Por qué las personas curiosas están destinadas a una buena oficina

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Se preguntó a algunos líderes cuál era el atributo más importante para los líderes. La respuesta fue: la curiosidad.
Aquí le mostramos por qué es tan importante y cómo puede llevarlo a una mejor oficina.


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Cuando se le pidió recientemente que nombrara el atributo que más necesitan los ejecutivos en jefe para tener éxito en estos tiempos, Michael Dell, el CEO de Dell, Inc., replicó, “yo apostaría por la curiosidad.”

Otro encuestado, el presidente ejecutivo de McCormick & Company, Alan D. Wilson, dijo que los líderes empresariales que “siempre están expandiendo su perspectiva y lo que saben — y tienen esa curiosidad natural — son las personas que tendrán éxito.”

Bienvenido a la era del líder curioso, donde el éxito puede ser menos acerca de tener todas las respuestas y más acerca de preguntar. Como Dell señaló, la curiosidad inspira a los líderes a buscar las ideas y enfoques frescos que son necesarios para mantenerse adelantados a los competidores.

Un líder curioso e inquisitivo también puede poner un ejemplo que inspire el pensamiento creativo lo largo de la compañía, de acuerdo al productor de Hollywood Brian Grazer. “Si usted es el jefe, y usted dirige haciendo preguntas, está sentando las bases para la cultura de su compañía o de su grupo,” Grazer escribe en su libro, “A Curious Mind.” Grazer y otros sostienen que dirigir a través de la curiosidad puede ayudar a generar más ideas en todas las áreas de la organización, además de elevar los niveles de compromiso de los empleados.

La noción de que la curiosidad puede ser buena para los negocios difícilmente es nueva. Hace décadas, Walt Disney declaró que su compañía lograba seguir innovando “porque somos curiosos, y la curiosidad sigue llevándonos por nuevos senderos.” Este deseo de seguir explorando “nuevos senderos” es incluso más importante en el innovador mercado actual.

Al investigar para mi libro, encontré a muchos emprendedores e innovadores — incluyendo a Reed Hastings, de Netflix; a Jack Dorsey, de Square y al equipo detrás de Airbnb —que dependían de la curiosidad como punto de partida para reinventar industrias enteras. Dorsey, por ejemplo, se quedó perplejo cuando un amigo suyo, que era artista, perdió una gran venta simplemente porque no pudo aceptar una tarjeta de crédito. Dorsey se preguntó por qué sólo los negocios establecidos, y no los emprendedores más pequeños, eran capaces de realizar transacciones de tarjeta de crédito; su búsqueda de una respuesta resultó en Square, un lector de tarjetas de crédito más accesible.

La curiosidad también juega un rol importante en empresas más establecidas, donde los líderes están contendiendo con los cambios disruptivos en el mercado. “Estos días, la ocupación primaria del líder debe ser descubrir el futuro,” me dijo Ron Shaich, CEO de Panera Bread. Es una “búsqueda continua,” dice Shaich, la cual requiere que líder de hoy siga explorando nuevas ideas — incluyendo ideas de otras industrias o incluso externas al mundo empresarial.

Un énfasis en la curiosidad pudiera requerir un cambio en el estilo de liderazgo. En muchos casos, los gerentes y los altos ejecutivos han ascendido a través de las filas ofreciendo soluciones y arreglos, no haciendo preguntas, y, una vez que han alcanzado una posición de liderazgo, pudieran sentir la necesidad de proyectar pericia.

Reconocer la incertidumbre conlleva un riesgo: el líder puede ser percibido como carente de conocimiento. En su libro “The Innovator’s DNA,” los autores Clayton Christensen, Hal Gregersen y Jeff Dyer observaron que los líderes curiosos y cuestionadores parecían superar este riesgo debido a que eran lo suficientemente humildes como para admitir que no tenían todas las respuestas, y lo suficientemente confiados como para decirlo enfrente de sus empleados.

Aunque pudiéramos pensar acerca de la curiosidad como un rasgo innato de la personalidad, realmente es “más un estado que un rasgo,” de acuerdo con Ian Leslie, autor del libro “Curious.” Todos tenemos el potencial de ser curiosos, bajo las condiciones adecuadas.

Leslie señala que la curiosidad parece brotar cuando estamos expuestos a nueva información y queremos saber más. Por lo tanto, un líder debería buscar nuevas influencias, ideas y experiencias que pudieran avivar su deseo de ir más a fondo.

Incluso cuando operan dentro de confines familiares, los líderes curiosos tienden a intentar ver las cosas desde una perspectiva fresca. Dichos líderes tienen la inclinación de traer el enfoque de una “mente de principiante” a viejos problemas y necios desafíos. Ellos continuamente examinan y reexaminan sus propias prácticas y suposiciones, haciendo profundas y penetrantes preguntas de “¿Qué?” Además de preguntas especulativas de “¿Qué pasaría si?” y “¿Cómo?”

Dichos líderes algunas veces urgen a los empleados a “cuestionar todo.” Esto puede servir para modelar el comportamiento de los otros, aunque los líderes pudieran tener que ir mucho más allá -brindando la suficiente libertad e incentivos- para realmente crear las condiciones en las que la curiosidad florezca en toda la compañía.

