3 formas en que los gerentes comienzan con el pie izquierdo

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enerar una primera impresión correcta es fundamental para un líder pero ¿Cuáles son los errores más comunes? ¿Cómo evitarlos?

Aquí le presentamos tres errores que debe evitar.

TIEMPO DE LECTURA

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¿Cómo se calcula?

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Cuando usted toma su primer rol de liderazgo, o se encuentra a cargo de un nuevo equipo, las primeras impresiones son esenciales para hacerlo bien. Genere la impresión incorrecta en esos primeros días de trabajar juntos, y seguramente estará lidiando con las consecuencias durante mucho tiempo.

Las investigaciones respecto a la percepción apuntan hacia tales errores clave a evitar. Yo los llamaría “errores de novato” pero estas son equivocaciones que incluso los gerentes experimentados cometen.

Error No. 1: Actuar como si usted supiera (y pudiera hacer) todo. Intuitivamente, la mayoría de las personas asumen que la confianza es clave para dar la impresión adecuada como nuevo líder. Sin embargo, de acuerdo con el psicólogo Tomas Chamorro-Premuzic, el exceso de confianza es peligroso. Puede llevar a una falta de preparación, a poner metas poco realistas y tomar malas decisiones. Para empeorar las cosas, cuando la confianza que proyecta parece superar su nivel de competencia, seguramente usted será objeto de escarnio y burla. La investigación de Chamorro-Premuzic ha descubierto que las personas excesivamente confiadas tienden a ser impopulares, y considerando lo molesto que es escuchar hablar a alguien que no traduce sus palabras en hechos, realmente no es de sorprender.

Si usted transmite un sentido de confianza más realista, las personas lo verán de forma más positiva. De hecho, Chamorro-Premuzic argumenta que, si usted exhibe algo de modestia con respecto sus capacidades y habilidades, las personas aumentarán, en promedio, de un 20 a un 30% su estimado respecto a qué tan competente es.

Error No. 2: Ser demasiado formal. Demasiados nuevos gerentes temen que el ser cálidos los hará verse débiles. Sin embargo, si quiere mantener a su equipo comprometido y comunicativo, necesitará que confíen en usted. Para descubrir si usted es digno de confianza, las personas rápidamente se fijarán en dos aspectos particulares de su carácter: su calidez y su competencia.

La calidez -actitud amistosa, amabilidad, lealtad y empatía- es considerada como evidencia de que tiene buenas intenciones respecto al miembro de su equipo. Si usted es cálido, probablemente será alguien que los proteja. Si usted es frío, podría darle la espalda en cualquier momento.

Su competencia -inteligencia, creatividad, habilidad y efectividad- es considerada como evidencia de que puede cumplir con lo que pretende. No puede confiarse en los líderes incompetentes, incluso cuando tienen buenas intenciones.

Sin embargo, la mayoría de las personas asumen inconscientemente que ser cálidos los hace parecer menos competentes. La investigación muestra que cuando las personas tratan de parecer cálidas y amistosas, brindan cumplidos, hacen gestos amables, son generalmente agradables y alientan a otros a hablar (es decir, son buenos escuchas). Sin embargo, cuando quieren parecer competentes, hablan en lugar de escuchar, enfocan la conversación en sus propios logros y desafían las opiniones de otros para reafirmar su propia pericia.

Elegir entre estas opciones es completamente innecesario. La realidad es que realizar comportamientos “cálidos” no le quita nada a su reputación como líder capaz.

Error No. 3: Dejar que vean lo loco. Todo ser humano tiene su propia “locura” -las tentaciones, impulsos y malos hábitos contra los que luchamos, incluso aunque sabemos que son socialmente inaceptables o auto-destructivos. Sin embargo, aunque dicho comportamiento es parte de la experiencia humana, no haga publicidad del suyo.

Esto pudiera parecer extrañamente anticuado en una era donde a los líderes se les alienta a ser auténticos y mostrar vulnerabilidad, donde las oficinas son más casuales que nunca y las grandes corporaciones se refieren a sí mismas como familias. Sin embargo, la investigación es clara: no confiamos en las personas que padecen carecer de fuerza de voluntad o autocontrol.

Confiamos en los líderes cuando nos sentimos seguros de que pueden resistir a la tentación con tal de hacer lo correcto. Eso requiere autocontrol.

Los estudios muestran que las personas que llevan a cabo públicamente comportamientos indicativos de un bajo autocontrol -como fumar, comprar impulsivamente, ser excesivamente emocionales o enojarse con rapidez- son consistentemente calificados como menos dignos de confianza. Esta clase de flaquezas podrá hacernos humanos, pero no nos ayudan como líderes.

La mejor solución posible es controlar el problema y librarse de una vez por todas de su mal hábito. Quizá el saber que su equipo podría confiar menos en usted debido a éste, lo motivará a enfrentarse al desafío. Sin embargo, incluso la mejor solución posible probablemente requerirá tiempo. Mientras tanto haga lo que pueda para mantener en privado sus problemas de autocontrol.

