Para liderar en tiempos de incertidumbre, desaprenda sus supuestos
D
esaprender es un mecanismo crucial del aprendizaje. La mayoría de los programas de desarrollo del liderazgo pasan por alto este aspecto y se limitan a añadir habilidades y marcos de referencia. Sin embargo, la capacidad de liderar crece cuando se aprende a soltar.
¿Cómo se traduce esto en la práctica?
— Desaprender el impulso de encontrar soluciones rápidas. Aprender a hacer una pausa reflexiva.
Ampliar su capacidad comienza con una pausa que interrumpe el hábito de responder con rapidez para aparentar ser decisivo. El desaprendizaje es simple y difícil a la vez: libérese del supuesto de que la velocidad equivale a fortaleza. En la pausa, usted advierte lo que realmente está ocurriendo, dónde está la tensión, qué voz falta, qué temor está moldeando el ambiente. Un minuto de silencio tras nombrar una tensión indica que lo no resuelto pertenece al centro del trabajo.
Practique expresar lo que está observando y luego guarde silencio durante 60 segundos. Por ejemplo: “Veo que seguimos volviendo al mismo tema, tal vez haya algo más que explorar”. O bien: “Me doy cuenta de que estamos evitando tomar una decisión, quedémonos un poco más en la indecisión”. El poeta John Keats llamó a esto “capacidad negativa”, es decir, la disposición a permanecer en la incertidumbre sin aferrarse a una certeza prematura. Las soluciones rápidas ofrecen la ilusión de avance mientras dejan el problema real sin resolver. Nombrar la tensión y luego hacer una pausa indica que la complejidad es algo con lo que se debe lidiar y que incluso puede resultar gratificante.
— Desaprender la seguridad superficial. Aprender a nombrar la dificultad.
La capacidad crece cuando los líderes desaprenden el reflejo de tranquilizar y lo sustituyen por la disciplina de decir lo que es difícil, con claridad y compasión. El cuidado comienza al decir la verdad sobre lo que pesa, para que las personas puedan asimilarlo e integrarlo. La tranquilidad calma en el momento, pero desplaza la ansiedad hacia los pasillos y las conversaciones paralelas. Nombrar la dificultad transforma la tensión privada en un insumo compartido para pensar.
Comience la contención expresando con palabras lo que preocupa a las personas y luego dedique el tiempo necesario para que todos lo comprendan. Comience su próxima actualización con una sola frase que describa la tensión que se respira en la sala, y luego pregunte qué es lo que cada persona tiene que compartir para que el trabajo pueda avanzar. Podría decir algo como: “Sé que muchos de ustedes están frustrados por los cambios en el presupuesto. Analicemos lo que eso significa para nuestro equipo antes de decidir los próximos pasos”.
— Desaprender el impulso de cargar con todo en soledad. Aprender a compartir el peso.
Muchos líderes creen que su valor reside en absorber la presión para que otros puedan seguir adelante. La capacidad requiere desaprender este heroísmo y redistribuir la labor de dar sentido a las cosas. Cuando la incertidumbre se comparte abiertamente, la carga emocional se aligera para los individuos y se genera un sentido colectivo de agencia.
Invite a las personas a ayudarle a sostener la misma incertidumbre que afecta su parte de la organización. Pregunte qué señales han detectado fuera y dentro del espacio de trabajo, con qué grupos de interés han conversado y qué patrones emergen. ¿Qué les parece más sencillo y qué les parece más difícil?
— Desaprender la postura performativa. Aprender a construir conexiones más profundas.
Muchos ejecutivos han aprendido a proyectar calma como una forma de liderazgo. La capacidad crece cuando usted desaprende la actuación y practica un contacto más genuino con las emociones y con los demás. Las personas se estabilizan alrededor de líderes que se muestran centrados y auténticos, incluso cuando las respuestas aún no están disponibles. La presencia exige un ritmo de habla más pausado, una respiración más serena y un lenguaje que distinga entre lo que usted sabe, lo que no sabe y aquello que está comprometido a descubrir junto con otros.
© 2026 Harvard Business School Publishing Corp. | De: hbr.org | Distribuido por: The New York Times Syndicate.
Artículo en inglés
Unlearning is a crucial mechanism of learning. Most leadership development overlooks this and keeps adding skills and frameworks. But the capacity to lead grows by letting go.
So what does this look like, in practice?
— UNLEARN THE URGE TO FIND QUICK FIXES; LEARN HOW TO TAKE A REFLECTIVE PAUSE.
Growing your capacity starts with a pause that interrupts the habit of answering quickly to appear decisive. The unlearning is simple and difficult at once: release the assumption that speed equals strength. In the pause, you notice what is actually happening, where the tension is, whose voice is missing, what fear is shaping the room. One minute of quiet after naming a tension signals that the unsolved belongs at the center of the work.
Practice saying what you are noticing and then hold sixty seconds of silence. For example, “I notice we keep returning to the same topic, perhaps there’s something more to be explored.” Or, “I’m noticing we’re avoiding making a decision, let’s stay with the hesitation a bit.” The poet John Keats called this negative capability, the willingness to remain in uncertainty without grasping for premature certainty. Quick fixes give the illusion of progress while leaving the real issue unresolved. Naming the tension, then pausing, signals that complexity is something to contend with and can even feel rewarding.
— UNLEARN SUPERFICIAL REASSURANCE; LEARN HOW TO NAME THE DIFFICULTY.
Capacity grows when leaders unlearn the reflex to soothe and replace it with the discipline of saying what is hard, clearly and compassionately. Care begins by telling the truth about what feels heavy so people can absorb and integrate it together. Reassurance calms in the moment and pushes anxiety into hallways and side chats. Naming difficulty converts private strain into shared material for thinking.
You begin containment by putting words to what weighs on people and then staying with it long enough to make sense together. Start your next update with a single sentence that names the tension in the room, then ask what each person is carrying that must be shared for the work to move forward. This can sound like, “I know many of you are frustrated by the shifting budget. Let’s sit with what that means for our team before we decide on next steps.”
— UNLEARN THE URGE TO CARRY BURDENS ALONE; LEARN HOW TO SHARE THE WEIGHT.
Many leaders believe that their value is in absorbing pressure so others can keep moving. Capacity requires unlearning this heroism and redistributing the work of sensemaking. When uncertainty is openly shared, the emotional burden lifts from individuals and gives a collective sense of agency.
Invite people to help carry the very uncertainty that touches their part of the organization. Ask what signals they have noticed outside the room and inside it, which stakeholders they have spoken to and what patterns emerge. What feels more straightforward, what feels hard?
— UNLEARN BEING PERFORMATIVE; LEARN HOW TO BUILD DEEPER CONNECTIONS.
Many executives have learned to project calm as a form of leadership. Capacity grows when you unlearn performance and practice contact with emotions and deeper connection. People settle around leaders who are grounded and real, even when answers are not yet available. Presence requires slower speech, steadier breath and language that distinguishes what you know, what you do not know and what you are committed to discovering with others.
Los gerentes están teniendo dificultades para seguir el ritmo del auge de la productividad impulsado por la IA
Ya no necesita asignar tareas específicas y secuenciales. La IA puede ejecutar el “qué” en cuestión de minutos.
Cómo llegan realmente las personas a los puestos directivos en las empresas del S&P 500
Para alcanzar el éxito no basta con conocer a fondo la organización y tener una gran experiencia dentro de su área funcional.
Formas sorprendentes de reducir la rotación de personal en puestos de trabajo de alta presión y alta especialización
La sobrecarga desgasta a las personas; la responsabilidad significativa las mantiene comprometidas.





