Los mejores líderes tienen una contagiosa energía positiva
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os investigadores y líderes han buscado durante siglos el secreto del liderazgo exitoso. Decidimos examinar esta pregunta empíricamente y encontramos que el mayor indicador de éxito en los líderes no es su carisma, influencia o poder. No es personalidad, atractivo o genio innovador. Lo único que supera a todos estos factores es la energía relacional positiva: la energía intercambiada entre personas que ayuda a elevarlas, emocionarlas y renovarlas.
La importancia de la energía relacional positiva
En nuestra investigación, que comprende entrevistas con miles de líderes y empleados, observamos a las personas y sus redes de relaciones: comunidades, organizaciones y familias. Descubrimos que generalmente hay una persona en el centro de estas redes, que es responsable de la mayor parte del movimiento hacia adelante (por no mencionar el bienestar) de todo el resto. Los llamamos energizantes positivos.
Al animar a otros a través de un liderazgo auténtico basado en valores, terminan elevándose a sí mismos y a sus organizaciones. Los energizantes positivos demuestran y cultivan acciones virtuosas, incluyendo el perdón, la compasión, la humildad, la amabilidad, la confianza, la integridad, la honestidad, la generosidad y la gratitud. Como resultado, todos florecen.
Otros miembros de estas redes, sin embargo, están consumiendo y dejan a otros sintiéndose sin energía, desmoralizados, disminuidos y sin inspiración. Los llamamos desenergizantes.
Numerosos estudios realizados por nuestro grupo y nuestros colegas muestran que los energizantes positivos producen niveles sustancialmente más altos de compromiso, menor rotación y mejores sentimientos de bienestar entre los empleados.
Esto es lo que diferencia la energía relacional positiva. La energía física disminuye con el uso. Correr un maratón nos agota; tenemos que recuperarnos después. Lo mismo ocurre con el uso de la energía mental y emocional; nos fatigamos y necesitamos recuperarnos. El único tipo de energía que no disminuye, sino que se eleva con el uso, es la energía relacional positiva. Rara vez nos cansamos, por ejemplo, al estar cerca de personas con las que tenemos relaciones amorosas, de confianza y de apoyo. La energía relacional positiva se “automejora”. La habilidad de los líderes para engendrar energía relacional es tan poderosa que les da a los energizadores una ventaja extraordinaria. Pueden dar la vuelta a las empresas en quiebra, resolver situaciones aparentemente condenadas al fracaso y revitalizar a empleados desconectados y agotados.
Evaluando la energía relacional
Cuando los líderes muestran energía relacional positiva, ello catapulta el desempeño a un nuevo nivel. Específicamente, los energizantes positivos:
— Tienen un desempeño mucho más elevado que otros.
— Impactan positivamente en el desempeño de los demás, de modo que otras personas tienden a florecer en su presencia.
— Existen, en mayor número, en organizaciones de alto desempeño que en organizaciones de desempeño promedio.
Cuando un líder es un energizador positivo, la organización muestra más:
— Innovación.
— Trabajo en equipo.
— Rendimiento financiero
— Cohesión en el lugar de trabajo
Y cuando un líder es un energizador positivo, los empleados tienen mejor:
— Satisfacción laboral, bienestar, compromiso, rendimiento y mejores relaciones con la familia
¿Qué hace que los líderes positivamente energizantes sean tan exitosos?
Hay un término botánico para estos resultados: el efecto heliotrópico, un fenómeno por el cual las plantas naturalmente giran hacia y crecen en presencia de la luz. Los seres humanos tienen la misma atracción inherente hacia la energía que brinda y sustenta la vida. Décadas de investigación muestran que esta energía relacional positiva nos nutre y nos hace cobrar vida. Por ejemplo, la investigación de la profesora de UC Irvine Sarah Pressman muestra que la necesidad de una conexión social positiva es tan grande que la falta de ella es peor para la salud que fumar, la obesidad o la presión arterial alta, y reduce la longevidad. Por el contrario, la conexión social positiva no solo puede alargar nuestra vida, sino también fortalecer nuestro sistema inmune y reducir las tasas de ansiedad y depresión.
