Dónde los humanos aún tienen ventaja sobre la IA
E
sta nueva era de la IA puede resultar intimidante para las limitadas y torpes formas de vida que la crearon. Ahora debemos analizar con más atención dónde sigue residiendo nuestro valor único.
Áreas en las que los seres humanos aún tienen ventaja sobre la IA
Al hablar con cientos de expertos, consumidores y escépticos de la IA en los últimos años, han surgido cuatro fortalezas para los humanos:
— Emoción: Comprender, conectar y responder con sensibilidad a los sentimientos humanos.
— Complejidad: Afrontar desafíos ambiguos y de amplio contexto con una resolución de problemas holística.
— Fisicalidad: Tareas que requieren destreza e interacción con el mundo físico, en particular donde la presencia y la capacidad de respuesta humanas son importantes.
— Creatividad: La capacidad de generar ideas y soluciones originales y novedosas.
Veamos cada una de ellas por separado.
1. Emoción
Los humanos siguen siendo los expertos mundiales cuando se trata de habilidades blandas. La IA generativa puede imitar de manera convincente y útil parte de lo que hemos pensado, sentido y dicho sobre empatía, ética, negociación, etc. Incluso algunas personas están empezando a utilizar la IA como terapia y compañía. Pero un experto, amigo o colega humano también es más propenso a dar opiniones sin filtros, contrarias, sorprendentes o incluso controvertidas, y en muchas situaciones, esto será mucho más útil que el resultado seguro, genérico y clínico de una máquina.
Las habilidades humanas que siguen siendo valiosas (por ahora) incluyen: persuasión, autoconciencia, ética, escucha, narración de historias y ventas.
2. Complejidad
El mundo sigue siendo demasiado complejo para la IA.
La IA ha dominado a los humanos en ámbitos bien definidos, limitados y controlados, como los tableros de damas, ajedrez y Go.
Pero el mundo está lleno de problemas mucho más difíciles que estos. El cambio climático, la pobreza, la justicia social, la estrategia empresarial (descritos como “problemas perversos” por los profesores Horst Rittel y Melvin Webber en un artículo de 1973 en la revista Policy Sciences) requieren una comprensión de los datos extraídos de una variedad de contextos. La IA aún no puede leer en dominios tan dispares.
Las habilidades humanas que siguen siendo valiosas (por ahora) incluyen: resolución de problemas complejos, interpretación, gestión de riesgos, estrategia, visión e intuición.
3. Fisicalidad
La IA generativa no interactúa directamente con el mundo físico.
Y hay algunas interacciones profesionales para las que el contacto físico humano es un requisito indispensable. Los trabajadores de la salud, cocineros, deportistas, enfermeras, recolectores de basura, peluqueros y artesanos tienen que estar en algún lugar, haciendo algo en el mundo real.
Las habilidades humanas que siguen siendo valiosas (por ahora) incluyen: destreza, lenguaje corporal, fuerza física, equilibrio, sensibilidad táctil, porte y coordinación.
4. Creatividad
Si entrenamos a nuestra IA con datos que el mundo ya ha visto, ¿no es difícil que la tecnología genere algo verdaderamente novedoso?
Por supuesto, la IA generativa puede producir una frase, un párrafo o una imagen que el mundo nunca haya visto antes, pero ¿puede generar creatividad auténtica, es decir, un resultado que sea nuevo de una manera que nos conmueva y nos parezca relevante?
A pesar de la fanfarria que rodea el lanzamiento de nuevas tecnologías de generación de medios de IA, a los consumidores no nos importan mucho. Spotify ahora incluye música generada por IA en su catálogo, pero todos los grandes éxitos son de músicos de carne y hueso.
La escritura de alta calidad también está a salvo (por ahora). La IA generativa, entrenada sustancialmente con un par de décadas de contenido de marketing en la web, no puede evitar producir una prosa poco distinguida.
Las habilidades humanas que siguen siendo valiosas (por ahora) incluyen: imaginación, ideación, juicio estético, pensamiento lateral, expresión artística y curiosidad.
Mucho trabajo y muchas habilidades siguen estando en nuestro ámbito. Haremos un mejor trabajo en los próximos años si somos más conscientes de qué habilidades siguen siendo difíciles para la IA mientras alimentamos nuestra propia curiosidad.
© 2024 Harvard Business School Publishing Corp. | De: hbr.org | Distribuido por: The New York Times Syndicate.
Artículo en inglés
This new era of AI can feel intimidating for the limited, lumbering life-forms that created it. We now need to look harder to see where our unique value still lies.
AREAS WHERE HUMANS STILL HAVE AN EDGE OVER AI
In speaking to hundreds of experts, consumers, and skeptics of AI over the past few years, four strongholds for humans keep coming up:
EMOTION: Understanding, connecting with and responding sensitively to human feelings.
COMPLEXITY: Navigating ambiguous, broad-context challenges with holistic problem-solving.
PHYSICALITY: Tasks requiring dexterity and interaction with the physical world, particularly where human presence and responsiveness matter.
CREATIVITY: The ability to generate original, novel ideas and solutions.
Let’s look at each one in turn.
EMOTION
Humans are still the world experts when it comes to soft skills. Gen AI can convincingly and usefully mimic some of what we have thought, felt, and said about empathy, ethics, negotiation, etc. Some people are even starting to use AI for therapy and companionship. But a human expert, friend, or colleague is also more likely to give unfiltered, contrarian, surprising or even controversial opinions — and in many situations, this will be a lot more useful than safe, generic, clinical machine output.
Human skills that remain valuable (for now) include: persuasion, self-awareness, ethics, listening, storytelling and sales.
COMPLEXITY
The world is still too complex for AI.
AI has dominated humans in well-defined, limited, controlled arenas such as the boards of checkers, chess, and Go.
But the world is full of much harder problems than these. Climate change, poverty, social justice, business strategy — described as “wicked problems” by professors Horst Rittel and Melvin Webber in a 1973 article in Policy Sciences magazine — require an understanding of data drawn from a range of contexts. AI can’t yet read across such disparate domains.
Human skills that remain valuable (for now) include: complex problem-solving, sense-making, risk management, strategy, vision, and intuition.
PHYSICALITY
Gen AI doesn’t interact directly with the physical world.
And there are some professional interactions for which the human physical touch is a hard prerequisite. Care workers, chefs, athletes, nurses, waste collectors, hairdressers and craftspeople have to be somewhere, doing something in the real world.
Human skills that remain valuable (for now) include: dexterity, body language, physical strength, balance, coordination, tactile sensitivity, poise and hand-eye coordination.
CREATIVITY
If we’re training our AIs on data the world has already seen, isn’t it hard for the technology to generate anything truly novel?
Of course, gen AI can produce a sentence, paragraph, or image the world has never seen before. But can it bring about authentic creativity — output that is new in a way that stirs us and feels important to us?
Despite the fanfare surrounding the launch of new AI media-generating technologies, we don’t care much for it as consumers. Spotify now includes AI music in its catalog, but all the big hits are by flesh-and-blood musicians.
High-quality writing is safe, too — for now. Trained substantially on a couple of decades of web-based content marketing, gen AI can’t help but produce undistinguished prose.
Human skills that remain valuable (for now) include: imagination, ideation, aesthetic judgment, lateral thinking, artistic expression and curiosity.
Much work and many skills, then, remain in our purview. We’ll do better ourselves in the coming years by being more aware of what skills are still hard for AI while we nurture our own curiosity.
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