Por qué los empleados permanecen en silencio cuando ven señales de un problema
P
ara hacer frente a los desafíos que plantean las amenazas ambiguas, los empleados deben alzar la voz ante las primeras señales de problemas. Sin embargo, cuanto más ambigua sea una amenaza, más probable es que los empleados permanezcan en silencio. En una encuesta realizada a 436 empleados y gerentes de una empresa de consultoría en petróleo y gas, los empleados se enfrentaban frecuentemente a señales ambiguas que podrían indicar riesgos de ingeniería, dada la naturaleza de alto riesgo de actividades como la perforación, el procesamiento submarino y el control de presión.
Una y otra vez, descubrimos que los empleados tenían menos probabilidades de hablar a medida que aumentaba la ambigüedad de estas señales. A continuación, realizamos una serie de experimentos psicológicos con 1,193 empleados de diversos sectores. Descubrimos que, ante la ambigüedad, los empleados eran más propensos a ceder ante el liderazgo: En lugar de analizar el problema por sí mismos o expresar sus preocupaciones, esperaban que su jefe se hiciera cargo de la situación.
Una posible explicación es la sobrecarga cognitiva. Los empleados manejan múltiples responsabilidades, y las amenazas ambiguas requieren un esfuerzo mental considerable para evaluarlas. Como resultado, pueden cambiar su enfoque hacia tareas más manejables.
Dado que las amenazas ambiguas surgen sin señales claras de advertencia y los empleados a menudo confían en que el liderazgo las abordará, ¿cómo pueden las organizaciones alentar a los empleados a mantenerse alerta y comprometidos? Recomendamos acciones específicas en tres niveles: organizaciones, líderes y empleados.
Organizaciones: Crear una cultura de vigilancia
Las empresas pueden abordar con éxito el desafío de las amenazas ambiguas fomentando una cultura de “preocupación por el fracaso”, es decir, una mentalidad que promueva el análisis proactivo, incluso de los errores más pequeños. En nuestras entrevistas, los empleados enfatizaron la importancia de esta mentalidad, señalando que debieron haber tomado más tiempo para evaluar a fondo los riesgos. Toyota es líder en este enfoque. Su Sistema Andon (un panel de alerta visual que se activa cuando los trabajadores tiran de un cable o presionan un botón al detectar un problema en su estación) permite a los empleados detener la producción ante la primera señal de cualquier problema. En lugar de verlo como una interrupción, la empresa lo trata como una responsabilidad, reforzando una cultura donde se valoran las alertas tempranas.
Líderes: Formar a los empleados para detectar amenazas
Los líderes desempeñan un papel crucial en la preparación de los empleados para situaciones inciertas y en brindarles las habilidades necesarias para reconocer y responder ante las amenazas. Los encuestados en nuestras entrevistas destacaron cómo las pruebas estructuradas (evaluaciones sistemáticas como simulaciones, pruebas de resistencia o ejercicios controlados diseñados para evaluar vulnerabilidades y la preparación del sistema actual) podrían haber ayudado a prevenir fallos en sus organizaciones. Netflix lleva este concepto aún más lejos con la ”ingeniería del caos”, en la que se introducen fallos del sistema deliberadamente para probar la resiliencia. Sus herramientas Simian Army, en particular Chaos Monkey, interrumpen los sistemas de manera aleatoria, entrenando a los empleados para detectar vulnerabilidades y discutir las respuestas adecuadas. Al institucionalizar este tipo de formación, las empresas dotan a los empleados de habilidades para detectar amenazas en tiempo real.
Empleados: Cuestionar al liderazgo cuando sea necesario
Los empleados también desempeñan un papel en la lucha contra las amenazas ambiguas al cuestionar al liderazgo cuando sea necesario. Varios de los encuestados en nuestras entrevistas lamentaron no haber desafiado a sus gerentes cuando sospechaban de un problema, admitiendo que debieron haber insistido en una investigación más profunda. NVIDIA fomenta esta mentalidad en sus empleados al enfatizar la “honestidad intelectual”, es decir, la capacidad de decir las cosas como son, sin titubeos. Se espera que los empleados hablen, cuestionen las decisiones y propongan cambios sin temor a represalias.
