3 razones para ser optimistas sobre la globalización
L
a turbulencia en materia de comercio y política exterior desatada por el regreso del presidente Donald Trump a la Casa Blanca en enero de 2025 ha provocado un crescendo de predicciones y debates sobre el fin de la globalización.
De hecho, los negocios internacionales se han vuelto más complejos y el comercio más costoso en medio de cambios geopolíticos, una incertidumbre sin precedentes en materia de política comercial y la escalada de los aranceles estadounidenses hasta los niveles más altos desde la década de 1930. Sin embargo, aún no es seguro que se produzca un cambio radical en la globalización. Consideremos estas tres razones para ser optimistas sobre el futuro de la globalización:
1. El crecimiento del comercio mundial se aceleró en 2025.
Contrario a las primeras previsiones, que apuntaban a una contracción del comercio global de mercancías en 2025, el crecimiento del volumen del comercio de mercancías se aceleró hasta alcanzar el ritmo más rápido desde la recuperación post-covid.
El comercio recibió un impulso temporal a principios de 2025 debido a que los compradores estadounidenses se apresuraron a importar bienes ante la expectativa de aumentos arancelarios. Sin embargo, el crecimiento del comercio se mantuvo positivo incluso después de que esta ola de “carga inicial” terminara, en parte porque China incrementó drásticamente sus exportaciones al Sudeste Asiático, África, Europa y otros mercados, compensando con creces la fuerte caída de sus exportaciones a los Estados Unidos.
Además, el crecimiento del comercio es solo un indicador de la resiliencia de los negocios internacionales. La proporción de las operaciones de fusiones y adquisiciones transfronterizas se mantiene dentro de los niveles históricos, lo que sugiere que las empresas, en general, no están redirigiendo sus inversiones de las oportunidades de crecimiento internacionales a las nacionales.
2. Se prevé que los aumentos arancelarios frenen el crecimiento del comercio mundial, no que lo reviertan.
Los pronósticos recientes publicados en el DHL Global Connectedness Tracker de octubre de 2025 (que coescribí junto con Caroline R. Bastian) apuntan a que el volumen del comercio global crecerá a una tasa anualizada del 2.5% entre 2025 y 2029, lo que supone una revisión a la baja con respecto a la tasa del 3.1% prevista antes de que Estados Unidos comenzara a aumentar sus aranceles. Se espera que el crecimiento del comercio se desacelere en 2026 y luego se recupere hasta una tasa típica en 2027.
Una comparación histórica ayuda a mantener la perspectiva. Si los volúmenes del comercio mundial crecen efectivamente a una tasa del 2.5 % entre 2025 y 2029, el crecimiento del comercio durante ese periodo igualará exactamente la tasa observada en la década previa (2.5 % entre 2015 y 2024).
Incluso con los aumentos arancelarios de Estados Unidos, es probable que el comercio global siga creciendo a mediano plazo a un ritmo muy similar al que los líderes empresariales han estado acostumbrados durante los últimos años.
3. Estados Unidos no comercia lo suficiente como para revertir la globalización por sí solo.
En 2024, Estados Unidos concentró el 13% de las importaciones mundiales de mercancías y el 9% de las exportaciones. Estas cifras lo posicionaron como el mayor importador del mundo y el segundo mayor exportador (después de China).
Pero también significan que la gran mayoría del comercio global no involucra en absoluto a Estados Unidos, lo cual es una de las principales razones por las que el comercio puede seguir creciendo a un ritmo razonable, incluso mientras impone nuevas y significativas barreras comerciales.
La participación de Estados Unidos en el comercio mundial es mucho menor que su participación en muchas otras medidas de la economía global, como las reservas de inversión extranjera directa (IED) hacia el exterior (23%; consulte los datos de la tabla del anexo 4), el PIB a tipos de cambio de mercado (26%) o la capitalización bursátil (54%).
© 2026 Harvard Business School Publishing Corp. | De: hbr.org | Distribuido por: The New York Times Syndicate.
Artículo en inglés
The trade and foreign policy turbulence unleashed by the return of President Donald Trump to the White House in January 2025 has prompted a crescendo of predictions and debate about the end of globalization.
Indeed, international business has become more challenging and trade more costly amid geopolitical shifts, record-high trade policy uncertainty and the escalation of U.S. tariffs to the highest levels since the 1930s. But a major reversal of globalization is still far from certain. Consider these three reasons for optimism about the future of globalization:
1. GLOBAL TRADE GROWTH ACCELERATED IN 2025.
Contrary to early predictions that global trade in goods would shrink in 2025, goods trade volume growth accelerated to the fastest pace since the post-Covid recovery.
Trade got a temporary boost in early 2025 from U.S. buyers rushing to import goods in anticipation of tariff increases. But trade growth stayed positive even after this “front-loading” wave ended, in part because China dramatically increased its exports to Southeast Asia, Africa, Europe and other markets, more than offsetting a sharp drop in its exports to the U.S.
Moreover, trade growth is just one indicator of the resilience of international business. The cross-border share of M&A transactions remains within historical norms, implying that firms are not generally redirecting investment from international to domestic growth opportunities.
2. TARIFF INCREASES ARE FORECAST TO SLOW BUT NOT REVERSE GLOBAL TRADE GROWTH.
Recent forecasts reported in the October 2025 DHL Global Connectedness Tracker (that I co-authored with Caroline R. Bastian) call for global trade volumes to grow at a 2.5% annualized rate from 2025 through 2029 — downgraded from a rate of 3.1% predicted before the U.S. began raising its tariffs. Trade growth is expected to slow in 2026 and then to recover to a typical rate in 2027.
A historical comparison helps to maintain a sense of perspective. If global trade volumes do grow at a 2.5% rate between 2025 and 2029, trade growth over that period will exactly match the growth rate observed over the previous decade (2.5% between 2015 and 2024).
Even with U.S. tariff increases, global trade is still likely to grow over the medium term at a very similar pace to what business leaders are used to from the recent past.
3. THE U.S. DOES NOT TRADE ENOUGH TO REVERSE GLOBALIZATION ON ITS OWN.
In 2024, the U.S. share of global goods imports was 13%; the U.S. share of exports was 9%. Those numbers made the U.S. the world’s biggest importer and second biggest exporter (after China).
But they also mean that the vast majority of global trade does not involve the U.S. at all, which is one of the major reasons why trade can continue growing at a reasonable pace, even as the U.S. imposes large new trade barriers. The U.S. share of global trade is far smaller than its share of many other measures of the world economy, such as outward foreign direct investment (FDI) stocks (23%; see annex table 4 for data), GDP at market exchange rates (26%) or stock market capitalization (54%).
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