4 grandes temores que enfrentan los gerentes primerizos
L
ograr ese primer ascenso a un rol de liderazgo puede crear una mezcla de entusiasmo y miedo. Sin embargo, en algunos casos, el miedo puede apoderarse de nosotros, y sabotearnos sin que nos demos cuenta.
No importa qué tan alto termine subiendo, si no aborda la mentalidad subyacente (o las creencias y expectativas que impulsan sus miedos). Esos miedos seguirán apareciendo con cada oportunidad nueva y desconocida que encuentre. La clave para superarlo, respaldada por investigación adicional, es adoptar una actitud de aprendizaje en lugar de tener una idea fija sobre sus habilidades.
He aquí la diferencia: las personas que tienen una idea fija (o una mentalidad fija) sobre su desempeño, tienden a creer que sus habilidades no pueden cambiar. Por otro lado, las personas que tienen una actitud de aprendizaje (que es parte de tener una mentalidad de crecimiento, popularizada por la psicóloga Carol Dweck), ven las situaciones desconocidas, como un ascenso al liderazgo, como una oportunidad para aprender y crecer.
Como nuevo líder, puede adoptar una actitud de aprendizaje para recuperar algo de poder y eliminar los pensamientos que impulsan sus miedos.
Los siguientes ejemplos abordan cuatro temores que a menudo veo que enfrentan los nuevos líderes, y muestran cómo una actitud de aprendizaje puede ayudar a superarlos. También he incluido preguntas que puede hacerse para cambiar su forma de pensar cuando esos miedos comiencen a tomar el control.
1. “No estoy haciendo bien esto / no puedo hacerlo”.
Las personas pueden luchar con este miedo incluso cuando las cosas van bien, pero es especialmente común después de un error o fracaso percibido (sin importar cuán pequeño sea). Los nuevos líderes que no tienen mucha confianza en sus capacidades pueden ser particularmente vulnerables a ello. Desafortunadamente, cuando sospechamos que no somos lo suficientemente buenos, buscamos pruebas de nuestras sospechas. La supuesta “reivindicación” puede crear un círculo de creencias autosaboteadoras que obstaculizan el progreso.
Lo que puede hacer:
Cuando se dé cuenta de que está intentando «demostrar» su propia falta de capacidad, haga una pausa. En su lugar, comience a hacer preguntas:
— ¿Es razonable esperar que usted sea perfecto en esta situación?
— ¿Qué es lo que no parece ir bien?
— ¿Por qué no, y cómo puede ir mejor?
Al cambiar su mentalidad de esta manera, convierte sus miedos en oportunidades de aprendizaje que pueden ayudarle a determinar cómo seguir adelante. La única forma de mejorar en algo nuevo es practicarlo. Incluso si son necesarios varios intentos para hacerlo bien, cada esfuerzo puede brindarle información útil sobre cómo adaptarse y mejorar la próxima vez.
2. “¿Qué pasa si el trabajo de mis empleados me hace quedar mal?”
Poner su reputación en manos de otros puede parecer un riesgo, pero eso es lo que requiere la gestión. Sus logros dependen del éxito de su equipo y de su capacidad para guiarlos allí. Esta relación de interdependencia puede hacer que se sienta algo fuera de control en comparación con cuando era un colaborador individual.
Lo que puede hacer:
Trate de reconocer cuándo se preocupa por lo que las acciones de otras personas dirán sobre usted. En su lugar, hágase preguntas orientadas al aprendizaje:
—¿A qué le teme?
— ¿Por qué teme que su equipo no tenga un buen desempeño?
— ¿Qué problemas necesita resolver para mejorar su desempeño o lograr que todos (incluido usted mismo) vayan por el camino correcto?