En las organizaciones, la energía relacional de los líderes tiene un efecto enorme en los empleados.
Considere, por ejemplo, a Ashley Bernardi, fundadora y CEO de la firma de relaciones con medios Nardi Media. Vio que los ingresos de su negocio se duplicaron en el lapso de dos años, de seis a siete cifras, a pesar de la agitación económica de la pandemia.
Una crisis de salud en 2016 la llevó a cambiar la forma en que lideraba su empresa. Después de experimentar una forma debilitante de la enfermedad de Lyme junto con la depresión posparto que la dejó en cama tras el nacimiento de su tercer hijo, Bernardi tuvo un momento de revelación. Su enfermedad la llevó a una mayor compasión y comprensión por los demás. Se dio cuenta de que todos se presentan a trabajar con los desafíos que enfrentan en sus vidas personales. Conforme se curó físicamente y se convirtió en una líder más compasiva, su negocio comenzó a florecer. Dedicó tiempo a crear los valores fundamentales de su empresa (que incluyen la familia y la amabilidad) y se aseguró de dar ese ejemplo a su creciente equipo y clientela. Y por primera vez en su vida, Bernardi comenzó a cuidar de manera excelente su bienestar físico y su salud emocional: practicaba regularmente meditación, respiración y yoga; empezó a correr; priorizó el buen sueño; y, sí, incluso tomó descansos y siestas en el trabajo. Se inscribió en el curso de Yale en Coursera sobre la ciencia del bienestar.
Ahora, Bernardi es una líder positivamente energizante. “Cuando aprendí a ponerme a mí misma en primer lugar”, comparte, “vi que la transformación sucedía en mi vida de las maneras más poderosas: atraía a miembros del equipo con ideas afines que se animaban mutuamente y se alineaban con mis valores fundamentales, siendo uno de ellos la amabilidad. Nuestro negocio floreció”.
¿Cómo lo hacen los energizadores positivos?
La energía relacional positiva es recíproca. Un acercamiento energizante a los demás actúa como un mecanismo continuo de aumento de energía que, a su vez, produce una abundancia de energía en toda la red. Los energizantes se replican, construyendo redes de energizantes positivos a su alrededor, y ese efecto heliotrópico se expande para atraer aún más. Parafraseando a la líder comprobada Dolly Parton: Si sus acciones inspiran a otros a soñar más, aprender más, hacer más y convertirse en más, usted es un líder positivo y energizante. Muchos estudios sobre liderazgo positivo demuestran que los líderes centrados en contribuir a los demás son sustancialmente más eficaces que los líderes centrados en el logro y el éxito personal. Sus organizaciones y sus empleados sobresalen.
¿Pueden las organizaciones prosperar con líderes que agotan en lugar de generar energía? Por supuesto, a corto plazo. Sin embargo, la evidencia empírica es clara en cuanto a que la energía positiva es mucho más efectiva a largo plazo. Con el tiempo, los empleados se vuelven reacios a los líderes que consumen vida y energía, y ese no es un riesgo que los líderes puedan correr durante la Gran Renuncia (y tampoco en tiempos de auge económico). Esa energía heliotrópica se renovará muchas veces e inspirará enfoque, confianza e inversión sincera en sus objetivos. Sus empleados se volverán hacia el sol.
© 2022 Harvard Business School Publishing Corp. | De: hbr.org | Distribuido por: The New York Times Syndicate.
Los energizantes positivos producen niveles sustancialmente más altos de compromiso, menor rotación y mejores sentimientos de bienestar entre los empleados.
El único tipo de energía que no disminuye, sino que se eleva con el uso, es la energía relacional positiva.
La conexión social positiva no solo puede alargar nuestra vida, sino también fortalecer nuestro sistema inmune y reducir las tasas de ansiedad y depresión.
Si sus acciones inspiran a otros a soñar más, aprender más, hacer más y convertirse en más, usted es un líder positivo y energizante.
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