protocols changed. The move had extensive IT repercussions for the bank, but it wasn’t sure what to do next. Hiring a consultant would be an expensive and time consuming five-figure commitment. A nice lunch at an excellent restaurant with the ex got the bank 70% of the way to its goal.

Similarly, a marketing executive who switched industries because she needed a change didn’t hesitate to review a Powerpoint presentation sent to her personal Dropbox account. Her feedback effectively reframed the pitch. Was it a favor? Yes. But her contribution was acknowledged not just by the team but to the client. She got a bottle of Champagne when the account was won.

Both companies had created environments where talented exes were happy — not obligated — to be resources. I was told by one company that this sort of informal sharing and advisory review goes on — respectfully — “all the time.” An executive at a successful rival looked at me in horror, declaring “We would never do that!”

— RETURNEES. Hugely talented exes who come back are the gold standard. Few actions speak louder than words than bringing highly-regarded former employees back into the fold. “Boomerangs” — as these returnees are sometimes called — reveal something important about enterprise culture. Some firms treat exes, especially talented ones, as defectors and traitors who will never be allowed to return. Firms that catch their boomerangs effectively let their current employees know that “exploring all their options” is not a sin. They signal that diversity of experience outside the firm can be a great thing. At the same time, they give the firm the power to publicly declare just who and what a truly talented ex is.

Where education has its three Rs, employee exes have these four, and there’s a fifth worth mentioning: respect. Showing respect to exes is a form of respect for current employees. Indeed, the most talented currents don’t just benchmark themselves against their colleagues and bosses, they’re fully aware of the most talented exes who chose (or didn’t choose) to leave. They wonder how they’d be treated — or respected — as an ex.

Yes, getting existing employees to love the enterprise is a difficult and challenging job. Respecting ex-employees enough so that they can generate referrals, make references, provide resources and even — on occasion — return is also difficult and challenging. But they’re worth it.

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