Uno de los mayores problemas puede ser que actualmente esté aceptando una creencia falsa. Por ejemplo, puede asumir inconscientemente que es incapaz de aprender y adaptarse a nuevas situaciones, pero eso no es cierto. Como líder, tiene el poder y la autonomía para decidir aprender algo nuevo o no. Si decide que es capaz de aprender, es posible que descubra que puede resolver la mayoría de los problemas relacionados con el equipo, y que recupere su confianza.
3. “Supervisar a otros me llevará tanto tiempo que no podré hacer mi trabajo”.
Este es un temor común entre los nuevos líderes que aún no tienen idea de cuánto tiempo tomarán las actividades de supervisión. Sin embargo, la creencia subyacente que impulsa este miedo a menudo no tiene que ver con el tiempo o la carga de trabajo, sino con dudar de su capacidad para establecer expectativas razonables.
Lo que puede hacer:
En lugar de simplemente aceptar la suposición negativa de que su nuevo rol agregará más trabajo a su agenda, cuestione sus creencias para saber más:
— ¿Qué historia le cuenta su miedo?
— ¿Esa historia es realmente cierta?
— ¿Qué puede hacer para cambiar la narrativa?
En este caso, su miedo le está diciendo que no tiene poder para adaptarse a su rol y cambiar las cosas. ¿Eso es cierto? Probablemente no. En un rol de liderazgo, se espera que resuelva problemas, y las soluciones a menudo requieren que considere varias posibilidades y haga ajustes bien pensados. Usted tiene su propio conjunto de habilidades y puede resolver los problemas a su manera. Si el problema es que necesita más tiempo para tachar cosas de su lista de tareas pendientes, busque una solución que funcione para usted y su equipo. Eso podría consistir en delegar más o volver a priorizar sus tareas y responsabilidades de gestión.
4. “Si delego, X saldrá mal”.
A menudo, las personas simplemente asumen sin cuestionar que “no pueden” delegar ciertas cosas. Esta suposición casi siempre se relaciona con una creencia inconsciente basada en el miedo que va más allá de «la otra persona no estará a la altura de la tarea». Pero delegar es crucial para un liderazgo efectivo.
Lo que puede hacer:
Cuando tenga miedo de delegar, pregúntese por qué.
— ¿Hay algo que necesita aprender sobre sí mismo?
— ¿Qué resultados teme y por qué?
— ¿Qué creencias tiene que puedan estar impulsando su miedo?
Escriba sus respuestas y desafíelas. ¿Se basan en hechos? Este proceso puede ayudarle a descubrir obstáculos mentales desconocidos, y ayudarle a superarlos.
Aprender = Ganar
En esencia, el miedo surge de sus pensamientos. La buena noticia es que puede hacerse cargo de sus propios pensamientos. Es posible que necesite desarrollar algunos hábitos mentales nuevos para cumplir con sus nuevas responsabilidades, pero vale la pena el esfuerzo. Al empoderarse con un enfoque de aprendizaje, puede evitar que el miedo lo defina o lo sabotee, una habilidad que le será útil a medida que siga creciendo en su carrera.
© 2025 Harvard Business School Publishing Corp. | De: hbr.org | Distribuido por: The New York Times Syndicate.
Artículo en inglés
Achieving that first promotion into a leadership role can create a mix of excitement and fear. In some cases, however, fear can take over, sabotaging us without our realizing it.
No matter how high you end up climbing, if you don’t address the underlying mindset — or the beliefs and expectations — driving your fears, those fears will continue to show up with every new and unfamiliar opportunity you land. The key to overcoming it, supported by additional research, is to adopt a learning attitude rather than having a fixed idea about your abilities.
Here’s the difference: People who have a fixed idea (or fixed mindset) about their performance tend to believe their skills can’t change. On the other hand, people who have a learning attitude (which is part of having a growth mindset, as popularized by psychologist Carol Dweck) see unfamiliar situations — like a promotion into leadership — as an opportunity to learn and grow.
As a new leader, you can adopt a learning attitude to take back some power and eliminate the thoughts driving your fears.
