Investigación: Cómo los cambios regulatorios pueden afectar la motivación de los trabajadores
A
menudo, los empleados obtienen un propósito moral de su trabajo, lo cual suele ser beneficioso. Las investigaciones han demostrado que los empleados con un propósito moral sólido experimentan un mayor sentido de significado en el trabajo y dedican mayor esfuerzo a sus puestos. Así mismo, los empleados tienden a sentirse atraídos por carreras y trabajos que consideran moralmente significativos.
Sin embargo, en el polarizado panorama político actual, los empleados descubren que cada vez tienen más actitudes y creencias morales que entran en conflicto con las leyes y regulaciones a las que están sujetos en el trabajo. En términos más generales, estas situaciones (en las que las actitudes morales de los empleados entran en conflicto con las regulaciones de su trabajo) son cada vez más frecuentes. En un mundo en el que la legislación laboral “cambia constantemente”, y donde los estadounidenses de izquierda y derecha discrepan drásticamente sobre lo que es moralmente correcto, cada vez hay más oportunidades de que la moral de los empleados entre en conflicto con su trabajo.
Decidimos comprobar si los empleados que experimentan conflictos morales y legales sufren consecuencias negativas en el trabajo. Para ello, colaboramos con una organización en una industria altamente regulada y encuestamos a 259 empleados estadounidenses y a sus respectivos supervisores. Nuestros resultados, publicados en Organization Science, revelaron que los empleados que experimentaban conflictos morales y legales sentían una motivación intrínseca significativamente menor en el trabajo que sus colegas que no sentían este conflicto. Estos empleados eran menos propensos a tomar la iniciativa para resolver problemas, plantear sugerencias para mejorar los procedimientos laborales o promover nuevas ideas. En resumen, la normativa legal hacía que el propósito moral de los empleados pasara de ser un beneficio a una obligación.
Qué pueden hacer los empleados
En un estudio de seguimiento, preguntamos a 109 empleados estadounidenses de diversos sectores cómo gestionan las situaciones en las que la ley restringe sus creencias morales. Un subconjunto de empleados indicó que gestionaban el conflicto replanteando la ley como un «mal necesario». Aunque mantenían sus creencias morales, sorteaban el obstáculo considerando la ley como una solución imperfecta a un problema difícil de valores morales en conflicto. Estos empleados sugirieron que eran más capaces de gestionar las restricciones legales manteniendo intacta su motivación.
Probamos si esta forma de pensar podría utilizarse para ayudar a otros a manejar los compromisos entre moral y ley, preservando su motivación. Contratamos a 288 trabajadores estadounidenses de plataformas digitales para investigar si incentivar a los empleados a reflexionar sobre las regulaciones como un «mal necesario» podría preservar su motivación intrínseca. En un experimento, se les asignó a los participantes la tarea de castigar un error honesto de un compañero debido a una regulación. Asignamos aleatoriamente a la mitad de los trabajadores a una intervención en la que reflexionaron sobre cómo esta regulación podría ser un mal necesario, una solución imperfecta a un problema difícil. Los resultados fueron prometedores. Aquellos que fueron asignados a esta breve intervención experimentaron un menor impacto en su motivación intrínseca que sus pares en el grupo de control.
Estos conflictos son complejos y complicados, lo que significa que puede que no existan soluciones infalibles. Aun así, todo apunta a que el panorama legal seguirá cambiando y que el contexto político polarizado seguirá fortaleciéndose. Nuestra investigación sugiere que los empleados pueden (y deben) enfrentarse a situaciones en las que la ley inhibe sus convicciones morales.
© 2024 Harvard Business School Publishing Corp. | De: hbr.org | Distribuido por: The New York Times Syndicate.
Artículo en inglés
Employees often derive moral purpose from their work. This is usually beneficial; research has found that employees with a strong moral purpose experience greater meaning at work and devote greater effort to their jobs. Employees are also attracted to careers and jobs that they view as morally meaningful.
However, in today’s polarized political landscape, employees increasingly find that they hold moral attitudes and beliefs that conflict with the laws and regulations they are subject to at work. More broadly, these situations — where employees’ moral attitudes conflict with the regulations of their work — are ever more prevalent. In a world where labor laws are “particularly in flux,” while Americans on the left and right disagree drastically what is morally right, there are increasing opportunities for employees’ morals to conflict with their work.
We decided to test if employees who experience moral-legal conflict experience drawbacks at work. To do so, we partnered with an organization in a heavily regulated industry and surveyed 259 U.S. employees and their respective supervisors. Our results, published in Organization Science, revealed that employees who experienced moral-legal conflict felt significantly less intrinsic motivation at work than their colleagues who did not feel this conflict. These employees were less likely to take problems into their own hands, raise suggestions to improve work procedures or champion new ideas. In short, legal regulations turned employees’ moral purpose from a benefit into a liability.
What Employees Can Do
In a follow-up study, we asked 109 U.S. employees across a range of industries about how they manage situations where the law restricts their moral beliefs. A subset of employees indicated they managed the conflict by reframing the law as a “necessary evil.” Although they still retained their moral beliefs, they navigated the bind by viewing the law as an imperfect solution to a difficult problem of conflicting moral values. These employees suggested they were better able to manage legal constraints with their motivation intact.
We tested if this mindset could be used to help others navigate the bind of moral legal tradeoffs while maintaining their motivation. We hired 288 U.S. online gig-workers to see if prompting employees to reflect on regulations as a “necessary evil” could preserve their intrinsic motivation. In an experiment, participants were given the task of punishing a peer’s honest error due to a regulation. We randomly assigned half of the gig-workers to an intervention in which they reflected on how this regulation may be a necessary evil — a imperfect solution to a difficult problem. The results were promising. Those who were randomly assigned to this brief intervention experienced less of a hit to their intrinsic motivation than peers in the control group.
These conflicts are complex and tricky, meaning there may not be full-proof solutions. Still, all signs point to a legal landscape that will continue to shift and a polarized political landscape that will continue to strengthen. Our research suggests employees can — and will —struggle with situations when the law inhibits their moral convictions.
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