3 mitos de gestión que descarrilan a las startups
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a mayoría de los fracasos en los nuevos emprendimientos no se deben a una tecnología defectuosa, un producto mal diseñado o la falta de liquidez, sino a la incapacidad de contar con el equipo adecuado y una colaboración eficaz.
En particular, hemos visto tres mitos comunes que serían maravillosos si fueran ciertos, pero que la evidencia muestra que pueden conducir a expectativas desalineadas y equipos tensos.
- El mito de la escala sin jerarquía
No es de extrañar que los inconformistas odien la jerarquía. Contradice el ideal igualitario de que todos son iguales, e implica que algunas personas merecen más poder y autonomía que otras.
Sin embargo, es posible aprovechar los aspectos positivos de la jerarquía en una startup en crecimiento sin sufrir los inconvenientes de una burocracia excesiva. Los gerentes inconformistas se meten en problemas cuando prohíben la jerarquía con la esperanza de minimizar la burocracia, pero, en su lugar, desatan el caos.
La evidencia es clara: una jerarquía saludable con gerentes efectivos puede reducir la ambigüedad operativa. Puede ayudar a alinear al equipo en torno a objetivos compartidos, resolver conflictos, acelerar el progreso y garantizar que se cuide el desarrollo y el bienestar de las personas.
- El mito de la armonía estructural
Los líderes inconformistas, que se ven a sí mismos como arquitectos de una codiciada cultura de equipo diseñada para atraer a los mejores talentos, suelen medir su éxito por el nivel de conflicto dentro de sus equipos en expansión. Abordar los conflictos personales puede requerir aclarar malentendidos o fomentar una mayor empatía. Pero también existe otro tipo de conflicto que es mucho menos comprendido y más difícil de resolver.
A medida que cualquier equipo crece y las personas asumen funciones más especializadas, se produce un aumento inevitable de conflictos estructurales. Estas disputas surgen naturalmente de los roles que las personas desempeñan, especialmente en medio de la competencia por recursos limitados, el deseo de dirigir la estrategia del equipo en una dirección u otra, y como un sistema de control y equilibrio entre departamentos.
A menudo, los involucrados no reconocen que estas tensiones surgen de los controles y equilibrios naturales inherentes a sus funciones. Los gerentes inconformistas se meten en problemas cuando intentan resolver los conflictos estructurales con la misma rapidez y decisión que los conflictos personales, generalmente culpando a uno de los implicados.
En su lugar, instamos a los líderes a abordar los conflictos estructurales reconociéndolos, pidiendo a los involucrados que aclaren sus prioridades, y aceptando que algunas tensiones entre roles funcionales nunca se podrán resolver del todo.
- El mito del heroísmo sostenido
Ser un héroe se siente muy bien. La adrenalina que acompaña a la concentración intensa y a la obtención de una victoria épica puede ser adictiva. Por ello, no es de extrañar que algunos líderes intenten mantener esa intensidad. Sin embargo, intentar realizar acciones heroicas de manera constante es extremadamente peligroso.
El heroísmo crea una dependencia de un solo punto que se romperá, probablemente más pronto que tarde. Cuando un héroe interviene repetidamente para salvar el día, los colegas se sienten menos incentivados para desarrollar sus propias habilidades y asumir la responsabilidad. Esta respuesta frustra al héroe que funciona en exceso, quien a menudo termina agotado. El resultado puede ser ineficiencia, resentimiento mutuo, equipos poco cualificados y sistemas poco confiables.
Crear una cultura de héroes no es la forma de construir un negocio duradero. En cambio, considere las acciones heroicas como una opción de “romper el cristal en caso de emergencia”, y piénselo bien antes de romper ese cristal. En su lugar, invierta su tiempo y energía en construir un equipo más fuerte y sistemas efectivos, que ayuden a su gente a resolver la mayoría de sus propios desafíos sin necesidad de que usted salve el día.
© 2024 Harvard Business School Publishing Corp. | De: hbr.org | Distribuido por: The New York Times Syndicate.
Artículo en inglés
It’s not flawed technology, a misguided product, or a lack of cash that causes most failures among new ventures; it’s an inability to get the right team on board and collaborating effectively.
In particular, we’ve seen three common myths that would be wonderful if true, yet the evidence shows that they can lead to misaligned expectations and strained teams.
THE MYTH OF SCALING WITHOUT HIERARCHY
It’s no surprise that mavericks hate hierarchy. It contradicts the egalitarian ideal that everyone is equal and implies that some people deserve more power and autonomy than others.
Nevertheless, it’s possible to reap the positive aspects of hierarchy in a growing startup without suffering from the downsides of too much bureaucracy. Maverick managers get into trouble when they ban hierarchy in the hopes of minimizing bureaucracy, but unleash chaos instead.
The evidence is clear that healthy hierarchy with effective managers can reduce operational ambiguity. It can help align the team around shared goals, resolve conflicts, speed up progress, and ensure that people’s development and well-being are looked after.
THE MYTH OF STRUCTURAL HARMONY
Maverick leaders, who see themselves as architects of a coveted team culture designed to attract top talent, often gauge their success by the level of conflict within their expanding teams. Addressing personal conflict might require clearing up misunderstandings or fostering more empathy. But there’s also another type of conflict that’s far less understood and harder to resolve.
As any team grows and people take on more specialized roles, there’s an inevitable rise in structural conflict. These disputes emerge naturally from the roles people play, especially amid competition for limited resources, the desire to steer the team’s strategy in one direction or another, and as a built-in check-and-balance between departments.
Often those involved don’t recognize that these tensions stem from the natural checks and balances inherent in their roles. Maverick managers get in trouble when they try to solve structural conflicts as quickly and decisively as personal conflicts, usually by blaming one of the individuals involved.
Instead, we urge leaders to address structural conflicts by acknowledging them, asking those involved to clarify their priorities, and accept that some tensions between functional roles can never be fully resolved.
THE MYTH OF SUSTAINED HEROICS
It feels great to the hero. The adrenaline that comes with intense focus and unlocking an epic win can be addictive. So, it’s not surprising that some leaders try to sustain that intensity. But trying to perform heroics consistently is extremely dangerous.
Heroics create a single-point dependency that is guaranteed to break down, probably sooner rather than later. When a hero repeatedly swoops in to save the day, colleagues feel less incentive to build their own skills and take ownership. This response then frustrates the overfunctioning hero, who often ends up burned out. The result can be inefficiency, mutual resentment, underskilled teams, and unreliable systems.
Creating a hero culture is not the way to build an enduring business. Instead, think of heroics as a “break the glass in case of emergency” option — and think hard before breaking that glass. Instead, invest your time and energy into building a stronger team and effective systems, which will help your people solve most of their own challenges without needing you to save the day.
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