Cómo crear un mensaje memorable, según la ciencia

por Estrategia y Decisiones

¿Qué hace que un mensaje sea memorable? Fraccionar la información, hacerlo concreto, incorporar recordatorios y despertar la curiosidad.

E

n mi trabajo, paso horas asistiendo a conferencias académicas y leyendo numerosos artículos de investigación, pero por lo general solo logro recordar una pequeña fracción de esa información. También me encuentro del otro lado: preparando presentaciones, escribiendo informes y, más recientemente, elaborando un libro, plenamente consciente de que la mayoría de los detalles que intento comunicar serán olvidados.

Más de un siglo de investigación sobre la memoria humana demuestra que olvidamos gran parte de lo que experimentamos en el transcurso de un día. La pequeña proporción de cosas que sí recordamos tiene un peso considerable en nuestras acciones futuras. Para que un mensaje sea efectivo, debe ser recordado.

¿Qué hace que un mensaje sea memorable?

Mientras escribía mi libro, Why We Remember, enfrenté el desafío de resumir más de un siglo de investigación sobre la ciencia de la memoria de una forma que los lectores pudieran comprender y aplicar en su vida cotidiana. Basándome en esa ciencia, ideé lo que llamo las cuatro C del mensaje memorable.

1) Fraccione la información (chunking).

El cerebro humano solo puede retener una cantidad limitada de información al mismo tiempo. Para superar las limitaciones de la memoria de trabajo, podemos usar la «fragmentación«, que consiste en agrupar de manera explícita los puntos que deseamos transmitir bajo la idea central de un mensaje. Con este enfoque, su audiencia podrá conectar las partes de manera significativa y formar un recuerdo más sólido del contenido.

2) Hágalo concreto (concrete).

Cuando se comunica sobre un tema complejo, puede lograr que su mensaje sea memorable usando un ejemplo concreto. La investigación demuestra que a las personas les cuesta más memorizar conceptos abstractos como «justicia» que elementos que pueden visualizar o imaginar fácilmente, como «mazo».

3) Incorpore recordatorios (callbacks).

Recordar algo que aprendimos anteriormente puede fortalecerlo y facilitar su acceso cuando lo necesitemos. En un estudio, los investigadores mostraron que, cuando las personas intentaban memorizar palabras en swahili, estudiarlas de forma tradicional para retenerlas no era tan eficaz como intentar recordarlas en un examen.

Por supuesto, en el mundo real, normalmente no es factible (ni agradable) poner a prueba a su audiencia, por lo que en mi laboratorio investigamos cómo podría utilizarse esta técnica en contextos más naturales. Escaneamos el cerebro de personas mientras escuchaban historias, y en un punto de cada historia aparecía una frase que hacía referencia a un evento descrito unos minutos antes. Durante ese recordatorio, observamos una mayor activación en los circuitos cerebrales involucrados en la formación de nuevos recuerdos, y ese recordatorio ayudó a los participantes a retener más información de la historia.

4) Despierte su curiosidad (curiosity).

Si solo centra su presentación en conducir a un mensaje final, está perdiendo una gran oportunidad. Después de escribir más de 200 artículos académicos y miles de páginas de becas de investigación, he aprendido que la clave de una comunicación memorable no reside en transmitir la respuesta, sino en establecer una pregunta convincente.

Esta intuición se ve respaldada por investigaciones de imágenes cerebrales realizadas en mi laboratorio de memoria dinámica. Usando imágenes de resonancia magnética funcional, descubrimos que cuando las personas se enfrentan a una pregunta y sienten curiosidad por conocer la respuesta, se produce un pico de actividad en las áreas del cerebro que procesan la dopamina. Estas regiones cerebrales parecen desempeñar un papel en impulsarnos a buscar recompensas (como recorrer una gran distancia para ir a su pizzería favorita). Además, la dopamina mejora la capacidad del cerebro para formar nuevos recuerdos, lo que podría explicar por qué la curiosidad potencia el aprendizaje.

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Artículo en inglés

In my job, I sit through hours of academic talks and read numerous research papers, but I can usually only recall a tiny fraction of that information. I also find myself on the other side — preparing presentations, writing reports and most recently putting together a book — fully aware that most of the details I try to communicate will be forgotten.

Over a century of research on human memory shows that we forget much of what we experience within a day. The small proportion of things we do retain weigh heavily on our future actions. For a message to be effective, it must be remembered.

WHAT MAKES A MESSAGE MEMORABLE?

While writing my book, “Why We Remember,” I faced the challenge of encapsulating over a century of research on the science of memory in a way that readers could understand and apply to their daily lives. Drawing upon that science, I came up with what I call the four C’s of memorable messaging.

1) CHUNK IT UP.

The human brain can only keep a limited amount of information in mind at any given time. To get around working memory capacity limits, we can use, “chunking,” in which we explicitly tie together the points that we want to convey under the umbrella of a central idea. With this approach, your listener can stitch the pieces together in a meaningful way and build a rich memory for that material.

2) MAKE IT CONCRETE.

When communicating about a complex topic, you can make your message memorable with a concrete example. Research shows that people find it harder to memorize an abstract concept like, “justice,” than something that we can easily visualize or imagine, like, “gavel.”

3) PROVIDE CALLBACKS.

Recalling something that we previously learned can make it stronger and easier to access when we will need it. In one study, researchers showed that when people were trying to memorize words in Swahili, studying the words to retain them was not as effective as trying to recall them on a test.

Of course, in the real world, it is usually not feasible (or pleasant) to test your audience, so in my lab, we investigated how this technique could be used in more natural settings. We scanned people’s brains while they were listening to stories, and at one point in each story there was a sentence that referred back to an event that was described a few minutes earlier. During the callback, we saw greater activation of the brain circuitry involved in forming new memories, and the callback helped our subjects retain more information from the story.

4) SPARK THEIR CURIOSITY.

If you only focus your presentation on leading up to a final message, you are missing a huge opportunity. After writing over 200 academic papers and thousands of pages of research grants, I have learned that the key to memorable communication lies not in conveying the answer, but in establishing a compelling question.

This intuition is bolstered by brain imaging research conducted in my dynamic memory lab. Using functional magnetic resonance imaging, we found when people are confronted with a question and are curious to learn the answer, there is a spike in activity in areas of the brain that process dopamine. These brain areas seem to play a role in energizing us to chase rewards (like traveling a long distance to your favorite pizzeria). Moreover, dopamine enhances the brain’s ability to form new memories, which might explain why curiosity turbocharges learning.

Autor

Sobre el Autor

Es profesor del Center for Neuroscience and Department of Psychology y director del Dynamic Memory Lab de la Universidad de California, Davis.