Lo que realmente motiva a los trabajadores en los 20’s

Los jóvenes trabajadores en los 20’s ¿son despreciables? En este artículo le mostramos que no y la gran sorpresa que estos jóvenes le pueden dar en sus primeros empleos.

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¿Cómo se calcula?

Se dice que los trabajadores jóvenes son un grupo despreciable. Son “perezosos” y carecen de la ética del trabajo de sus mayores. Tienen un desatado sentido del privilegio, creyendo que pueden llegar directamente a un trabajo sencillo en el inicio de sus 20s, en lugar de trabajar su ascenso en la escala. Incluso podrían ser una generación de narcisistas, como consecuencia de sus padres permisivos y de una cultura que favorece el darle un trofeo a cada niño del equipo de soccer solo por presentarse.

Estos estereotipos se desintegran rápidamente al exponerse a la ruda luz de la evidencia de las investigaciones. Durante los últimos 20 años he estudiado a las personas de 18 a 29 años de edad, una etapa de vida a la que llamo “adultez emergente.” Los jóvenes crecen más tarde de lo que lo hacían en el pasado, en términos de asumir compromisos adultos, como un trabajo estable, el matrimonio y la paternidad. El ascenso de la adultez emergente no significa que los jóvenes de hoy son defectuosos; en lugar de ello implica que toma más tiempo que antes el prepararse para el lugar de trabajo y que ellos (sabiamente) quieren disfrutar un breve periodo de libertad antes de asentarse en las responsabilidades adultas. Mi investigación ha mostrado que los estereotipos negativos son mayoritariamente falsos y que los adultos emergentes de la actualidad son una generación remarcablemente idealista y esforzada.

La reciente 2015 Clark University Poll of Emerging Adults cuestionó a una muestra nacional de 1,000 personas, de 21 a 29 años de edad, sobre un amplio rango de preguntas relacionadas con la educación y el acceso al trabajo. Los resultados proveen información importante para cualquiera que emplea o trabaja con adultos emergentes. Algunos puntos a destacar:

  • Los adultos emergentes no son perezosos, pero suelen no estar plenamente comprometidos con el trabajo. La mayoría se ven a sí mismos como trabajadores diligentes; un 89% coincidió en que “Sin importar el trabajo que realice, trato de hacerlo tan bien como sea posible.” Sin embargo, un 40% admitió que “En un día normal, trato de pasarlo haciendo la menor cantidad posible de trabajo.” Esta displicente actitud puede deberse a que muchos de ellos están actualmente en trabajos de transición; un 46% coincidió en que “mi trabajo con mi empleador actual es temporal”.
  • Están dispuestos a trabajar en su ascenso a la cumbre, pero no en ser explotados. Los adultos emergentes reconocen que requiere tiempo obtener experiencia, lo que suele significar laborar en los trabajos de bajo nivel durante un tiempo; un 78% estuvo de acuerdo en que “si estuviera en un trabajo aburrido, sería paciente y trataría de subir dentro de la compañía”. Por otra parte, creen que la buena fe debería ser recíproca; 54% coincide en que “Si los empleadores no pagan bien, no merecen mi mejor esfuerzo laboral”.
  • Muchos adultos emergentes se distraen con las redes sociales mientras están en el trabajo. Se les ha llamado una generación de “nativos digitales” que crecieron con las redes sociales como una segunda naturaleza, en contraste con sus empleadores que mayoritariamente son “migrantes digitales”, por lo que llegaron a las redes sociales más tarde y muchas veces a fuerza. En los resultados de la encuesta de Clark Poll del 2015, un 54% coincidió en que “no veo que esté mal el revisar de vez en cuando mi página de Facebook, tuitear o enviar mensajes de texto a mis amigos en el curso de un día normal de trabajo”. Uno sospecha que sus empleadores podrían disentir.

Investigaciones previas han mostrado que los adultos emergentes son sorprendentemente idealistas y altruistas cuando se trata de su trabajo. En la Clark University Poll of Emerging Adults del 2012, 79% de los encuestados de 18- a 29 años coincidieron en que “es más importante disfrutar mi trabajo que ganar mucho dinero,” y un 86% concuerda que “es importante para mi el tener una carrera que haga algo de bien en el mundo”. Sin embargo, estas expectativas podrían ser exageradamente elevadas; en la encuesta del 2015, un 76% señaló que “todavía estoy buscando mi trabajo ideal”. Además, un 71% admitió que “no he logrado tanto progreso en mi carrera como habría esperado”. Se mantienen incansables y a la búsqueda como adultos emergentes; 66% coincidió en que “mi trabajo actual no es el área en la que espero estar dentro de 10 años”.

Así que ¿cuál es la conclusión para sus colegas de mayor edad, que están desconcertados por estos jóvenes trabajadores? Deles una oportunidad de mostrar quienes son y lo que pueden hacer. No asuma que van cumplir sus peores expectativas. Podrían no ser tan diligentes como usted quisiera, o tan enfocados en el trabajo, que es más importante para usted que para ellos, en este tiempo transicional de sus vidas, pero están ansiosos por encontrar un trabajo interesante, que puedan disfrutar, y por hacer algo importante, que pueda brindar una contribución positiva en el mundo que los rodea. Si usted puede encontrar formas para dirigir su energía e idealismo de forma productiva, ellos podrían sorprenderlo.

