5 formas en que las cooperativas pueden moldear el futuro de la IA

por , Entorno e Innovación

Las cooperativas de IA son organizaciones que desarrollan o gestionan tecnologías de IA basadas en principios cooperativos.

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oy en día, el desarrollo de la inteligencia artificial está controlado por un pequeño grupo de empresas. Compañías como OpenAI, Alphabet, Amazon, Meta y Microsoft dominan el mercado gracias a sus vastos recursos computacionales, sus enormes bases de datos propias, su gran cantidad de talento técnico, sus prácticas de extracción de datos, su mano de obra barata y su capital, que les permiten realizar experimentos continuos y una rápida implementación.

Este dominio trae consigo problemas: violaciones de privacidad y estrategias laborales orientadas a minimizar costos, altos costos ambientales derivados de los centros de datos y sesgos evidentes en los modelos que pueden reforzar la discriminación en la contratación, la atención médica, la puntuación crediticia, la vigilancia policial y más.

Sin embargo, está surgiendo un modelo diferente, sin mucho alboroto, pero con un potencial real. Las cooperativas de IA (organizaciones que desarrollan o gestionan tecnologías de IA basadas en principios cooperativos) ofrecen una alternativa prometedora. El movimiento cooperativo, con su presencia global y diversidad de modelos, ha tenido éxito en la banca y la agricultura, así como en los seguros y la manufactura. Las empresas cooperativas, que son propiedad de sus miembros y están gobernadas por ellos, llevan mucho tiempo gestionando infraestructuras para el bien público.

Un puñado de cooperativas de IA ofrece los primeros ejemplos de cómo la gobernanza democrática y la propiedad compartida podrían dar forma a usos de tecnología más responsables y centrados en la comunidad. Esto es lo que pueden hacer las cooperativas.

  1. Democratizar la gobernanza de datos

Las cooperativas de IA aún son pequeñas y están en desarrollo, pero las que existen dan una idea de cómo podría ser un tipo diferente de infraestructura y gobernanza de datos, y cómo pueden cambiar la forma en que se controlan y se accede a ellos. MIDATA es una cooperativa suiza sin fines de lucro dedicada a los datos de salud, que pone a los ciudadanos al mando de su propia información médica. Los miembros abren una cuenta de datos segura y encriptada, y pueden conceder de forma selectiva a los investigadores acceso a sus datos personales de salud, todo mientras gobiernan la cooperativa de forma democrática a través de su asamblea general. Construida sobre infraestructura de código abierto del ETH Zurich y la Universidad de Ciencias Aplicadas de Bern, MIDATA respalda la creación de cooperativas hermanas regionales o nacionales, permitiendo una investigación justa, transparente y coordinada a nivel global sin sacrificar el control individual.

  1. Llevar la investigación a la sociedad civil

Los debates más importantes sobre la IA se desarrollan en círculos elitistas (congresos académicos, centros de pensamiento, laboratorios financiados por capital riesgo). Pero las decisiones que se toman allí tienen consecuencias cotidianas. El movimiento cooperativo está en una posición única para socializar estos debates, llevando la IA a los ayuntamientos, centros comunitarios y asambleas ciudadanas.

  1. Impulsar la educación

Cerrar la brecha de conocimiento sobre la IA no es solo una cuestión de traducción, sino también de poder. La Alianza Cooperativa Internacional (la principal organización que representa a los mil millones de personas que participan en cooperativas en todo el mundo) podría liderar el uso de la IA para la educación cooperativa a nivel global. Las cooperativas pueden crear plataformas de aprendizaje multilingües basadas en audio y dotadas de IA, que ofrezcan formación profesional a sus miembros.

  1. Construir modelos alternativos de propiedad

La propiedad da forma a la dirección. OpenAI comenzó como una organización sin fines de lucro “para la humanidad”, luego cambió a un modelo de ganancias limitadas para atraer capital de riesgo, un movimiento que fue tanto ideológico como legal. Las cooperativas, por el contrario, utilizan reservas indivisibles y una gobernanza democrática para mantenerse alineadas con sus objetivos a largo plazo.

