Una guía para desarrollar resiliencia al cambio en la era de la IA
E
xiste un consenso casi universal de que la IA cambiará fundamentalmente la forma en que se hacen los negocios y, sin embargo, la mayoría de las organizaciones aún no han visto un impacto sustancial de sus esfuerzos en IA.
Si bien es cierto que las organizaciones enfrentan barreras técnicas adicionales, como una mala calidad de los datos, la complejidad de la integración o los costos de infraestructura, nuestra experiencia colectiva trabajando con cientos de empresas muestra que el principal obstáculo es la capacidad de las compañías para adaptarse, reinventarse y escalar nuevas formas de trabajo. A esto lo llamamos resiliencia al cambio.
Estos son los pasos que usted necesita seguir, como líder y como organización, para mejorar su resiliencia al cambio:
- Aprender: Comprender los conjuntos de herramientas, mentalidades y habilidades.
Para revelar los puntos débiles, es importante lograr que sus empleados interactúen con la IA y lancen experimentos. Utilice estos experimentos para desarrollar una intuición sobre cómo su empresa podría reinventar sus procesos, al mismo tiempo que identifica y elimina las barreras culturales que penalizan los proyectos piloto fallidos o los cuellos de botella técnicos que hacen que el acceso a los datos se convierta en un trámite de un mes.
- Hacer: Lanzar intervenciones específicas.
Aborde cada brecha en la resiliencia al cambio con la acción más ligera posible que pueda generar impulso en semanas, no en trimestres. Si la cultura evita el riesgo, introduzca “microapuestas”, es decir, experimentos de 10 días con un ritual de celebración pública por los aprendizajes, no por los resultados. En los casos en los que no se disponga de las capacidades necesarias, se pueden realizar sprints basados en cohortes que emparejen a expertos en la materia con científicos de datos para presentar un concepto de IA funcional al final del sprint. El producto se convierte tanto en una capacidad como en una prueba de lo posible. Si lo que falta son herramientas, implemente un espacio de datos de autoservicio o un creador de flujos de trabajo de código bajo para que los equipos puedan probar ideas. Cuando una táctica genera resultados, codifíquela en manuales de prácticas, código reutilizable, políticas modificadas, y difunda la plantilla por toda la empresa.
- Imaginar: Desafiar a su equipo a comenzar de nuevo.
No modernice el modelo operativo antiguo; invéntese uno nuevo. Las funciones del futuro no se parecerán a las funciones laborales de hoy. Las organizaciones habilitadas por IA tienen roles, flujos de trabajo y propuestas de valor completamente nuevos.
- Actuar: Adoptar ciclos continuos de medición, aprendizaje y reinversión.
No se quede atrapado en la fase de desilusión. Cada ola tecnológica viene acompañada de expectativas infladas y un potencial estratégico real, por lo que es importante actuar pronto, aprender rápido y seguir adelante.
- Cuidar: Poner el bienestar humano en el centro del cambio.
El cambio rápido puede agotar incluso a la fuerza laboral más capaz. Sin una atención deliberada al bienestar, el entusiasmo por la nueva tecnología rápidamente se convierte en fatiga y resistencia. Por lo tanto, el músculo del cuidado se enfoca en crear seguridad psicológica, monitorear el sentimiento en tiempo real y brindar a las personas los recursos que necesitan para mantenerse sanas y comprometidas mientras aprenden nuevas formas de trabajar. Cuando los líderes tratan los datos sobre bienestar con el mismo rigor que los indicadores financieros, no solo protegen a su gente, sino que también aceleran la adopción de las mismas innovaciones que impulsan la ventaja competitiva.
Cuando los líderes adoptan la resiliencia al cambio, desbloquean un círculo virtuoso de adaptación continua que hace que cada experimento con IA sea más rápido, cada reinvención más sencilla y cada éxito más escalable. En contraste, quienes tratan la IA como una mejora puntual corren el riesgo de caer en la trampa: usar herramientas nuevas para conservar modelos antiguos. En la era actual de la IA, la brecha entre quienes se mueven primero y quienes los siguen rápidamente se está ampliando hasta convertirse en un abismo. La diferencia no es el acceso a la tecnología. Es el coraje y la disciplina para seguir cambiando.
© 2025 Harvard Business School Publishing Corp. | De: hbr.org | Distribuido por: The New York Times Syndicate.
Artículo en inglés
There’s near universal consensus that AI will fundamentally change how business is done, yet most organizations have not yet seen a substantive impact from their AI efforts.
While it’s true that organizations face additional technical barriers such as poor data quality, integration complexity or infrastructure costs, our collective experience working across hundreds of companies shows that the primary obstacle is the ability of companies to adapt, reinvent and scale new ways of working. We call this change resilience.
Here are the steps you need to take as a leader and organization to improve your change resilience:
1. LEARN: UNDERSTAND THE TOOLSETS, MINDSETS AND SKILL SETS. To surface weak spots, it’s important to get your employees to engage with AI and launch experiments. Use these experiments to develop an intuition for how your company might reimagine its processes while also identifying and eliminating cultural barriers that penalizes failed pilots or technical bottlenecks that makes data access a monthlong ticket.
2. DO: LAUNCH TARGETED INTERVENTIONS. Address each gap in change resilience with the lightest-weight move that can generate momentum in weeks, not quarters. If the culture shies away from risk, introduce “micro-bets”: 10-day experiments with a public celebration ritual for learnings, not outcomes. Where skills lag, run cohort-based sprints that pair domain experts with data scientists to ship a working AI concept by sprint’s end. The product becomes both a capability and a proof of possibility. If tool sets are the drag, deploy a self-serve data playground or low-code workflow builder so teams can test ideas. When a tactic moves the needle, codify it into playbooks, reusable code, amended policies and broadcast the template companywide.
3. IMAGINE: CHALLENGE YOUR TEAM TO START FRESH. Don’t modernize the old operating model; invent a new one. The functions of the future will not look like the work functions of today. AI-enabled organizations have entirely new roles, workflows and value propositions.
4. ACT: EMBRACE ONGOING CYCLES OF MEASUREMENT, LEARNING AND REINVESTING. Don’t get stuck in the trough of disillusionment. Every wave of technology comes with both inflated expectations and real strategic potential, so it’s important to move early, learn fast and keep going.
5. CARE: PUT HUMAN WELL-BEING AT THE CENTER OF CHANGE. Rapid change can exhaust even the most capable workforce. Without deliberate attention to well-being, enthusiasm for new technology quickly turns into fatigue and resistance. The care muscle therefore focuses on creating psychological safety, monitoring sentiment in real time and giving people the resources they need to stay healthy and engaged while they learn new ways of working. When leaders treat well-being data with the same rigor as financial metrics, they not only protect their people but also accelerate adoption of the very innovations that drive competitive advantage.
When leaders embrace change resilience, they unlock a flywheel of continuous adaptation that makes each AI experiment faster, each reinvention easier and each success more scalable. In contrast, those who treat AI as a one-time upgrade risk falling into the trap: using new tools to preserve old models. In today’s AI era, the divide between early movers and fast followers is widening into a chasm. The difference is not access to technology. It’s the courage and discipline to keep changing.
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