Los riesgos de subestimar la competencia de China
E
l hipercompetitivo panorama interno de China actúa como un campo de pruebas en el que la iteración de productos es implacable, las expectativas de los consumidores son altísimas y solo sobreviven los más aptos. ¿El resultado? Cuando estas empresas se expanden internacionalmente, ya son de clase mundial y están diseñadas para atraer a consumidores globales que buscan valor y precios competitivos.
Entonces, ¿cuál es la mejor estrategia para tener éxito en este entorno nuevo y en constante cambio? Le recomiendo seguir estos cinco pasos:
1. Hacer un seguimiento de la competencia donde realmente se encuentra.
Demasiadas empresas aún centran su atención únicamente en los competidores de América del Norte, Europa y Japón. Sin embargo, muchas de las firmas más competitivas en la actualidad no están priorizando la expansión en Occidente, sino que están escalando rápidamente en el sudeste asiático, América Latina, Medio Oriente y África. Para cuando estas compañías lleguen a los mercados occidentales, es posible que ya sean gigantes globales. ¿Quién es el responsable en su empresa de monitorear a los actores clave en China, Indonesia, Brasil o Nigeria? Si la respuesta es nadie, ya está en desventaja.
2. Considerar a China como un campo de pruebas para productos, no solo como un mercado para ellos.
Los productos más competitivos en China no solo están sobreviviendo, sino que están siendo probados en uno de los mercados de consumo más exigentes del mundo. Los mejores de ellos ya están prosperando a nivel global. Sin embargo, muchas empresas internacionales aún no estudian el ciclo de innovación de productos en China. Se enfocan en competir en el país, pero ignoran las estrategias que están haciendo que las empresas chinas sean competitivas fuera de él. Comprender cómo estas compañías triunfan en precio, velocidad y características puede servir como modelo para competir a nivel mundial.
3. Convertir los equipos con sede en China en una ventaja competitiva.
Para las empresas que tienen equipos en China, sus ejecutivos locales deben ser un activo de inteligencia incorporado en la estrategia de innovación de productos, no solo un equipo de ventas, marketing o ingeniería que desarrolle lo que la sede central ya ha decidido. Con demasiada frecuencia, no se incentiva a los empleados con sede en China para que realicen un seguimiento de la competencia local e informen sobre ella, de manera que se dé forma a la estrategia global. Las empresas deben estructurar sus funciones de forma proactiva para cerrar esta brecha. El seguimiento de la competencia no debe quedar en manos de iniciativas individuales, sino que debe ser una función formal del negocio, con información que fluya directamente hacia los responsables de la toma de decisiones en la sede central.
4. Establecer un sistema para seguir la innovación china, incluso si no tiene presencia en el país.
Los ejecutivos sin presencia en China aún necesitan acceso a información en tiempo real. Esto no se consigue con visitas ocasionales en las que los ejecutivos se reúnen con una lista seleccionada de proveedores y socios. Las empresas necesitan canalizar la innovación de manera estructurada, colaborando con firmas de inteligencia externas, participando en intercambios ejecutivos de aprendizaje y desarrollando sistemas de monitoreo específicos que identifiquen tendencias antes de que los competidores escalen a nivel mundial.
5. Desafiar las suposiciones obsoletas.
Muchas empresas todavía operan con una mentalidad de la década de 2010 respecto a China, asumiendo que es un mercado imitador o que las barreras regulatorias limitan su potencial global. Sin embargo, en industrias como los vehículos eléctricos, la farmacéutica, la inteligencia artificial y los semiconductores, las empresas chinas no solo están alcanzando a la competencia, sino que están estableciendo estándares globales. Los ejecutivos deberían hacerse estas preguntas clave: ¿Qué suposiciones sobre China están moldeando nuestra estrategia? ¿Nos están ayudando o frenando? ¿Estamos estructurados para detectar a tiempo a los competidores globales, o solo cuando ya es demasiado tarde?
Los innovadores chinos están transformando el panorama global de la innovación de productos a un ritmo que la mayoría de las empresas no logra seguir. Muchos de los próximos líderes del mercado están surgiendo en lugares que las sedes occidentales suelen pasar por alto. Las empresas que se adapten serán líderes. Aquellas que esperen, se preguntarán qué fue lo que pasaron por alto.
© 2025 Harvard Business School Publishing Corp. | De: hbr.org | Distribuido por: The New York Times Syndicate.
Artículo en inglés
China’s hypercompetitive domestic landscape acts as a proving ground — where product iteration is relentless, consumer expectations are sky-high and only the fittest survive. The result? By the time these companies expand internationally, they are already world-class and built for price-sensitive, value-driven global consumers.
So what’s the best approach to succeeding in this new and rapidly changing environment? I recommend taking the following four steps:
TRACK COMPETITION WHERE IT’S ACTUALLY HAPPENING. Too many companies still focus only on competitors in North America, Europe and Japan. But many of the most competitive firms today aren’t prioritizing Western expansion — they’re scaling rapidly in Southeast Asia, Latin America, the Middle East and Africa. By the time these companies reach Western markets, they may already be global giants. Who in your company is responsible for tracking key players in China, Indonesia, Brazil or Nigeria? If the answer is no one, you’re already behind.
TREAT CHINA AS A PROVING GROUND FOR PRODUCTS, NOT JUST A MARKET FOR THEM. The most competitive products in China aren’t just surviving — they’re being battle-tested in one of the toughest consumer markets in the world. The best of them are already thriving globally. Yet many global firms still fail to study China’s product innovation cycle. They focus on competing in China but ignore the strategies that are making Chinese companies competitive outside China. Understanding how these firms win on price, speed and features can be a blueprint for competing globally.
TURN CHINA-BASED TEAMS INTO A COMPETITIVE ADVANTAGE. For companies with teams in China, local executives should be an intelligence asset incorporated into product innovation strategy, not just local sales, marketing or an engineering team building what HQ has already decided on. Too often, China-based employees aren’t incentivized to track and report local competition in a way that shapes global strategy. Companies need to proactively structure roles to bridge this gap. Competitive tracking shouldn’t be left to individual initiative — it should be a formal job function, with insights flowing directly to HQ decision-makers.
BUILD A SYSTEM FOR TRACKING CHINA’S INNOVATION, EVEN IF YOU HAVE NO PRESENCE IN THE COUNTRY. Executives without a footprint in China still need real-time intelligence. That doesn’t happen through occasional visits where executives meet a curated list of suppliers and partners. Companies need structured innovation pipelines — working with third-party intelligence firms, executive learning exchanges and dedicated tracking systems that surface insights before competitors scale globally.
CHALLENGE OUTDATED ASSUMPTIONS. Many companies still operate with a 2010s-era mindset toward China, assuming it’s a copycat market or that regulatory hurdles limit its global potential. But in industries from EVs and pharmaceuticals to AI and semiconductors, Chinese firms aren’t just catching up — they’re setting global standards. Executives should be asking themselves these important questions: What assumptions about China are shaping our strategy? Are they helping — or holding us back? Are we structured to spot global competitors early — or only when it’s too late?
Chinese innovators are reshaping the global product-innovation landscape at a pace most companies fail to track. Many of the next market leaders are emerging in places Western headquarters often overlook. Companies that adapt will lead. Those that wait will be left wondering what they missed.
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