El costo oculto de la resaca en las reuniones
E
n un estudio reciente, descubrimos que más de una cuarta parte (28%) de las reuniones laborales dejaron a los empleados con efectos negativos persistentes, tales como una menor participación y productividad.
Afortunadamente, nuestros hallazgos indican que los líderes de las reuniones pueden tomar medidas proactivas para prevenir la resaca en las reuniones (y aquellos de nosotros que experimentamos reuniones negativas podemos tomar medidas para recuperarnos de manera más efectiva cuando la prevención no es suficiente).
¿Cómo se manifiesta la resaca en las reuniones?
En nuestra encuesta, más del 90% de los encuestados afirmaron haber experimentado resaca en las reuniones al menos ocasionalmente. Más de la mitad dijo que estas resacas afectaron negativamente su flujo de trabajo o productividad, mientras que el 47% informó sentirse menos comprometido con su trabajo. Estos efectos a menudo resultaron de la rumiación, o de la repetición de partes de la reunión en su mente. Casi la mitad (47%) de los encuestados señaló efectos perjudiciales en sus interacciones con compañeros de trabajo, como sentirse desconectados de su equipo o querer pasar tiempo a solas.
Cómo pueden los líderes prevenir la resaca en las reuniones
Afortunadamente, estas preocupaciones pueden abordarse aprovechando los conocimientos de la ciencia de las reuniones. He aquí cinco estrategias para prevenir la resaca en las reuniones abordando directamente sus causas principales:
— No domine, facilite.
— Reduzca la lista de invitados.
— Convierta las agendas en planes de acción.
— Haga que cada minuto cuente, y no se exceda del tiempo.
— Exija responsabilidad, siempre.
Cómo recuperarse de una mala reunión
También preguntamos a los encuestados sobre enfoques que les ayudaron a ellos y a sus compañeros a recuperarse de manera más efectiva de la resaca en las reuniones. Como era de esperarse, sus estrategias se alinearon en gran medida con los hallazgos de la investigación sobre el estrés laboral:
Haga una pausa y vuelva a empezar.
Tomarse un breve descanso mental ayudó a muchos encuestados a recuperar el enfoque después de una mala reunión. Esta técnica, conocida como desconexión psicológica, implica desconectarse mentalmente del trabajo y ayuda a interrumpir los patrones de pensamiento negativos como la rumiación. Después de una mala reunión, deténgase unos minutos para despejar su mente. Los ejercicios simples de atención plena, como la respiración profunda, también pueden ayudarle a procesar sus reacciones inmediatas antes de recuperar el enfoque.
Camine un poco.
Los esfuerzos de recuperación fueron aún más efectivos cuando los encuestados pusieron distancia física entre ellos y una mala reunión. Esto incluyó salir a caminar, tomar un café o simplemente visitar otra parte de la oficina. Más allá de los muchos beneficios adicionales de la actividad física, alejarse unos minutos puede potenciar el efecto de un descanso mental, ayudándole a regresar al trabajo con energías renovadas.
Encuentre claridad en la conversación.
Hablar con compañeros de trabajo fue otra estrategia común de recuperación, pero no todas las conversaciones tuvieron el mismo efecto. Observamos dos enfoques distintos con resultados muy diferentes.
Las conversaciones destinadas exclusivamente a desahogarse no fueron efectivas, e incluso a veces resultaron contraproducentes. Si bien estas interacciones ofrecieron ocasionalmente un alivio emocional a corto plazo, a menudo este enfoque también prolongó los efectos de la resaca.
Por el contrario, las conversaciones orientadas a darle sentido a la reunión fueron constructivas. Al discutir qué salió mal y explorar posibles causas raíz, usted puede procesar sus pensamientos, obtener perspectiva y avanzar con mayor eficacia. Así que, si se encuentra desahogándose después de una mala reunión, reformule esas conversaciones como una oportunidad para resolver problemas. Al hacerlo, puede interrumpir los patrones de pensamiento negativos que a menudo conducen a la rumiación, y regresar a su trabajo más rápidamente.
© 2025 Harvard Business School Publishing Corp. | De: hbr.org | Distribuido por: The New York Times Syndicate.
Artículo en inglés
In a recent study, we found that more than one quarter (28%) of workplace meetings left employees with lingering negative effects, such as impaired engagement and productivity.
Fortunately, our findings indicate that meeting leaders can take proactive steps to prevent meeting hangovers — and those of us who experience bad meetings can take steps to recover more effectively when prevention falls short.
WHAT DO MEETING HANGOVERS LOOK LIKE?
In our survey, more than 90% of respondents said they experienced meeting hangovers at least occasionally. More than half said these hangovers negatively impacted their workflow or productivity, while 47% reported feeling less engaged with their work. These effects often resulted from rumination, or replaying parts of the meeting in their mind. Nearly half (47%) of respondents noted harmful effects on their interactions with coworkers, such as feeling disconnected from their team or wanting to spend time alone.
HOW MEETING LEADERS CAN PREVENT HANGOVERS
Fortunately, these concerns can be addressed by leveraging insights from meeting science. Here are five strategies to prevent meeting hangovers by addressing their root causes head-on:
— Don’t dominate, facilitate.
— Cut the guest list ruthlessly.
— Turn agendas into action plans.
— Make every minute count—and don’t run over.
— Demand accountability, every time.
HOW TO RECOVER FROM A BAD MEETING
We also asked respondents about approaches that helped them and their coworkers recover more effectively from meeting hangovers. Unsurprisingly, their strategies largely aligned with findings from workplace stress research:
PRESS PAUSE, THEN RESET.
Taking a short mental break helped many respondents regain focus after a bad meeting. This technique, known as psychological detachment, involves mentally disconnecting from work and helps by disrupting negative thought patterns like rumination. After a bad meeting, pause for a few minutes to clear your mind. Simple mindfulness exercises, such as deep breathing, can also help you process immediate reactions before restoring focus.
WALK IT OFF.
Recovery efforts were even more effective when respondents put physical distance between themselves and a bad meeting. This included taking a walk outside, grabbing coffee, or simply visiting another part of the office. Beyond the many other benefits of physical activity, stepping away for a few minutes can boost the impact of a mental break, helping you return to work refreshed.
FIND CLARITY IN CONVERSATION.
Talking with coworkers was another common recovery strategy, but not all conversations had the same effect. We observed two distinct approaches with very different outcomes.
Conversations comprised purely to let off steam were not effective—and sometimes even counterproductive. While these interactions occasionally offered short-term emotional relief, this approach also often prolonged hangover effects.
In contrast, conversations aimed at making sense of the meeting were constructive. By discussing what went wrong and exploring possible root causes, you can process your thoughts, gain perspective, and move forward more effectively. So if you find yourself venting after a bad meeting, reframe the discussions as an opportunity for problem-solving. By doing so, you can disrupt the negative thought patterns that often lead to rumination and get back to your work more quickly.
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