Al fomentar una cultura de cuestionamiento, anticipación de riesgos y acción temprana, las empresas pueden transformar las amenazas ambiguas de un pasivo en una ventaja competitiva. En un mundo donde la disrupción es inevitable, las organizaciones que identifiquen los riesgos de forma proactiva, en lugar de reaccionar ante las crisis, serán las que se mantengan a la vanguardia.
© 2025 Harvard Business School Publishing Corp. | De: hbr.org | Distribuido por: The New York Times Syndicate.
Artículo en inglés
To address challenges posed by ambiguous threats, employees need to speak up at the earliest signs of trouble. Yet the more ambiguous a threat, the more likely employees are to remain silent. In a survey of 436 employees and managers in an oil and gas consulting company, employees frequently encountered ambiguous signals that could indicate engineering hazards, given the high-risk nature of activities such as drilling, subsea processing and pressure control. Time and again, we found that employees were less likely to speak up as the ambiguity of these signals increased. We followed up with a series of psychological experiments with 1,193 employees across various industries. We found that under ambiguity, employees were more likely to defer to leadership: Rather than analyzing the problem themselves or voicing concerns, they expected their manager to handle the situation.
One likely explanation is cognitive overload. Employees juggle multiple responsibilities, and ambiguous threats require significant mental effort to assess. As a result, they may shift their focus to more manageable tasks.
Since ambiguous threats emerge without clear warning signs and employees often rely on leadership to handle them, how can organizations encourage employees to stay alert and engaged? We recommend targeted actions at three levels: organizations, leaders and employees.
ORGANIZATIONS: CREATE A CULTURE OF VIGILANCE
Companies can successfully address the challenge of ambiguous threats by fostering a culture of “preoccupation with failure” — a mindset of proactively analyzing even the smallest errors. In our interviews, employees emphasized the importance of this mindset, noting that they should have taken more time to assess risks thoroughly. Toyota is a leader in this approach. Its Andon System — a visual alert board triggered when workers pull a cord or press a button upon detecting a problem at their station — empowers employees to halt production at the first sign of any problem. Rather than seeing it as a disruption, the company treats it as a responsibility, reinforcing a culture where early warnings are valued.
LEADERS: TRAIN EMPLOYEES TO SCAN FOR THREATS
Leaders play a crucial role in preparing employees for uncertain situations and providing them with the skills needed to recognize and respond to threats. Respondents in our interviews highlighted how structured testing — systematic assessments like simulations, stress tests or controlled drills designed to assess vulnerabilities and preparedness of the current system — could have helped prevent failure in their organizations. Netflix takes this concept further with Chaos Engineering, where it deliberately introduces system failures to test resilience. Their Simian Army tools, particularly Chaos Monkey, randomly disrupt systems, training employees to detect vulnerabilities and discuss appropriate responses. By institutionalizing such training, companies equip employees with real-time threat detection skills.
EMPLOYEES: CHALLENGE LEADERSHIP WHEN IT MATTERS
Employees also play a role in addressing ambiguous threats by challenging leadership when necessary. Several respondents in our interviews regretted not pushing back on their managers when they suspected an issue, admitting that they should have insisted on further investigation. NVIDIA encourages this mindset in their employees by emphasizing “intellectual honesty” — the ability to call a spade a spade without hesitation. Employees are expected to speak up, challenge decisions and propose changes without fear of backlash.
By fostering a culture of questioning, anticipating risks and acting early, companies can transform ambiguous threats from a liability into a competitive advantage. In a world where disruption is inevitable, the organizations that proactively identify risks — rather than react to crises — will be the ones that stay ahead.
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