Cuando un compañero de trabajo que no le agrada se convierte en su jefe
A
nika, directora de marketing de una organización de contratación de personal, se enteró de que su jefe había renunciado inesperadamente y que su compañero de trabajo, Charles, había sido ascendido de director de operaciones a director general. Ella y Charles tenían un largo historial de desacuerdos sobre cuestiones clave en el trabajo, por lo que le preocupaba tener que soportar relaciones tensas, microgestión o algo peor.
Cuando un colega que no le agrada (o que le cae mal) se convierte en su nuevo líder, es natural sentir ansiedad o desesperación, preocuparse por las consecuencias y pensar en marcharse.
Sin embargo, es importante no darse por vencido demasiado rápido, sobre todo si realmente disfruta de su organización y su trabajo. En su lugar, debe utilizar la transición como un catalizador para restablecer la relación problemática y encontrar una mejor manera de trabajar juntos.
Distinguir entre sentimientos y hechos.
Cuando Anika se enteró del nombramiento de Charles, sus emociones se apoderaron de ella, y la llevaron a preocuparse por cosas que no tenían nada que ver con la realidad.
Para romper con este patrón, la animé a que enumerara sus sentimientos o percepciones en un lado de una hoja de papel y los hechos reales en el otro.
Anika aprendió a practicar la generosidad emocional y la apertura mental con Charles.
Pasar de la ambivalencia a la indagación activa.
Ayudé a Anika a darse cuenta de que tendría que pasar de la ambivalencia a la indagación activa para entender mejor qué era lo que motivaba a Charles.
Este proceso comienza con la creación de un “mapa de preocupaciones centrales” que incluye información sobre los objetivos, prioridades y valores clave de su jefe. Esta información puede ayudarlo a determinar cómo influir mejor en ellos y a identificar áreas en las que puede aportar valor y mejorar la relación.
Reconocer y superar las diferencias clave de personalidad.
Los conflictos interpersonales suelen derivarse de diferencias en el ritmo de trabajo, el estilo de comunicación, los procesos de toma de decisiones o los niveles de extroversión e introversión.
El siguiente paso es crear un plan para superar esas diferencias. No dé por sentado que su nuevo jefe cambiará. Ahora que la dinámica de poder ha cambiado, la responsabilidad de adaptar su comportamiento recae sobre usted.
Aprovechar los valores compartidos y los resultados deseados.
Para sanar una relación difícil, la mentalidad debe pasar de “yo contra ti” a “tú y yo trabajando por el éxito compartido de la organización”. Una lista de atributos, valores y objetivos compartidos, tanto profesionales como personales, puede ser útil.
Cuando se lo propuse a Anika, señaló que tanto ella como Charles valoraban la integridad, la calidad y la transparencia, y querían ver comentarios positivos de los clientes y resultados financieros. Fuera del trabajo, tenían hijos de la misma edad que participaban en actividades similares.
Abordar el elefante en la habitación.
Si después de probar estas estrategias la relación aún no ha mejorado, puede que sea momento de abordar el problema de frente.
Si cree que su colega convertido en gerente tiene una mentalidad abierta y es consciente de sí mismo, busque un momento para tener una conversación honesta y vulnerable.
Si sospecha que su jefe no será receptivo a los comentarios, pruebe con un enfoque menos directo. Puede preguntarle cuál cree que es la clave para una colaboración exitosa, qué valora en las relaciones de subordinación y qué acciones específicas debería (y no debería) tomar para ayudarlo a obtener resultados.
En conjunto, estas cinco estrategias pueden ayudarlo a transformar una situación desafiante en un crecimiento profesional.
© 2024 Harvard Business School Publishing Corp. | De: hbr.org | Distribuido por: The New York Times Syndicate.
Artículo en inglés
Anika, the chief marketing officer of a staffing organization, learned that her boss had unexpectedly resigned and her co-worker, Charles, had been promoted from chief operating officer to CEO. She and Charles had a long history of disagreeing on key issues at work, so she worried that she’d endure tense relations, micromanagement or worse.
When a colleague you dislike or who dislikes you becomes your new leader, it’s natural to feel anxiety or despair, worry about the fallout and think about leaving.
But it’s important not to throw up your hands too quickly, especially if you genuinely enjoy your organization and your job. Instead, you need to use the transition as a catalyst for resetting the troubled relationship and figure out a better way to work together.
DISTINGUISH FEELINGS FROM FACTS.
When Anika heard the news about Charles’ appointment, her emotions took over, leading her to worries that weren’t grounded in reality.
To break her out of this pattern, I encouraged her to list her feelings or perceptions on one side of a piece of paper and the actual facts on the other.
Anika learned to practice emotional generosity and open-mindedness with Charles.
SHIFT FROM AMBIVALENCE TO ACTIVE INQUIRY.
I helped Anika realize that she would need to shift from ambivalence to active inquiry to better understand what made Charles tick.
This process starts with creating a “core concern map” that includes information on your manager’s key goals, priorities and values. This information can help you figure out how to best influence them and showcase gaps where you can provide value that improves your relationship.
ACKNOWLEDGE AND BRIDGE KEY PERSONALITY DIFFERENCES.
Interpersonal conflict often stems from differences in work speed, communication style, decision-making processes or levels of extroversion and introversion.
The next step is to create a plan to bridge those differences. Don’t assume your new boss will change. Now that the power dynamic has shifted, the onus is on you to adapt your behavior to them.
LEVERAGE SHARED VALUES AND DESIRED OUTCOMES.
To heal a difficult relationship, the mindset must move from “me versus you” to “you and me working toward the shared success of the organization.” A list of shared attributes, values, and goals — both professional and personal — can help.
When I prompted Anika to do this, she noted that she and Charles both valued integrity, quality and transparency and wanted to see positive customer feedback and financial results. Outside work, they had kids the same age involved in similar activities.
ADDRESS THE ELEPHANT IN THE ROOM.
If after trying these strategies the relationship still hasn’t improved, it may be time to address the issue head on.
If you believe your colleague-turned-manager is open-minded and self-aware, find a time for honest and vulnerable conversation.
If you suspect that your boss won’t be receptive to feedback, try a less direct approach. You might ask what they believe will be the keys to successful collaboration, what they value in reporting relationships and what specific actions you should (and shouldn’t) take to help them achieve results.
Taken together, these five strategies might just help you transform a challenging situation into career growth.
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