Libérese de la vergüenza en el trabajo
L
a vergüenza: es el acosador de las emociones. Podría decirse que es una emoción más dolorosa que la culpa, que tiende a ocurrir cuando experimenta arrepentimiento por una acción. La vergüenza, por otro lado, involucra sentimientos negativos sobre usted mismo.
Ya sea que usted luche con una sensación amplia de sentirse “menos que” o si se avergüenza de ciertos aspectos de sí mismo, vale la pena considerar las consecuencias de esta emoción.
Como psicóloga clínica especializada en ayudar a las personas a manejar emociones intensas, estas son las herramientas que uso y prescribo para lidiar de manera más efectiva con la vergüenza:
Paso 1: Decida cuándo la vergüenza funciona para usted.
Es importante reconocer cuándo puede hacer algo sobre su vergüenza y cuándo no. Por ejemplo, puede trabajar para manejar mejor su tono en una reunión difícil, pero no puede cambiar ciertos aspectos de su identidad, incluyendo su pasado. En lugar de rumiar, use la vergüenza para animarse a seguir nuevos cursos de acción y para considerar qué tipo de persona quiere ser en el mundo.
Paso 2: Rastree su vergüenza.
Muchos de mis clientes observan cómo la vergüenza puede parecer tanto vaga como familiar, lo que dificulta su identificación.
Para comenzar a reducir la vergüenza, considere exactamente cuándo se siente cohibido y propenso a la autocrítica. Incluso sugiero que mis clientes generen una lista de factores desencadenantes de vergüenza, como no ser promovidos o recibir retroalimentación estricta en una reunión de equipo.
El acto de etiquetar y rastrear la vergüenza es una solución en sí mismo, ya que una vez que pone palabras a sus sentimientos, su cerebro trabaja más en sus áreas de razón, en lugar de enfocarse en las áreas emocionales. Reconocer que puede sentir remordimiento sin sentirse mal consigo mismo puede aliviar el sufrimiento adicional.
Paso 3: Encuentre a su gente.
Una de las principales características que perpetúan la vergüenza es sentirse mal y solo. Entonces, si nota que la vergüenza surge después de las interacciones con personas que lo juzgan, o si se da cuenta de que la vergüenza hace que evite conectar con los demás, trate de encontrar una comunidad más empática mientras crea una relación más amable consigo mismo.
Si siente vergüenza por un evento específico, intente este enfoque: Cuando reflexione sobre un error o humillación y se sienta solo, haga un cambio de sentido y piense en la experiencia de una manera compasiva, considerando a otros que han luchado de manera similar. Luego, trátese como trataría a un amigo en una situación similar.
Paso 4: Priorice su objetivo final.
La vergüenza tiende a acechar cuando se enfoca en cómo lo ven los demás, en lugar de en lo que usted quiere.
Tenga en cuenta que, si bien no puede controlar lo que piensan los demás, puede opinar sobre sus propios valores y puede definir metas que le permitan cambiar la vergüenza por empoderamiento.
Paso 5: Persiga las exposiciones de la vergüenza.
Saber que su vergüenza es injustificada es una cosa. Sin embargo, para vivir realmente con más libertad, debe enfrentarse con entusiasmo a nuevas situaciones.
Para hacer que este tipo de toma de riesgos compasivo y estratégico funcione para usted, practique mantener una actitud sin prejuicios y participe plenamente en las actividades que se siente tentado a evitar debido a una vergüenza injustificada.
© 2025 Harvard Business School Publishing Corp. | De: hbr.org | Distribuido por: The New York Times Syndicate.
Artículo en inglés
Shame: It’s the bully of emotions. It is, arguably, a more painful emotion than guilt, which tends to occur when you experience regret about an action. Shame, on the other hand, involves negative feelings about yourself.
Whether you struggle with a broad sense of feeling “less than,” or if you sink into shame about certain aspects of yourself, it’s worth considering the consequences of this emotion.
As a clinical psychologist specializing in helping people manage intense emotions, here are the tools I use and prescribe to deal with shame more effectively:
STEP 1: DECIDE WHEN SHAME IS WORKING FOR YOU.
It’s important to recognize when you can do something about your shame versus when you can’t. For example, you can work on better managing your tone in a tough meeting, but you can’t change certain aspects of your identity, like your past. Rather than ruminate, use shame to invigorate you to pursue new courses of action — to consider what kind of person you want to be in the world.
STEP 2: TRACK YOUR SHAME.
Many of my clients observe how shame can feel both vague and familiar, making it hard to pinpoint.
To begin to reduce shame, consider exactly when you find yourself feeling self-conscious and prone to self-criticism. I even suggest that my clients generate a list of shame triggers, like not getting promoted or receiving harsh feedback in a team meeting.
The act of labeling and tracking shame is a solution in itself, since once you put words on your feelings, your brain enlists more of its areas of reason, rather than focusing on the emotional areas. Recognizing that you can feel remorse without feeling badly about yourself can alleviate extra suffering.
STEP 3: FIND YOUR PEOPLE.
One of the core perpetuating characteristics of shame is feeling badly and alone. So if you notice that shame arises after interactions with people who judge you, or you realize that shame makes you avoid connecting with others, try to find a more empathic community while creating a kinder relationship with yourself.
If you’re experiencing shame over a specific event, try this approach: When you reflect back on a mistake or humiliation and feel alone, make a U-turn and think about the experience in a self-compassionate way, considering others who have struggled similarly. Then treat yourself like you would treat a friend in a similar situation.
STEP 4: PRIORITIZE YOUR ULTIMATE GOAL.
Shame tends to lurk when you focus on how you appear to others, rather than on what you want.
Keep in mind that while you can’t control what others think, you can have a say in your values and you can set goals that let you swap out shame for empowerment.
STEP 5: CHASE SHAME EXPOSURES.
Knowing your shame is unjustified is one thing, but to actually live with more freedom, you need to wholeheartedly face new situations.
To actually make this kind of compassionate and strategic risk-taking work for you, practice maintaining a nonjudgmental attitude and fully participate in the activities you feel tempted to avoid due to unjustified shame.
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