“Con la curiosidad viene el aprendizaje y las nuevas ideas,” dice Dell. “Si usted no está haciendo esto, va a tener un problema real.”

“Estos días, la ocupación primaria del líder debe ser descubrir el futuro.”

“La curiosidad parece brotar cuando estamos expuestos a nueva información y queremos saber más. Por lo tanto, un líder debería buscar nuevas influencias, ideas y experiencias que pudieran avivar su deseo de ir más a fondo.”

“Los líderes curiosos tienden a intentar ver las cosas desde una perspectiva fresca.”

Bienvenido a la era del líder curioso en donde el éxito puede ser menos acerca de tener todas las respuestas y más acerca de preguntar.

La curiosidad inspira a los líderes a buscar las ideas y enfoques frescos que son necesarios para mantenerse adelantados a los competidores. Dirigir a través de la curiosidad puede ayudar a generar más ideas en todas las áreas de la organización.

La curiosidad es un punto de partida para reinventar industrias enteras. Reconocer la incertidumbre conlleva un riesgo: el líder puede ser percibido como carente de conocimiento, admitir que no tenía todas las respuestas. Este riesgo disminuye con la humildad y confianza hacia sus colaboradores.

La curiosidad parece brotar cuando estamos expuestos a nueva información y queremos saber más.

Debe crear las condiciones en las que la curiosidad florezca en toda la compañía. Los líderes curiosos, tienen la inclinación de traer el enfoque de una “mente de principiante” a viejos problemas y necios desafíos.

© 2015Harvard Business School Publishing Corp.

De: hbr.org

Distribuido por: The New York Times Syndicate.

Why Curious People Are Destined for a Corner Office

When asked recently to name the attribute that chief executives most need to succeed in these times, Michael Dell, the CEO of Dell, Inc., replied, “I would place my bet on curiosity.”

Another respondent, McCormick & Company CEO Alan D. Wilson, said that business leaders who “are always expanding their perspective and what they know — and have that natural curiosity — are the people that are going to be successful.”

Welcome to the era of the curious leader, where success may be less about having all the answers and more about questioning. As Dell noted, curiosity inspires leaders to seek out the fresh ideas and approaches needed to stay ahead of competitors.

A curious, inquisitive leader also can set an example that inspires creative thinking throughout the company, according to Hollywood producer Brian Grazer. “If you’re the boss, and you manage by asking questions, you’re laying the foundation for the culture of your company or your group,” Grazer writes in his book, “A Curious Mind.” Grazer and others maintain that leading-by-curiosity can help generate more ideas from all areas of an organization, while also helping to raise employee engagement levels.

The notion that curiosity can be good for business is hardly new. Decades ago, Walt Disney declared that his company managed to keep innovating “because we’re curious, and curiosity keeps leading us down new paths.” That desire to keep exploring “new paths” is even more important in today’s innovation-driven marketplace.

In researching my book, I found many entrepreneurs and innovators — including Netflix’s Reed Hastings, Square’s Jack Dorsey and the team behind Airbnb — who relied on curiousity as a starting point to reinventing entire industries. Dorsey, for example, was puzzled when an artist friend lost a big sale to a potential customer simply because the artist couldn’t accept a credit card. Dorsey wondered why only established businesses, and not smaller entrepreneurs, were able to conduct credit card transactions; his search for an answer resulted in Square, a more accessible credit card reader.

Curiosity also plays an important role at more established companies, where leaders are contending with disruptive change in the marketplace. “These days, a leader’s primary occupation must be to discover the future,” Panera Bread CEO Ron Shaich told me. It’s “a continual search,” Shaich says, requiring that today’s leader keep exploring new ideas — including ideas from other industries or even from outside the business world.

An emphasis on curiosity may require a change in leadership style. In many cases, managers and top executives have risen through the ranks by providing fixes and solutions, not by asking questions. And once they’ve attained a position of leadership, they may feel the need to project expertise.

To acknowledge uncertainty carries a risk: The leader may be perceived as lacking knowledge. In their book “The Innovator’s DNA,” authors Clayton Christensen, Hal Gregersen and Jeff Dyer observed that curious, questioning leaders seemed to overcome this risk because they were humble enough to admit that they didn’t have all the answers, and confident enough to say so in front of their employees.

While we may think of curiosity as a hardwired personality trait, it’s actually “more of a state than a trait,” according to Ian Leslie, author of the book “Curious.” We all have the potential to be curious, given the right conditions.

Leslie notes that curiosity seems to bubble up when we are exposed to new information and want to know more. Hence, a leader should seek out new influences, ideas and experiences that may stoke the desire to dig deeper.

Even when operating within familiar confines, curious leaders tend to try to see things from a fresh perspective. Such leaders have a penchant for bringing a “beginner’s mind” approach to old problems and stubborn challenges. They continually examine and reexamine their own assumptions and practices, asking deep, penetrating “Why” questions, as well as speculative “What if” and “How” questions.

Such leaders sometimes urge employees to “question everything.” This can serve to model the behavior for others, though leaders may have to go much further — providing sufficient freedom and incentives — in order to actually create the conditions for curiosity to flourish company-wide.

“With curiosity comes learning and new ideas,” says Dell. “If you’re not doing that, you’re going to have a real problem.”

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