Así que, para generar impresión correcta ante su nuevo equipo, recuerde estas tres simples reglas: sea modesto, sea cálido y oculte la locura. Si puede hacerlo, seguramente terminará con un equipo leal y efectivo que esté dispuesto a trabajar juntos y seguir su liderazgo.

Si usted transmite un sentido de confianza más realista, las personas lo verán de forma más positiva”.

Realizar comportamientos “cálidos” no le quita nada a su reputación como líder capaz”.

Confiamos en los líderes cuando nos sentimos seguros de que pueden resistir a la tentación con tal de hacer lo correcto”.

Si genera la impresión incorrecta en los primeros días de trabajo como líder, seguramente estará lidiando con las consecuencias durante mucho tiempo.

Por lo que debe evitar estos errores clave:

  • Actuar como si usted supiera (y pudiera hacer) todo. Las personas excesivamente confiadas tienden a ser impopulares, considerando lo molesto que es escuchar hablar a alguien que no traduce sus palabras en hechos.
  • Ser demasiado formal. Los nuevos gerentes temen que el ser cálidos los hará verse débiles, lo que es falso.
  • Dejar que vean lo loco. No confiamos en las personas que padecen carecer de fuerza de voluntad o autocontrol.

Para generar impresión correcta ante su nuevo equipo, recuerde estas tres simples reglas: sea modesto, sea cálido y oculte la locura.

© 2015Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

3 Ways Managers Start Off On the Wrong Foot
When you take your first leadership role, or find yourself at the helm of a new team, first impressions are essential to get right. Come across the wrong way in those early days of working together, and you will likely be dealing with the consequences for a long time.

Research on perception points to three key mistakes to avoid. I would call them “rookie mistakes,” but these are mistakes that even seasoned managers make.

Mistake No. 1: Act like you know (and can do) everything.

Intuitively, most people assume that confidence is key to making the right impression as a new leader. However, according to psychologist Tomas Chamorro-Premuzic overconfidence is a dangerous thing. It can lead to being underprepared, setting unrealistic goals and to making bad choices. To make matters worse, when your apparent confidence seems to exceed your competence, you are likely to be the object of derision and scorn. Chamorro-Premuzic’s research finds that overconfident people tend to be unpopular, and given how annoying it is to hear someone talk the talk without walking the walk, that’s really not surprising.

If you convey a more realistic sense of confidence, people view you more positively. In fact, Chamorro-Premuzic argues that if you exhibit some modesty with respect to your skills and abilities, people will add, on average, 20 to 30% to their estimate of your competence.

Mistake No. 2: Be too businesslike.

Too many new managers fear that being warm makes them look weak. But if you want to keep your team engaged and informative, you are going to need them to trust you. And in order to figure out if you are trustworthy, people will quickly tune in to two particular aspects of your character: Your warmth and your competence. Your warmth — friendliness, kindness, loyalty and empathy — is taken as evidence that you have good intentions toward your team member. If you are warm, you are probably someone who has their back. If you are cold, you could turn on them at any moment.

Your competence — intelligence, creativity, skill and effectiveness — is taken as evidence that you can follow through on your intentions. Incompetent leaders can’t be counted on, even when they mean well.

But most people unconsciously assume that being warm makes them look less competent. Research shows that when people try to appear warm and friendly, they give compliments, make kind gestures, are generally agreeable and encourage others to talk (i.e., they are good listeners). But when they want to appear competent, they speak rather than listen, focus the conversation on their own accomplishments and challenge the opinions of others to assert their own expertise.

This tradeoff is entirely unnecessary. The reality is that engaging in “warm” behaviors takes nothing away from your reputation as a capable leader.

Mistake No. 3: Let them see the crazy.

Every human being has their own “crazy” — the temptations, impulses, and bad habits we struggle not to give in to, even though we know that they are socially unacceptable or self-destructive. But even though such behvior is part of the human experience, don’t advertise yours.

This might seem oddly old-fashioned in an era when leaders are encouraged to be authentic and show vulnerability, when offices are more casual than ever and when big organizations refer to themselves as families. But the research is clear: We don’t trust people who appear to lack willpower or self-control.

We trust leaders when we’re confident they can resist temptation in order to do what’s right. And that takes self-control.

Studies show that people who publicly engage in behaviors indicative of low self-control — like smoking, impulsive spending, or being excessively emotional or quick to anger — are consistently rated as less trustworthy. These sorts of foibles may make us human, but they don’t help us as leaders.

The best possible solution is to get a handle on your problem and rid yourself of your bad habit once and for all. Maybe knowing that your team might trust you less because of it will motivate you to tackle the challenge. But even the best possible solution will probably take time. Meanwhile do what you can to keep your self-control issues private.

So to make the right impression on your new team, remember these three simple rules: Be modest, be warm and hide the crazy. If you can do that, you are very likely to end up with a loyal, effective team willing to work together and follow your lead.

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