The following examples address four fears I often see new leaders face, and show how a learning attitude can help you overcome them. I’ve also included questions you can ask yourself to shift your mindset when those fears begin to take over.
1. “I’M NOT DOING THIS RIGHT/I CAN’T DO THIS.”
People can struggle with this fear even when things are going well, but it’s especially common after a perceived mistake or failure (no matter how minor). New leaders who are not quite confident about their capabilities can be particularly vulnerable to it. Unfortunately, when we suspect we aren’t good enough, we seek out proof for our suspicions. The supposed “vindication” can create a circle of self-sabotaging beliefs that hamper progress.
WHAT YOU CAN DO:
When you catch yourself trying to “prove” your own lack of capability, take a pause. Instead, start asking questions:
Is it reasonable to expect yourself to be perfect in this situation?
What doesn’t feel like it’s going well?
Why not, and how can it go better?
By shifting your mindset in this way, you turn your fears into learning opportunities that can help you determine how to move forward. The only way to get better at doing something new is to practice it. Even if it takes several tries to get it right, each effort can give you useful information about how to adjust and improve the next time.
2. “WHAT IF MY EMPLOYEES’ WORK MAKES ME LOOK BAD?”
Putting your reputation in the hands of others can feel like a risk — yet that’s what management requires. Your accomplishments depend on your team’s success and your ability to guide them there. This interdependent relationship can make you feel somewhat out of control compared to when you were an individual contributor.
WHAT YOU CAN DO:
Try to recognize when you’re worrying about what other people’s actions will say about you. Instead, ask yourself learning-oriented questions:
What do you fear?
If you fear your team won’t perform well, why?
What problems do you need to solve to improve their performance or get everyone (including yourself) on the right track?
One of the biggest problems may be that you’re currently accepting an untrue belief. For instance, you may unconsciously assume you are powerless to learn and adapt to new situations, but that isn’t true. As a leader, you have the power and autonomy to decide to learn something new, or not. If you decide that you are capable of learning, you might just find that you can solve most team-related problems, and your confidence will return.
3. “SUPERVISING OTHERS WILL TAKE SO MUCH TIME THAT I WON’T GET MY WORK DONE.”
This is a common fear in new leaders who don’t yet have an idea how much time supervisory activities will take. However, the underlying belief driving this fear is often not about time or workload — it’s about doubting your ability to set reasonable expectations.
WHAT YOU CAN DO:
Instead of simply accepting the negative assumption that your new role will add more work to your plate, question your beliefs to learn more:
What story is your fear telling you?
Is that story actually true?
What can you do to change the narrative?
In this case, your fear is telling you that you don’t have power to adjust to your role and change things. Is that true? Probably not. In a leadership role, you’re expected to solve problems, and solutions often require you to consider several possibilities and make thoughtful adjustments. You have your own skill set, and you get to solve problems in your own way. If the issue is that you need more time to check items off your to-do list, empower yourself to find a solution that works for you and your team. That could be delegating more or reprioritizing your tasks and management responsibilities.
4. “IF I DELEGATE, X WILL GO WRONG.”
Often, people just assume without question that they “can’t” delegate certain things. This assumption almost always relates to an unconscious, fear-based belief that goes deeper than “the other person won’t be up to the task.” But delegating is crucial for effective leadership.
WHAT YOU CAN DO:
When you are afraid to delegate, ask yourself why.
Is there something you need to learn about yourself?
What outcomes do you fear, and why?
What beliefs do you hold that may be driving your fear?
Write down your answers and challenge them. Are they based in facts? This process can help you uncover unknown mental obstacles and help you overcome them.
LEARNING = WINNING
In essence, fear springs from your thoughts. The good news is that you can take charge of your own thoughts. You may need to develop some new mental habits to go along with your new responsibilities, but doing so is worth the effort. By empowering yourself with a learning approach, you can prevent fear from defining or sabotaging you — a skill that will serve you as you continue to grow in your career.
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