Cómo pueden los capitalistas de riesgo convertirse en miembros efectivos de la junta directiva

por Liderazgo y Gerencia

Convertirse en un miembro efectivo de la junta directiva es, sin duda, una de las partes más complejas del trabajo de un inversionista.

S

er un capitalista de riesgo exitoso no se trata solo de hacer inversiones. También implica formar parte de las juntas directivas de las empresas en las que invierte.

La sala de juntas puede ser un lugar intimidante. Convertirse en un miembro efectivo en este entorno es, sin duda, una de las partes más complejas del trabajo de un inversionista. Sin embargo, también es la parte del rol que ofrece un potencial significativo. Si logra dominar la dinámica de la sala de juntas, puede ayudar a impulsar el rendimiento de la empresa. Además, puede construir su marca como inversionista, asegurar un flujo continuo de oportunidades de negocio, atraer talento y ganar acuerdos competitivos.

Como inversionista y miembro activo de la junta directiva, he pasado por el modelo de aprendizaje práctico y aprendido a hacerlo por mi cuenta. Con base en mi propia experiencia y en las observaciones de otros, sugiero a los nuevos capitalistas de riesgo seguir estos consejos:

Asumir una posición de poder.

Durante mis primeras reuniones de la junta directiva, solía sentarme en una esquina de la mesa principal, tratando de pasar desapercibida. En mi caso, el cambio mental que me permitió dejar atrás este papel silencioso y pasivo se produjo en una reunión, cuando el asiento de la cabecera de la mesa de la sala de juntas quedó libre. Sin dudarlo, tomé la invitación implícita y me senté allí. Es curioso cómo el hecho de asumir una posición más poderosa en la sala afectó mi actitud y confianza. Los pequeños movimientos y gestos pueden ser significativos para prepararse para el éxito y participar activamente desde el inicio de la reunión.

Priorizar a las personas.

Más allá de las votaciones formales y la documentación que los directores deben procesar, es importante entender que las salas de juntas son entidades humanas, y que las relaciones son la moneda de cambio para hacer negocios. Ya sea tomando algo antes de la reunión o dando un paseo individual, encontrar canales únicos para construir relaciones fuera de la sala de juntas es valioso. Del mismo modo, aprender sobre las vidas personales del equipo directivo ayuda a comprender los desafíos reales que enfrentan y sus fuentes de motivación.

Reconocer que la propiedad es poder.

El poder no proviene de ser la persona que más habla en la sala. El verdadero poder lo determina la propiedad, como se muestra en la tabla de capitalización. Si usted no es uno de los principales accionistas, es importante anticipar sus prioridades y asegurarse de estar alineado con ellas (o tener una contraposición estratégicamente sólida).

En el periodo previo a la realización de una inversión, los inversionistas se centran en gran medida en identificar riesgos a través de la diligencia debida. Pero una vez realizada la inversión, es fundamental que la mentalidad cambie rápidamente a la gestión del riesgo mediante interacciones productivas con la gerencia y otros miembros de la junta directiva. En otras palabras, el enfoque debe pasar de la debida diligencia a la colaboración.

Aceptar la diversidad.

Tendemos a ser criaturas de hábitos y a orientarnos hacia lo que conocemos y nos resulta familiar. Las juntas directivas funcionan de manera similar, especialmente cuando se trata de aprovechar la “red de viejos amigos” para seleccionar a miembros o presidentes independientes. Sin embargo, debemos reconocer la incorporación de nuevos directores como oportunidades para aportar puntos de vista diferentes y diversos que mejorarán la gobernanza, la resolución de problemas y la maximización del valor de la empresa. La diversidad no es solo una cuestión de hacer el bien, sino que también tiene un gran sentido desde el punto de vista empresarial. Y requiere un cambio de mentalidad para pasar de pensar en la diversidad como un sustantivo a verla como un verbo, algo que exige acción intencional y consistente.

© 2025 Harvard Business School Publishing Corp. | De: hbr.org  |  Distribuido por: The New York Times Syndicate.

Artículo en inglés

Being a successful venture capitalist isn’t just about making investments. It’s also about serving on boards of the companies you invest in.

The boardroom can be a daunting place. Becoming effective in this setting is arguably one of the most complex parts of an investor’s job. It’s also the part of the role with significant upside: If you can master the boardroom, you can help drive company performance. You can also build your brand as an investor, help secure future deal flow, recruit talent and win competitive deals.

As an investor and active board member, I have lived through the apprenticeship model and learned to do this myself. Based on my own experience and observations of others, I suggest newer VCs follow these tips:

ASSUME A POWERFUL POSITION.

During my first board meetings, I would slink to the corner of the main table, trying to be inconspicuous. For me, the mental shift beyond this quiet and passive role happened at one meeting, when the seat at the head of the boardroom table was left open. Without hesitation I took the invitation and sat in it. It’s strange how assuming a more powerful position in the room affected my attitude and confidence. Small moves and gestures can be meaningful to set yourself up for success and be engaged at the start of the meeting.

PRIORITIZE PEOPLE.

Beyond the formal votes and documentation directors must engage with, it’s important to realize that boards are human enterprises — and relationships are the currency for how business is done. Whether it’s grabbing drinks prior or going for a one-on-one walk, finding unique channels to build relationships outside of the boardroom is valuable. Similarly, learning about the personal lives of your management team helps in understanding the real-life challenges they face and their sources of motivation.

RECOGNIZE THAT OWNERSHIP IS POWER.

Power doesn’t come from being the loudest person in the room. The real power is decided by the ownership, as shown on the cap table. And if you aren’t one of the major shareholders, it’s important to anticipate their priorities and ensure alignment (or to have a strategically sound counter-position).

In the lead-up to making an investment, investors are heavily focused on identifying risks through due diligence. But once the investment is made, it is critical that the mindset switches quickly to managing risk by productive interactions with management and other board members. In other words, the focus must shift from due diligence to collaboration mode.

EMBRACE DIVERSITY.

We tend to be creatures of habit and orient to that which is known and familiar. Boards operate in a similar manner, especially when it comes to tapping into the “old boys network” to select independent board members or chairs. However, we need to recognize the addition of new directors as opportunities to bring in different, diverse points of view that will improve governance, problem solving and the maximization of company value. Diversity isn’t just about doing good — it also makes strong business sense. And it requires a shift in mindset from thinking of diversity as a noun to understanding it as a verb, one that requires intentional, consistent action.

Autor

  • Es investigadora ejecutiva de la Harvard Business School y una experimentada capitalista de riesgo. Actualmente se desempeña como miembro de la junta directiva de cuatro empresas de biociencias y dos agencias sin fines de lucro.

    Ver todas las entradas

Sobre el Autor

Es investigadora ejecutiva de la Harvard Business School y una experimentada capitalista de riesgo. Actualmente se desempeña como miembro de la junta directiva de cuatro empresas de biociencias y dos agencias sin fines de lucro.