  1. Adaptar críticamente la ia para fines cooperativos

No toda la IA se adapta naturalmente a los modelos cooperativos. Pero en aquellos casos donde sí lo hace (como las cooperativas de plataformas, los bienes comunes de datos y las herramientas de gobernanza), existe un espacio real para construir. El desafío consiste en rediseñar el propio desarrollo de la IA, no simplemente “usar mejor la IA”. Eso significa invertir en infraestructura, marcos legales y formas organizacionales que garanticen la rendición de cuentas desde el principio.

La IA no es simplemente un salto tecnológico: es un reinicio sistémico, uno que definirá cómo operan las instituciones y a quién sirven. Los experimentos cooperativos que se están desarrollando hoy no escalarán de la noche a la mañana. Pero, mediante principios alineados, coordinación global y asociaciones concretas entre los sectores público y privado, pueden ayudar a remodelar el panorama.

© 2025 Harvard Business School Publishing Corp. | De: hbr.org  |  Distribuido por: The New York Times Syndicate.

Artículo en inglés

Today, the development of artificial intelligence is controlled by a small cadre of firms. Companies like OpenAI, Alphabet, Amazon, Meta and Microsoft dominate through vast computational resources, massive proprietary datasets, deep pools of technical talent, extractive data practices, low-cost labor and capital that enables continuous experimentation and rapid deployment.

This domination brings problems: privacy violations and cost-minimizing labor strategies, high environmental costs from data centers and evident biases in models that can reinforce discrimination in hiring, health care, credit scoring, policing and beyond.

A different model is taking shape, however, with little fanfare, but with real potential. AI cooperatives — organizations developing or governing AI technologies based on cooperative principles — offer a promising alternative. The cooperative movement, with its global footprint and diversity of models, has been successful in banking and agriculture to insurance and manufacturing. Cooperatives enterprises, which are owned and governed by their members, have long managed infrastructure for the public good.

A handful of AI cooperatives offer early examples of how democratic governance and shared ownership could shape more accountable and community-centered uses of the technology. Here’s what cooperatives can do.

DEMOCRATIZING DATA GOVERNANCE

AI cooperatives are still small and emerging, but the ones that exist hint at what a different kind of data infrastructure and governance could look like — and how they can change how data is controlled and accessed. MIDATA is a Swiss nonprofit health data cooperative that puts citizens firmly in the driver’s seat of their own medical information. Members open a secure, encrypted data account and can selectively grant researchers access to their personal health data, all while governing the cooperative democratically through its general assembly. Built on open source infrastructure from ETH Zurich and Bern University of Applied Sciences, MIDATA supports the creation of regional or national sister cooperatives — enabling fair, transparent and globally coordinated research without sacrificing individual control.

BRINGING RESEARCH TO CIVIL SOCIETY

Most critical AI discussions are unfolding in elite silos — academic conferences, think tanks, venture capital-backed labs. But the decisions made there have everyday consequences. The cooperative movement is uniquely positioned to socialize these debates, bringing AI into town halls, community centers and citizen assemblies.

ADVANCING EDUCATION

Closing the AI knowledge gap isn’t just about translation — it’s about power. The International Cooperative Alliance — the leading organization representing the one billion people engaged with cooperatives worldwide — could lead on using AI for cooperative education globally. Cooperatives can create multilingual, audio-based learning AI platforms, offering professional training for members.

BUILDING ALTERNATIVE OWNERSHIP MODELS

Ownership shapes direction. OpenAI began as a nonprofit “for humanity,” then shifted to a capped-profit model to attract venture capital — a move that was ideological as much as legal. Cooperatives, by contrast, use indivisible reserves and democratic governance to stay aligned with long-term purpose.

CRITICALLY ADAPTING AI FOR COOPERATIVE ENDS

Not all AI is naturally suited to cooperative models. But where it is — platform cooperatives, data commons and governance tools — there is room to build. The challenge is to redesign AI development itself, not simply to “use AI better.” That means investing in infrastructure, legal frameworks and organizational forms that ensure accountability from the start.

AI isn’t merely a technological leap — it’s a systemic reset, one that will define how institutions operate and whom they serve. The cooperative experiments unfolding today won’t scale overnight. But through aligned principles, global coordination and concrete partnerships across public and private sectors, they can help reshape the landscape.

Autores

Sobre el Autor

Es profesor en The New School en la ciudad de Nueva York.