Las cuatro etapas por las que pasan las organizaciones, y cómo liderar en cada una de ellas
L
as etapas organizacionales funcionan más como un ciclo que como una secuencia. Piense en cómo una organización puede pasar de una etapa de crecimiento a una de recuperación si se produce una ruptura de confianza, o de transición a reinicio tras una decisión crítica.
Reconocer la etapa en la que usted está operando es solo el comienzo. La verdadera influencia aparece cuando usted lidera en el momento, alineando sus decisiones, comportamientos y sistemas con lo que ese momento exige. He aquí cinco acciones que le ayudarán a hacerlo:
1. Redefina cómo se ve el éxito.
Con demasiada frecuencia, los líderes heredan la definición de éxito de otra persona o se apegan a métricas desactualizadas. Pero cada etapa exige su propio cuadro de mando.
Antes de hacer cambios, pregúntese:
— En un lenguaje sencillo, ¿cómo describiríamos el éxito en esta etapa?
— ¿Qué podrían estar ocultando nuestras métricas actuales y qué haría falta para que se revelen?
— Si la gente solo mirara nuestros tres indicadores principales, ¿sabrían qué es lo que realmente importa?
2. Adopte el rol que exige la etapa.
Cada etapa impulsa a los líderes a ajustar su enfoque, a veces incluso aquello que más desean sostener.
Para afinar su juicio, pregúntese:
— ¿Cuál es el problema más crítico que necesito abordar ahora mismo?
— ¿Quién puede ayudarme a ver mis puntos ciegos?
— ¿Qué combustible (emocional, relacional o práctico) me sostendrá durante esta etapa?
Además, busque personas (mentores, patrocinadores e incluso detractores) que lo conozcan bien y le digan la verdad. Pregúnteles qué creen que es lo que más necesita la organización y qué es lo que usted podría necesitar ajustar, desarrollar o dejar atrás.
3. Señale el cambio.
Las personas interpretan las acciones de los líderes mucho antes de procesar sus palabras. El ritmo, el tono, la presencia y la energía revelan si alguien está en sintonía con lo que exige la etapa o si está desfasado.
Use preguntas como estas para afinar su postura y sus señales:
— ¿Qué tan bien coincide mi presencia y energía con lo que esta etapa requiere?
— ¿Qué movimiento visible mostraría a la gente que las cosas están cambiando?
— ¿En qué aspectos estoy tolerando desvíos o desajustes, y cuál es el costo?
4. Adapte el sistema.
A menudo, los líderes no prestan suficiente atención a la evolución de sus sistemas organizacionales a medida que cambian su postura, dejando atrás las mismas reuniones, líneas de reporte, reglas de toma de decisiones e incentivos. Este desalineamiento socava la capacidad de la organización para tener éxito.
Considere estas preguntas al revisar el modelo operativo de su organización:
— ¿Estamos creando suficiente espacio para lo que esta etapa exige (ya sea velocidad, seguridad, experimentación o reparación)?
— ¿Qué normas operativas ya no se ajustan a nuestras necesidades actuales?
— ¿Qué pequeños cambios podrían modificar el ritmo de nuestra forma de trabajar?
— ¿Cuál es la mejor manera de comunicar la necesidad de estos cambios?
5. Practique hacer concesiones.
A menudo, los líderes intentan sostenerlo todo a la vez, temerosos de lo que perderán si sueltan algo. Pero el progreso depende de hacer concesiones intencionadas. En una etapa de crecimiento, eso podría significar soltar un poco el control. En una de recuperación, podría significar sacrificar el ritmo por la estabilidad. En una de transición, es posible que tenga que rechazar solicitudes urgentes para reservar tiempo para el descubrimiento y la experimentación.
— ¿Qué seguimos haciendo por hábito o historia?
— ¿Qué ganaríamos o sentiríamos si lo soltáramos?
— Si hacemos esto, ¿qué debemos dejar atrás?
— ¿Qué única compensación podría liberar más espacio esta semana?
Cultive el hábito de hacer concesiones regulares y visibles. Deje de lado las tareas, normas o proyectos que ya no sirven a las necesidades de la organización.
© 2025 Harvard Business School Publishing Corp. | De: hbr.org | Distribuido por: The New York Times Syndicate.
Artículo en inglés
Organizational seasons work more in a cycle than a sequence. Consider how an organization may move from a Growth season to a Recovery season if there’s a breakdown of trust, or from Transition to Reset after a critical decision.
Recognizing the season you’re operating in is just the start. The real leverage comes when you lead in the moment by aligning your decisions, behaviors, and systems with what the moment demands. Here are five actions to help you do it:
1. Redefine what success looks like.
Too often, leaders inherit someone else’s definition of success or stick to outdated metrics. But every season demands its own scorecard.
Before you make changes, ask yourself:
— How would we describe success in this season, in plain language?
— What might our current metrics be hiding, and what would it take to surface it?
— If people only looked at our top three indicators, would they know what really matters?
2. Step into the role the season demands.
Every season prompts leaders to adjust their approach, sometimes even what they most want to sustain.
To sharpen your judgement, ask yourself:
— What is the most critical problem I need to tackle right now?
— Who can help me see my blind spots?
— What fuel—emotional, relational, or practical—will sustain me through this season?
Also, seek out people—including mentors, sponsors, and even detractors—who know you well and will tell you the truth. Ask them what they believe the organization needs most and what you may need to adjust, develop, or let go of.
3. Signal the shift.
People read the actions of leaders long before they process their words. Pace, tone, presence, and energy reveal whether someone is attuned to what the season demands or out of step with it.
Use questions like these to sharpen your stance and your signals:
— How well does my presence and energy match what this season calls for?
— What one visible move would show people that things are shifting?
— Where am I tolerating drift or misfit, and what’s the cost?
4. Adapt the system.
Leaders often don’t pay enough attention to evolving their organizational systems as they change their stance, leaving behind the same meetings, reporting lines, decision-making rules, and incentives. This misalignment undermines the organization’s ability to succeed.
Consider these questions as you review your organization’s operating model:
— Are we creating enough space for what this season demands, whether it’s speed, safety, experimentation, or repair?
— What operating norms no longer fit our current needs?
— What small changes could shift the rhythm of how we work?
— How can we best communicate the need for these changes?
5. Practice making trade-offs.
Leaders often try to hold everything at once, afraid of what they’ll lose if they let go. But progress depends on making intentional trade-offs. In a Growth season, that might mean loosening some control. In Recovery, it could mean sacrificing pace for stability. In Transition, you may need to decline urgent requests to preserve time for discovery and experimentation.
— What are we still doing out of habit or history?
— What would we gain or feel if we released it?
— If we do this, what must we give up?
— What single trade-off could unlock more space this week?
Cultivate a habit of making regular, visible trade-offs. Let go of tasks, norms, or projects that no longer serve what the organization needs.
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