La química del equipo y el análisis de desempeño

texto alt

Q

ue un equipo trabaje en común es bueno, pero que logre integrarse es un paso adelante.

Aquí le mostramos algunas ideas para alcanzar la “química” en los equipos de trabajo.

TIEMPO DE LECTURA

texto alt

¿Cómo se calcula?

Descarga este Artículo

Un amigo mío, que es un talentoso diseñador de videojuegos, tenía una puntada lista para responder cada vez que los ejecutivos de empresas emergentes le preguntaban si era un jugador de equipo.

“Sí,” respondía siempre, “capitán del equipo.”

Usualmente lo contrataban.

Ser un buen miembro de equipo rápidamente se está convirtiendo tanto en un ingrediente esencial para ser contratado, como en una habilidad crítica para la misión y digna de ser medida. Recientemente pasé un fin de semana en la Sports Analytics Conference, de la Sloan School of Management del Massachusetts Institute of Technology, y me di cuenta de que el concepto de cuantificar la química de grupo –identificando los talentos, atributos y habilidades combinadas, que hacen que un equipo se desempeñe mejor que un grupo de individuos talentosos- se ha convertido en el nuevo santo grial de los análisis deportivos.

¿Cómo pueden los líderes identificar, integrar, desarrollar, entrenar y dirigir una mezcla de talentos, para convertirla en un todo que sea mediblemente mayor que la suma de sus partes? ¿Cuáles características de combinación tienen los jugadores de alto desempeño, que pueden empoderar a todos a su alrededor para superarse?

Este es el desafío que cautiva a las más brillantes mentes y las mayores billeteras en el mundo deportivo.

Por supuesto, identificar medidas al estilo de Moneyball e impulsar el desempeño individual sigue siendo vital. Sin embargo, este evento fue la primera vez que vi a muchas luminarias atléticas de primer nivel, particularmente entrenadores y directivos, hablando melancólica y ambiciosamente acerca de la alquimia analítica que puede convertir a los coequiperos en campeones.

“El siguiente paso en el análisis será cómo crear química,” dijo Phil Jackson, el antiguo entrenador de los Chicago Bulls y Los Angeles Lakers, que ha ganado la mayor cantidad de campeonatos de la NBA en la historia. Jackson me dijo que, como 11 veces campeón, él siempre estaba buscando “lo que crea los lazos” entre jugadores y lo que puede separarlos de sus competidores. Jackson era famoso por alentar el entrenamiento de la conciencia y la meditación, para poner a sus jugadores en sincronía.

En un panel de discusión, titulado “Construyendo una Dinastía,” Jackson resaltó que él siempre estaba abierto a los números y análisis que ofrecían perspectivas prácticas en cuanto a la forma de alentar a los integrantes de su equipo, para jugar mejor en conjunto. Él observó que motivar a jugadores individuales, como Shaquile O’Neill o Kobe Bryant, era una cosa, pero identificar los ingredientes que motivaban a todos, tanto durante la práctica como en los partidos, era un desafío diferente en términos cualitativos y cuantitativos.

“Ahora deberíamos ser capaces de hacer mucho más,” dijo Jackson.

George Karl, el séptimo entrenador en la historia de la NBA en alcanzar 1,000 victorias, destacó similarmente la necesidad de que los entrenadores serios y los gerentes generales cuantifiquen lo que él llamó “teamness” (equiposidad). El gurú de las estadísticas, Nate Silver, quien se mudó del The New York Times a ESPN, señaló que cuantificar la química importa mucho más en deportes orientados al equipo, como el basquetbol y el futbol americano, que en deportes con más énfasis en el desempeño individual, como el béisbol.

El gran tema emergente en la conferencia era que los cuantificadores y analistas deportivos, además de los entrenadores y gerentes generales, se están volviendo más creativos, innovadores y agresivos, al identificar no sólo las combinaciones y parejas efectivas de jugadores, sino también los ingredientes especiales que influyen en dicho éxito. Se está poniendo más atención cuantitativa al qué tanto los jugadores mejoran el desempeño de sus compañeros durante los partidos. ¿Existen situaciones particulares de juego en las que su influencia positiva o negativa sea estadísticamente pronunciada? ¿Puede ese impacto correlacionarse de forma significativa con atributos psicológicos u otras características del comportamiento? De hecho, ¿cómo pueden los entrenadores mejorar el coeficiente de “equiposidad” en el desempeño de sus jugadores?

Por supuesto, la MLB, NBA, NFL y la FIFA son difícilmente análogas a las gigantes empresas globales o a las empresas emergentes del Silicon Valley. Sin embargo, las compañías de alto desempeño a nivel mundial están monitoreando y midiendo digitalmente a su gente, de forma más integral y rigurosa. Los deportes profesionales se han convertido en innovadores y adoptantes tempranos de las mediciones multidimensionales para individuos y equipos a la vez. Las compañías de Fortune 100 alguna vez invitaron a los atletas y entrenadores profesionales para que fueran conferencistas motivacionales en eventos internos; ahora, la conversación está cambiando hacia el compartir las mejores prácticas respecto al análisis.

¿Cómo podría la “equiposidad” mejorar el tiempo de arribo al mercado de los esfuerzos de desarrollo de nuevos productos? ¿Cómo podrían los Presidentes Ejecutivos y miembros de las juntas directivas, desplegar buscadores de talentos y ejecutivos de forma diferente, si la química pudiera medirse de mejor forma? Por supuesto, los equipos deportivos compiten físicamente pero, ¿qué puede significar la química cuando el trabajo de conjunto es más digital y virtual? La conferencia no ofreció ninguna respuesta concreta a éstas preguntas, pero esta es la arena donde el futuro de la cuantificación del desempeño y el trabajo de los equipos se discute. Uno puede hacer una excelente carrera conduciendo investigaciones en química física o inorgánica, pero la verdadera mina de oro postindustrial está en la vanguardista investigación en química de equipo.

