Líderes, no tengan miedo de hablar acerca de sus miedos y ansiedades
T
odos luchamos contra el estrés, la ansiedad y otras emociones difíciles. Sin embargo, puede ser difícil saber qué hacer con estos sentimientos, especialmente si somos los que se supone que debemos liderar y apoyar a los demás. ¿Cuál es la mejor manera de que un líder maneje sus propias luchas emocionales en el trabajo?
Para explorar esta pregunta, invitamos a 30 líderes de los Estados Unidos y el Reino Unido a llevar diarios durante cuatro semanas en mayo y junio de 2020. Los líderes pertenecían a una variedad de corporaciones globales, organizaciones benéficas nacionales e internacionales y empresas emergentes. Nuestro análisis descubrió que los líderes que reconocían abiertamente sus miedos, tensiones y otras emociones negativas eran especialmente exitosos en la creación de equipos cohesionados y de alto desempeño.
He aquí algunas estrategias que pueden ayudar incluso a los líderes más reticentes a ser más abiertos acerca de sus emociones negativas:
— La autorreflexión: No puede compartir eficazmente sus emociones con los demás hasta que empiece a reconocerlas usted mismo. Intente reservar tiempo para escribir o hablar acerca de sus emociones. Las investigaciones muestran que incluso 15 minutos de reflexión intencionada al final del día o durante su trayecto al trabajo pueden mejorar el rendimiento y desarrollar su conciencia emocional.
— Empezar poco a poco: Construir una relación más abierta y honesta con sus compañeros de trabajo no sucede de la noche a la mañana. De hecho, puede ser contraproducente que comparta demasiado y demasiado pronto. Especialmente si tiene una relación limitada con un empleado o se siente nervioso por abrirse, comience admitiendo una frustración menor en lugar de compartir un desafío mayor o una emoción extrema.
— Planificar sus revelaciones con antelación: No comparta cada pensamiento obscuro que pase por su cabeza. El desahogo sin sentido puede provocar contagio emocional, un fenómeno donde el exceso de emociones negativas acaba contagiando a los demás. Para asegurarse de que comparte las emociones en una forma productiva, considere la posibilidad de crear un grupo de retos personales a los que se haya enfrentado y a los que pueda recurrir cuando sea oportuno.
— Crear un tiempo y espacio dedicados a compartir las emociones: Compartir las emociones en el momento o lugar equivocado también puede ser contraproducente y empeorar la impresión que la gente tiene de usted. Para evitar revelaciones incómodas, los líderes deben reservar momentos específicos para estas conversaciones potencialmente desafiantes. Por ejemplo, considere la posibilidad de crear una revisión semanal, o la de asignar explícitamente los últimos minutos de una reunión recurrente a compartir los altibajos.
— Modelar una regulación emocional eficaz: Para hacerlo, demuestre a sus empleados que está dispuesto a pedir ayuda. Ofrezca generosamente su apoyo a los demás. Vuelva a centrarse en los elementos positivos de una situación. Y asegúrese de tomarse un tiempo para reponer fuerzas.
— Compartir lo bueno y lo malo: Si no está orgulloso de cómo ha manejado una emoción negativa o una situación desafiante, sea sincero al respecto. Si los miembros de su equipo lo ven reflexionar de forma productiva sobre una experiencia negativa y pensar en lo que haría de forma diferente la próxima vez, estarán mejor preparados para afrontar retos similares.
Incluso cuando no estamos en una pandemia, las emociones negativas son un hecho de la vida. Los líderes más eficaces son los que no esconden esas emociones bajo la alfombra, sino que reconocen abiertamente los desafíos que enfrentan e invitan a sus empleados a hacer lo mismo.
© 2025 Harvard Business School Publishing Corp. | De: hbr.org | Distribuido por: The New York Times Syndicate.
Artículo en inglés
We all struggle with stress, anxiety and other difficult emotions. But it can be tough to figure out what to do with these feelings, especially if we’re the ones who are supposed to be leading and supporting others. What’s the best way for a leader to handle their own emotional struggles at work?
To explore this question, we invited 30 leaders from the U.S. and U.K. to keep journals for four weeks in May and June of 2020. The leaders belonged to a variety of global corporations, national and international charities and startups. Our analysis found that leaders who openly acknowledged their fears, stresses and other negative emotions were particularly successful in building cohesive, high-performing teams.
Here are a few strategies that can help even the most reluctant leaders become more open about their negative emotions:
— SELF-REFLECT: You can’t effectively share your emotions with others until you begin to recognize them yourself. Try setting aside time to write or talk about your emotions. Research shows that even 15 minutes of intentional reflection at the end of the day or during your commute can boost performance and build your emotional awareness.
— START SMALL: Building a more open and honest relationship with your co-workers doesn’t happen overnight. In fact, if you share too much too soon, it can backfire. Especially if you have limited existing rapport with an employee or you’re feeling nervous about opening up, start by admitting a minor frustration rather than sharing a major challenge or extreme emotion.
— PLAN YOUR DISCLOSURES IN ADVANCE: Don’t share every dark thought that races through your head. Aimless venting can lead to emotional contagion, a phenomenon in which excessive negative emotions end up rubbing off on others. To ensure you’re sharing emotions in a productive way, consider creating a group of personal challenges you’ve faced that you can draw on when appropriate.
— CREATE DEDICATED TIME AND SPACE FOR SHARING EMOTIONS: Sharing emotions at the wrong time or place can also be counterproductive and worsen people’s impression of you. To avoid awkward disclosures, leaders should set aside specific times for these potentially challenging conversations. For instance, consider creating a weekly check-in, or explicitly dedicating the last few minutes of a recurring meeting to sharing highs and lows.
— MODEL EFFECTIVE EMOTION REGULATION: To do so, show your employees that you are willing to ask for help. Generously offer your support to others. Refocus on the positive elements of a situation. And be sure to take time to recharge.
— SHARE THE GOOD AND THE BAD: If you’re not proud of how you handled a negative emotion or challenging situation, be open about that too. If your team members see you productively reflecting on a negative experience and thinking through what you would do differently next time, they’ll be better prepared to face similar challenges.
Even when we’re not in a pandemic, negative emotions are a fact of life. The most effective leaders are those who don’t push those emotions under the rug but instead openly acknowledge the challenges they face — and invite their employees to do the same.
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