Lo que los innovadores disruptivos hacen de manera diferente
E
n su nuevo libro, “Epic Disruptions: 11 Innovations That Shaped Our Modern World” (Harvard Business Review Press, 2025), Scott D. Anthony analiza cómo las innovaciones disruptivas transformaron industrias y sociedades. A continuación, se incluye un extracto adaptado del capítulo dedicado a Julia Child.
Los innovadores disruptivos vienen en muchas formas y estilos diferentes. Por ejemplo, tome un libro de cocina al azar. Ábralo. Observe cómo está diseñado. Probablemente vea dos columnas, con los ingredientes y los utensilios en el lado izquierdo de la página, y las instrucciones en el lado derecho.
Los libros de cocina están diseñados de esa manera porque, en un momento específico, alguien pensó que ese diseño específico tendría más sentido.
Esa persona fue Julia Child.
A lo largo de su ilustre carrera, Child demostró los comportamientos que sirven como ingredientes para una disrupción exitosa.
Obsesión por el cliente.
El diseño, con los ingredientes y las instrucciones uno al lado del otro, es un excelente ejemplo de la obsesión de Child por el cliente. Siempre miraba el mundo a través de los ojos de sus lectores, asegurándose de utilizar ingredientes a los que ellos tuvieran acceso y escribiendo en términos que pudieran entender.
Curiosidad.
Child era curiosa, hasta el punto de la obsesión. En 1953, Child estaba investigando recetas de pescado. Se encontró con un desafío sutil, pero crítico: no todos los peces son iguales ni se llaman igual en distintos países; además, existen 32,000 especies diferentes de peces en el mundo. Por ejemplo, un libro de cocina francés podría hacer referencia a “le carrelet». El inglés británico lo traduce como “plaice”. Pero el inglés americano lo traduce como “sand dab”, “lemon dab” o “lemon sole”.
Child recurrió a diccionarios francés-inglés y a libros de cocina, incluyendo uno con un índice de 26 páginas de peces franceses y su equivalente estadounidense. También escribió a expertos franceses y americanos, incluyendo a aquellos en departamentos gubernamentales.
El camino hacia la innovación siempre comienza con una pregunta. ¿Por qué se hace de esta manera? ¿Cómo podríamos hacerlo de manera diferente? Los grandes innovadores como Child cuestionan el statu quo, buscando formas diferentes y mejores de hacer las cosas.
Colaboración.
Child colaboró ampliamente, trabajando con varios chefs a lo largo de su extensa carrera. Ella siempre buscaba aprender de expertos en técnicas específicas. Aportaba su propia perspectiva a estas colaboraciones, generando ideas nuevas e innovadoras.
Uno de los mayores mitos de la innovación es la idea del inventor solitario. Tal criatura nunca ha existido. La innovación requiere un equipo, una aldea, una legión.
Disposición a experimentar.
Child fue una maestra experimentadora.
En lo que ella llamó el “gran experimento del pan francés”, Child y su esposo Paul probaron más de 30 métodos diferentes para conseguir el característico crujido de la baguette. Al final descubrieron que, si se colocaba un ladrillo caliente, una piedra o incluso la cabeza metálica de un hacha dentro de una bandeja con agua fría en la parte inferior del horno, se generaba el vapor perfecto para conseguir esa textura crujiente.
Child demuestra cómo la clave de la experimentación es recordar que no hay fracaso cuando no se sabía ni se podía saber la respuesta de antemano. Solo hay aprendizaje.
Los comportamientos seguidos por Child no son particularmente difíciles. La curiosidad, la experimentación de prueba y error, y la disposición a perseverar a través del fracaso son comunes entre los niños. Todo se reduce a tener la mentalidad correcta.
© 2025 Harvard Business School Publishing Corp. | De: hbr.org | Distribuido por: The New York Times Syndicate.
Artículo en inglés
In his new book, Epic Disruptions: 11 Innovations That Shaped Our Modern World (Harvard Business Review Press, 2025), Scott D. Anthony looks at how disruptive innovations reshaped industries and societies. Here’s an adapted excerpt from the chapter on Julia Child.
Disruptive innovators come in lots of different forms and flavors. For example, go pick up a random cookbook. Open it up. Look at how it is laid out. You likely see two columns, with the ingredients and equipment on the left side of the page, and the instructions on the right.
Cookbooks are laid out that way because at some specific point some specific person thought that specific layout would make the most sense.
That specific person was Julia Child.
Through her illustrious career, Child demonstrated the behaviors that serve as the ingredients of successful disruption.
CUSTOMER OBSESSION.
The layout with ingredients and instructions side by side is a prime example of how Child was customer obsessed. She always looked at the world through the eyes of her readers, making sure she used ingredients they could access and wrote in terms they could understand.
CURIOSITY.
Child was curious, to the point of obsession. In 1953, Child was researching fish recipes. She encountered a subtle, but critical, challenge. There are 32,000 different species of fish in the world, and a fish is not a fish is not a fish. For example, a French cookbook might reference le carrelet. British English translates that into plaice. But American English translates it into sand dab, lemon dab or lemon sole.
Child turned to French-English dictionaries and cookbooks, including one with a 26-page index of French fish and their American equivalent. She also wrote to French and American experts including those in government departments.
The path to innovation always starts with a question. Why is it done this way? How might we do it differently? Great innovators like Child question the status quo, looking for different and better ways to do things.
COLLABORATION.
Child collaborated widely, working with multiple chefs through her long career. She always sought to learn from experts in particular techniques. She brought her own perspective to these collaborations, sparking fresh, innovative ideas.
One of the biggest myths of innovation is the idea of the lone inventor. Such a creature has never existed. Innovation requires a team, a village, a legion.
WILLINGNESS TO EXPERIMENT.
Child was a master experimenter.
In what she called the “Great French Bread Experiment” Child and her husband Paul tried out more than 30 different approaches to creating the distinctive crunch of a baguette before determining that dropping a hot brick, stone or metal ax-head (if you happened to have one lying around) into a pan of cold water in the bottom of the oven created a beautifully effective puff of steam.
Child shows how the key to experimentation is remembering that there’s no failure when you didn’t and couldn’t know the answer beforehand. There’s only learning.
The behaviors followed by Child are not particularly difficult ones. Curiosity, trial-and-error-experimentation and willingness to persevere through failure are all common among children. It comes down to having the right mindset.
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