“Los jóvenes crecen más tarde de lo que lo hacían en el pasado”.

“Si los empleadores no pagan bien, no merecen mi mejor esfuerzo laboral”.

“Si usted puede encontrar formas para dirigir su energía e idealismo de forma productiva, ellos podrían sorprenderl”.

Los jóvenes crecen más tarde de lo que lo hacían en el pasado, en términos de asumir compromisos adultos, como un trabajo estable, el matrimonio y la paternidad. Surge una etapa a la que algunos expertos llama “adultez emergente.” La cual implica que toma más tiempo que antes el prepararse para el lugar de trabajo y que ellos quieren disfrutar un breve periodo de libertad antes de asentarse en las responsabilidades adultas. Algunos puntos a destacar:

  • Los adultos emergentes no son perezosos, pero ven su trabajo actual así como a su empleador como temporales.
  • Están dispuestos a trabajar en su ascenso a la cumbre, pero no en ser explotados. “Si los empleadores no pagan bien, no merecen mi mejor esfuerzo laboral”.
  • Muchos adultos emergentes se distraen con las redes sociales mientras están en el trabajo. Esto no lo ven como un problema, “son nativos digitales”.
  • Son sorprendentemente idealistas y altruistas cuando se trata de su trabajo. Es más importante disfrutar del trabajo que ganar mucho dinero.
  • Es importante tener una carrera que haga algo de bien en el mundo.

Ellos se mantienen incansables y a la búsqueda “mi trabajo actual no es el área en la que espero estar dentro de 10 años”. Deles una oportunidad de mostrar quienes son y lo que pueden hacer. Si usted puede encontrar formas para dirigir su energía e idealismo de forma productiva, ellos podrían sorprenderlo.

© 2018 Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

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What Really Motivates Workers in Their 20s

It is said that that young workers are a contemptible bunch. They’re “lazy,” and lack the work ethic of their elders. They have an overblown sense of entitlement, believing they can walk right into a plum job in their early 20s rather than work their way up the ladder. They might even be a generation of narcissists, a consequence of their overindulgent parents and a culture that favors giving every kid on the soccer team a trophy just for showing up.

These stereotypes disintegrate quickly when exposed to the harsh light of research evidence. For the past 20 years I have been studying 18- to 29-year-olds, a stage of life I call “emerging adulthood.” Young people grow up later than they did in the past, in terms of entering adult commitments such as stable work, marriage and parenthood. The rise of emerging adulthood does not mean that young people today are defective; rather, that it takes longer to prepare for the workplace than before and that they (wisely) want to enjoy a brief period of freedom before settling into adult responsibilities. My research has shown that the negative stereotypes are mostly false and today’s emerging adults are a remarkably idealistic, hard-striving generation.

A recent 2015 Clark University Poll of Emerging Adults asked a national sample of 1,000 21- to 29-year-olds a wide range of questions related to education and the entry to work. The results provide important information for anyone who works with or employs emerging adults. Some highlights:

– Emerging adults are not lazy, but they are often not fully committed to the job. Most see themselves as diligent workers; 89% agreed that “No matter what job I am doing, I try to do it as well as possible.” However, 40% admitted that “On a normal work day, I try to get by with doing as little work as possible.” This blasé attitude may be because many of them are currently in transition jobs; 46% agreed that “My job with my current employer is temporary.”

– They are willing to work their way up, but not to be exploited. Emerging adults recognize that it takes time to gain expertise, which often means doing the lower-level work for a while; 78% agreed that “If I were in a boring job, I would be patient and try to move up within the company.” On the other hand, they believe that good faith should go both ways; 54% agreed that “If employers do not pay me well, they do not deserve my best work effort.”

– Many emerging adults are distracted by social media while on the job. They have been called a generation of “digital natives” who grew up with social media as second nature, in contrast to their mostly “digital immigrant” employers, who came to social media later and often grudgingly. In the 2015 Clark Poll results, 54% agreed that “I do not see anything wrong with checking my Facebook page, tweeting or texting with friends now and then in the course of a normal work day.” One suspects their employers might disagree.

Previous research has shown emerging adults to be strikingly idealistic and altruistically-driven when it comes to their work. In the 2012 Clark University Poll of Emerging Adults, 79% of 18- to 29-year-olds agreed that “It is more important to enjoy my job than to make a lot of money,” and 86% agreed that “It is important to me to have a career that does some good in the world.” But these expectations may be unrealistically high; in the 2015 poll, 76% stated that “I am still looking for my ideal job.” Also, 71% admitted that “I have not made as much progress in my career as I would have hoped by now.” They remain restless and searching as emerging adults; 66% agreed that “My current job is not in the field I hope to be in 10 years from now.”

So what is the bottom line for their older colleagues who are puzzled by these young workers? Give them a chance to show who they are and what they can do. Don’t assume they are going to fulfill your worst expectations. They may not be as diligent as you would like them to be, or as focused on work that is more important to you than it is to them at this transitional time of their lives. But they are eager to find engaging work that they can enjoy and to do something important that can make a positive contribution to the world around them. If you can find ways to direct their energy and idealism in productive ways, they may surprise you.

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