Ser un buen miembro de equipo se está convirtiendo en un ingrediente esencial para ser contratado”.

Las compañías de alto desempeño a nivel mundial están monitoreando y midiendo digitalmente a su gente, de forma más integral y rigurosa”.

La mina de oro postindustrial está en la vanguardista investigación en química de equipo”.

Ser un buen miembro de equipo se está convirtiendo en un ingrediente esencial para ser contratado.

El concepto de cuantificar la química de grupo se ha convertido en el nuevo santo grial de los análisis deportivos. “El siguiente paso en el análisis será cómo crear química, que es lo que crea los lazos” entre jugadores.

Esto es -lo que entrenadores serios y gerentes generales cuantifiquen- lo que denominan “teamness” (equiposidad).

Las compañías de alto desempeño a nivel mundial están monitoreando y midiendo digitalmente a su gente, de forma más integral y rigurosa.

Los deportes profesionales se han convertido en innovadores y adoptantes tempranos de las mediciones multidimensionales para individuos y equipos a la vez. Esta es la arena donde el futuro de la cuantificación del desempeño y el trabajo de los equipos se discute.

La verdadera mina de oro postindustrial está en la vanguardista investigación en la química en el trabajo en equipo.

© 2017Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

Team Chemistry Is the New Holy Grail of Performance Analytics
A friend of mine, a talented video game designer, had a quip ready whenever startup executives asked him if he was a team player.

“Yes,” he always responded, “team captain.”

He usually got hired.

Being a good team member is rapidly becoming both an essential ingredient to getting hired and a mission-critical skill worth measuring. I recently spent a weekend at the Massachusetts Institute of Technology Sloan School of Management’s annual Sports Analytics Conference. And I realized that the concept of quantifying group chemistry – identifying the talents, attributes and combinatorial skills that make a team play better than a group of talented individuals – has become the new holy grail of sports analytics.

How can leaders identify, blend, develop, train and coach a mix of talents into a whole that is measurably greater than the sum of its parts? What combinatorial characteristics do high-performers have that can empower everyone around them to overperform?

That’s the challenge haunting the brightest minds and biggest wallets in the sports world.

Of course, identifying Moneyball-like metrics and boosting individual performance remains vital. But this event was the first time I saw so many top-tier athletic luminaries, particularly coaches and managers, speaking wistfully and ambitiously about the analytic alchemy that can turn teammates into champions.

“The next step in analytics will be how to build chemistry,” said Phil Jackson, the former Chicago Bulls and Los Angeles Lakers coach who has won the most NBA championships in history. Jackson told me that as an 11-time champion, he was always looking for “what creates the bonds” between players and what can separate them from their competition. Jackson was famous for encouraging mindfulness training and meditation to get his players in sync.

At a panel discussion titled “Building a Dynasty,” Jackson stressed that he was always open to numbers and analyses that offered actionable insight into ways to encourage his team members to play together better. He observed that motivating individual players, such as Shaquile O’Neill or Kobe Bryant, was one thing, but identifying the ingredients that motivate everyone during both practice and game time was a different challenge, both qualitatively and quantitatively.

“We should be able to do much more now,” Jackson said.

George Karl, the seventh coach in NBA history to reach 1,000 wins, similarly stressed the need for serious coaches and general managers to quantify what he called “teamness.” The statistics guru Nate Silver, who decamped from The New York Times to ESPN, observed that quantifying chemistry matters far more in team-oriented sports, such as basketball and football, than it does in sports that place more emphasis on individual performance, such as baseball.

The larger emergent theme at the conference was that sports quants and analysts, as well as coaches and general managers, are becoming more creative, innovative and aggressive in identifying not only the effective player combinations and matchups but also the special ingredients that go into that success. More quantitative attention is being paid to how well players improve their teammates’ performance during games. Are there particular game situations in which their positive or negative influence is statistically pronounced? Can that impact be meaningfully correlated with psychological attributes or other behavioral characteristics? Indeed, how can the coaches improve the “teamness” quotient of their players’ performances?

Of course, the MLB, NBA, NFL and FIFA are hardly perfect analogues to gigantic global enterprises or Silicon Valley startups. But high-performing companies in industries worldwide are digitally monitoring and measuring their people more comprehensively and rigorously. Professional sports have become early adopters and innovators in multidimensional measurements for individuals and teams alike. Fortune 100 companies once invited professional coaches and athletes to be motivational speakers at internal events; now the conversation is shifting toward sharing best practices in analytics.

How might “teamness” improve the time-to-market performance of new product development efforts? How might CEOs and board members deploy headhunters and hire executives differently if chemistry can be better measured? Sports teams, of course, compete physically. But what can chemistry mean when teamwork is more digital and virtual? The conference didn’t offer any concrete answers to these questions, but this is the arena where the future of quantifying team performance and teamwork is being discussed. One can make an excellent career conducting research in physical or inorganic chemistry. But the real postindustrial gold mine is cutting-edge research in team chemistry.

¿Qué te ha parecido?

Si encontró algún error gramatical en este artículo, por favor notifíquelo a nuestros editores seleccionando el texto y presionando:“Ctrl + Enter”.