Usando la ficción para encontrar su estrategia
C
uando se enfrenta a dilemas morales u otros desafíos espinosos en el trabajo, podría sentirse tentado a buscar en Google cómo otros han manejado el tema, o a buscar su libro de texto de la clase de ética universitaria o incluso un libro de comercio sobre un tema de liderazgo específico. Pero ¿alguna vez ha considerado el poder de la ficción para entender y acercarse a las decisiones difíciles?
Las obras de ficción clásicas y contemporáneas pueden mejorar la capacidad de los líderes para manejar la complejidad moral en el trabajo, a través de lecciones y prácticas de bajo costo. De hecho, la ficción puede servir de guía para todo, desde expresar una posición matizada sobre una cuestión moral, hasta abordar los dilemas relacionados con la avaricia, el autoengaño o la simpatía.
He aquí tres maneras en que leer ficción puede ayudarlo a sortear desafíos morales, sin importar en qué etapa de su carrera se encuentre.
- Conectar
La ficción puede generar conversación y reflexión. Cuentos cortos como “Mrs. Sen’s”, de Jhumpa Lahiri, y “Paper Menagerie”, de Ken Liu, exploran experiencias emocionales desafiantes, a menudo ocultas: respectivamente, la soledad que siente un nuevo inmigrante indio en Nueva Inglaterra, y la vergüenza y rebelión (más tarde lamentada) de un niño chino-estadounidense que alcanza la mayoría de edad. La ficción tiene el poder de construir nuestra inteligencia emocional, de ayudarnos a tolerar la ambigüedad y la complejidad, y de volvernos más abiertos y reflexivos. Ese poder se amplifica cuando uno, a su vez, comparte ficción con colegas y la utiliza para entender a los demás e iniciar un diálogo.
- Corregir
Más allá de conectarnos con otros, la ficción puede corregir o remodelar nuestros puntos de vista, mentalidades y procesos, de nuevo sin necesidad de confrontación directa. Consideremos el concepto multifacético de la codicia. Examinar la codicia a través del campesino Pahom, un personaje de Tolstoi en su cuento “¿Cuánta tierra necesita un hombre?”, puede promover una reflexión más amplia. La única historia corta de Toni Morrison, “Recitatif”, ofrece una ventana a cómo la raza divide, a través de la historia de dos niñas pobres, una de color y una blanca. El relato ilumina la experiencia del sesgo racial en los entornos empresariales, derivado de la experiencia de la propia narrativa, que hace que el lector cuestione, en todo momento, la identidad racial de los personajes.
- Expandir
Las lecciones de la ficción pueden expandir nuestros puntos de vista y enfatizar la importancia de incluir las perspectivas y la orientación de otros en nuestras decisiones y acciones. Tragedias griegas como las de Sófocles hablan frecuentemente de temas como la soberbia y el autoengaño. El cuento corto de Chinua Achebe “El camino de los hombres muertos” ofrece lecciones similares. Se trata de un jefe de escuela, progresista y recién nombrado, que descarta las tradiciones y los valores de los aldeanos “atrasados”, con resultados desastrosos. Al ampliar nuestro punto de vista para ver estos temas como parte de la condición humana, nos levantamos de los detalles de casos individuales y nos adentramos en lecciones atemporales.
La literatura, con certeza, puede servir como entretenimiento y escape, y eso también es importante. Sin embargo, cuando puede tomar unos momentos para pensar, escribir o discutir ficción con otros, un pasatiempo placentero también puede inspirar un cambio significativo en su trabajo y su vida. Y ese es el mejor resultado posible de seguir una receta de ficción.
© 2025 Harvard Business School Publishing Corp. | De: hbr.org | Distribuido por: The New York Times Syndicate.
Artículo en inglés
When facing moral dilemmas or other thorny challenges at work, you may be tempted to Google how others have handled the issue, or to reach for your college ethics class textbook or even a trade book on a specific leadership topic. But did you ever consider the power of fiction for understanding and approaching tough calls?
Classic and contemporary works of fiction can enhance leaders’ ability to manage moral complexity at work, through low-cost lessons and practice. Indeed, fiction can serve as a guide for everything from voicing a nuanced position on a moral issue to dealing with quandaries related to greed, self-deceit or likability.
Here are three ways reading fiction can help you navigate moral challenges — no matter what stage you’re at in your career.
CONNECT
Fiction can spark conversation and reflection. Short stories like “Mrs. Sen’s,” by Jhumpa Lahiri, and “Paper Menagerie,” by Ken Liu, explore challenging, often hidden emotional experiences: respectively, the loneliness a recent Indian immigrant feels in New England, and the heritage-related shame and rebellion — later regretted — of a Chinese American boy coming of age. Fiction has the power to build our emotional intelligence, to help us tolerate ambiguity and complexity and to make us more open-minded and thoughtful. That power is amplified when you, in turn, share fiction with colleagues and use it to understand others and start a dialogue.
CORRECT
Beyond connecting us to others, fiction can correct or reshape our viewpoints, mindsets and processes, again without the need for direct confrontation. Consider the multifaceted concept of greed. Examining greed through Tolstoy’s character Pahom, a peasant in his 1885 short story “How Much Land Does One Man Need?,” can promote richer reflection. Toni Morrison’s only short story, “Recitatif,” offers a window into how race divides, through the story of two poor girls, one Black and one white. The story illuminates the experience of racial bias in business settings, stemming from the experience of the narrative itself, which makes the reader question, throughout, the characters’ racial identity.
EXPAND
Lessons from fiction can expand our viewpoints and emphasize the importance of including others’ perspectives and guidance in our decisions and actions. Greek tragedies such as those of Sophocles frequently speak to themes such as hubris and self-deception. Chinua Achebe’s short story “Dead Men’s Path” offers similar lessons. It’s about a newly appointed progressive head of school who dismisses the traditions and values of the “backward” villagers, to disastrous results. By expanding our viewpoint to see these issues as part of the human condition, we lift ourselves out of the details of individual cases and home in on timeless lessons.
Literature, for certain, can serve as entertainment and escape — and those are important, too. But when you can take just a few moments to think about, write about or discuss fiction with others, a pleasurable pastime can also inspire meaningful change in your work and life. And that’s the best possible result from following a prescription for fiction.
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