Para innovar en economía circular, hay que mirar hacia el Sur Global
L
a economía circular ofrece a las empresas una forma de fortalecer su resiliencia al minimizar el desperdicio, maximizar el uso de los recursos e innovar a lo largo de los ciclos de vida de los productos. Sin embargo, la mayoría de las estrategias corporativas de economía circular siguen centrándose en mejoras incrementales de productos, empaques u operaciones, a menudo a través de sus actividades en Europa, Asia Oriental o América del Norte.
Lo que no están logrando ver, adaptar y adoptar (para su propio beneficio y el de la sociedad) son las poderosas innovaciones circulares que están surgiendo en comunidades marginadas y con poca inversión del Sur Global (así como del Norte Global). Estos proyectos no solo son moralmente convincentes, sino que también representan una nueva frontera para el crecimiento empresarial sostenible y el liderazgo en materia ambiental, social y de gobernanza (ESG, por sus siglas en inglés).
El statu quo corporativo
Hoy en día, la mayoría de las empresas implementan la circularidad de tres maneras:
1. Materiales y productos: Sustitución de materiales vírgenes por alternativas recicladas o de origen biológico, y rediseño de productos para su reutilización, reparación o biodegradabilidad.
2. Modelos de negocio: Transición de la venta de productos a modelos de servicio, arrendamiento, plataformas de uso compartido o cadenas de valor basadas en la reparación.
3. Gobernanza colaborativa: Alianzas a lo largo de las cadenas de valor y entre sectores para construir sistemas de circuito cerrado y reducir los residuos sistémicos.
Estas son estrategias sólidas. Pero tienden a estar impulsadas por equipos internos de investigación y desarrollo, colaboraciones en la cadena de suministro o consorcios entre la academia y la industria. Adoptar una visión más amplia de la innovación que incluya a emprendedores ignorados, redes informales y sistemas de conocimiento local que operan en los márgenes de la economía produciría resultados mucho mejores.
Innovación circular desde las bases
En todo el mundo, comunidades que enfrentan escasez, contaminación y desinversión sistémica están desarrollando soluciones circulares. Sus modelos pueden parecer diferentes, pero resuelven los mismos desafíos que enfrentan las empresas: cómo hacer más con menos, reducir la dependencia de cadenas de suministro globales frágiles y operar en entornos con recursos limitados.
Consideremos el trabajo de la Dra. Legena Henry, una empresaria dedicada a las energías renovables en Barbados, quien, al observar el problema del precio de la gasolina en la isla, que alcanza los 15 dólares por galón, creó Rum&Sargassum para convertir tres residuos locales (algas sargazo en descomposición, residuos de destilerías de ron y estiércol de oveja) en un biocombustible asequible. O el caso de Betty Lu, cuya empresa Confetti Snacks, fundada en Singapur, compra frutas y verduras excedentes o imperfectas, y luego las revaloriza transformándolas en botanas tipo chips con márgenes de ganancia saludables.
Consejos para líderes empresariales
No todos los proyectos generarán ganancias inmediatas. Es necesario incorporar indicadores no financieros alineados con los marcos y objetivos ESG. Dichas métricas pueden incluir ahorros de carbono, reducción de riesgos en la cadena de suministro, mejoras reputacionales o empleo inclusivo.
He aquí cuatro formas de aprovechar estas oportunidades:
- Amplíe su embudo de innovación.
Mire más allá de los laboratorios y las aceleradoras. Establezca alianzas con organizaciones comunitarias, bancos de desarrollo o emprendedores locales que trabajen en desafíos relacionados con los recursos en mercados emergentes o regiones marginadas.
- Mapee los flujos de residuos como oportunidades.
Ya sea en sus propias operaciones o en las de sus proveedores, identifique residuos o materiales problemáticos que puedan transformarse en valor. Piense en soluciones modulares, de bajo costo y regenerativas.
- Invierta para crear valor compartido.
Colabore con innovadores de base no a través de iniciativas de responsabilidad social corporativa, sino mediante coinversiones o empresas conjuntas que construyan ecosistemas circulares duraderos.
- Actualice sus métricas.
Adopte indicadores alineados con los criterios ESG que reflejen el valor total de las inversiones circulares. Busque modelos de negocio híbridos que combinen la rentabilidad financiera con resultados medioambientales y sociales cuantificables.
© 2025 Harvard Business School Publishing Corp. | De: hbr.org | Distribuido por: The New York Times Syndicate.
Artículo en inglés
The circular economy offers a way for companies to strengthen resilience by minimizing waste, maximizing resource use and innovating across product life cycles. But most corporate circular strategies still focus on incremental improvements to products, packaging or operations, often through their operations in Europe, East Asia or North America.
What they’re failing to see, adapt and adopt for their own and society’s benefit are the compelling circular innovations emerging in underinvested and marginalized communities in the Global South (as well as the Global North). These projects are not just morally compelling; they also represent a new frontier for sustainable business growth and environmental, social and governance (ESG) leadership.
THE CORPORATE STATUS QUO
Today, most companies implement circularity in three ways:
Materials and products: Replacing virgin materials with recycled or bio-based alternatives and redesigning products for reuse, repair or biodegradability.
Business models: Shifting from product sales to service models, leasing, sharing platforms or repair-based value chains.
Collaborative governance: Partnering across value chains and sectors to build closed-loop systems and reduce systemic waste.
These are sound strategies. But they tend to be driven by internal research and development teams, supply-chain collaborations or academic-industry consortia. Taking a broader view on innovation to include overlooked entrepreneurs, informal networks, and local knowledge systems operating at the economic margins would yield much better results.
GRASSROOTS CIRCULAR INNOVATION
Across the world, communities facing scarcity, pollution and systemic disinvestment are building circular solutions. Their models may look different, but they solve the same challenges businesses face: how to do more with less, reduce dependence on fragile global supply chains and operate in resource-constrained environments.
Consider the work of Dr. Legena Henry, a renewable energy entrepreneur in Barbados, who, noting the problem of US$15-per-gallon gas on the island, built Rum&Sargassum to convert three local waste materials—rotting sargassum seaweed, rum distillery waste and sheep manure—into an affordable biofuel. Or Betty Lu, whose Singapore-founded company Confetti Snacks purchases surplus and imperfect fruits and vegetables and then upcycles them into chips with healthy profit margins.
ADVICE FOR BUSINESS LEADERS
Not all projects will yield immediate profits. Non-financial indicators aligned with ESG frameworks and goals must be incorporated. Such metrics might include carbon savings, supply-chain risk reduction, reputational gains or inclusive employment.
Here are four ways to seize these opportunities:
1. BROADEN YOUR INNOVATION FUNNEL.
Look beyond labs and accelerators. Partner with community organizations, development banks or local entrepreneurs working on resource challenges in emerging markets or marginalized regions.
2. MAP WASTE STREAMS AS OPPORTUNITIES.
Whether in your own operations or those of your suppliers, identify waste or nuisance materials that could be transformed into value. Think modular, low-cost and regenerative.
3. INVEST FOR SHARED VALUE.
Collaborate with grassroots innovators not through corporate social responsibility initiatives but through co-investment or joint ventures that build durable circular ecosystems.
4. UPDATE YOUR METRICS.
Adopt ESG-aligned indicators that reflect the full value of circular investments. Look for hybrid business models that combine financial returns with measurable environmental and social outcomes.
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