5 estrategias para mejorar la salud mental en el trabajo
S
i bien los beneficios y las conversaciones sobre salud mental han cambiado, las culturas laborales no se han puesto al día.
Para abordar este momento crítico para empresas y empleados, quiero compartir mi perspectiva sobre la salud mental en el lugar de trabajo, extraída de lo que he aprendido de sabios colegas y de cientos de conferencias y conversaciones sobre salud mental en el lugar de trabajo, desde el lanzamiento de mi libro, como un camino a seguir.
- Empiece por el trabajo
Sea específico y céntrese en el producto del trabajo que necesita, y en cómo puede brindar un mejor apoyo a los empleados involucrados.
Al igual que los mandatos de regreso al trabajo, las políticas generales para la salud mental de los empleados rara vez tienen éxito y no son realistas, dada la variedad de formas en que trabajamos hoy en día. Jim Mortensen, presidente de R3 Continuum, uno de los principales proveedores de salud conductual en el lugar de trabajo, dice: «Si no se adaptan las soluciones a los problemas que experimentan las personas, no se obtendrán los resultados que se necesitan».
- No confíe en terceros para impulsar el cambio de comportamiento
No me malinterpreten, los médicos y profesionales externos ayudan a los líderes a desarrollar conocimientos cruciales sobre salud mental y a aprender a hablar de prácticas saludables (y a moldearlas). Sin embargo, los expertos no lo entienden como los gerentes. Las organizaciones que quieran crear culturas mentalmente saludables necesitan reclutar a personas internas exitosas y respetadas que estén dispuestas a dar un paso al frente y tomar la iniciativa. ¡Los demás los seguirán!
- Fomente conversaciones entre generaciones y géneros
¿Cómo pueden los lugares de trabajo abordar sus prejuicios?
Para empezar, es necesario aumentar la alfabetización en torno a la salud mental, en toda la organización. Cuando no existe un lenguaje compartido o una base de conocimientos, los prejuicios y el estigma florecen.
También es fundamental asegurarse de que los hombres tengan visibilidad y participen en las conversaciones. Si sus programas de salud mental se inclinan demasiado hacia las mujeres, ¡invite a los hombres a participar!
Finalmente, proporcione a las diferentes generaciones sus propios espacios para compartir. La salud mental es una conversación inclusiva, pero puede ser útil ofrecer a las personas que comparten experiencias vividas (generacionales o de otro tipo) el espacio para conectarse.
- Sea paciente y prepárese para invertir en lo que realmente importa
Hay dos aspectos clave en este viaje que considero los más importantes.
Primero, reconocer que la tecnología no solucionará nuestros problemas de salud mental. De hecho, la tecnología forma parte del problema. Necesitamos estrategias para abordar la salud mental, que reconozcan el (importante) papel que desempeña la tecnología en nuestra vida laboral y el daño que causa a nuestra salud mental.
Segundo, reconocer que el trabajo tiene que ver con las personas, y que las personas son complicadas y difíciles. “Prácticamente todos los problemas de salud mental que enfrenta una persona tienen, en esencia, una lucha de relaciones”, señala la psicóloga Emily Anhalt. Esto es lo maravilloso: Cuando los empleadores invierten tiempo, curiosidad y una estrategia reflexiva en el desarrollo de programas de salud mental, las personas se sienten comprendidas, escuchadas, vistas y conectadas. ¡Es una victoria!
- Predique con el ejemplo
Independientemente del nivel que tenga en su empresa, si le apasiona la salud mental, sea persistente. Algunas de las tácticas más simples, centradas en el ser humano, pueden ser increíblemente poderosas.
Una cosa que recuerdo una y otra vez es que estar ansioso y ser una persona exitosa no son mutuamente excluyentes. Todos tenemos problemas que resolver, porque somos humanos. Podemos prosperar en el trabajo cuando nuestras necesidades reciben la atención y el apoyo que necesitan (y merecen).
© 2024 Harvard Business School Publishing Corp. | De: hbr.org | Distribuido por: The New York Times Syndicate.
Artículo en inglés
While benefits and conversations around mental health have changed, workplace cultures haven’t caught up.
To address this critical moment for companies and employees, I wanted to share my state of workplace mental health — culled from what I’ve learned from wise colleagues and from hundreds of keynotes and conversations on workplace mental health since the launch of my book — as a path forward.
START WITH THE WORK
Get specific and focus on the work product you need and how you can better support the employees involved.
Like return-to-work mandates, blanket policies for employee mental health rarely succeed and aren’t realistic given the varied ways we work today. Jim Mortensen, president of R3 Continuum, a leading workplace behavioral health provider, says: “If you aren’t tailoring the solutions to the problems that people are experiencing, you won’t get the results you need.”
DON’T RELY ON OUTSIDERS TO DRIVE BEHAVIOR CHANGE
Don’t get me wrong, outside clinicians and practitioners help leaders develop crucial mental health literacy and learn to talk about and model healthy practices. But experts don’t get it like managers do. But, organizations that want to create mentally healthy cultures need to recruit well-respected, successful insiders who are willing to step out and take the lead. Others will follow!
FOSTER CONVERSATIONS ACROSS GENERATIONS AND GENDERS
How can workplaces tackle their biases?
To start, increase mental health literacy across the organization. When there’s no shared language or baseline of knowledge, biases and stigma flourish.
It’s also crucial to make sure men are visible and talking. If your mental health programs skew too female, invite men in!
Finally, give generations their own spaces to share: Mental health is an inclusive conversation but it can be helpful to offer people who share lived experiences — generationally or otherwise — the space to connect.
BE PATIENT AND PREPARE TO INVEST IN WHAT MATTERS
There are two key aspects of this journey that I’ve come to see as most important.
First, recognize that technology will not fix our mental health issues; technology is part of the problem. We need strategies to address mental health that acknowledge the outsized role technology plays in our work lives and the damage it does to our mental health.
Second, consider that work is about people, and people are messy and difficult. “Pretty much every mental health struggle a person is having, at its core is a struggle of relationships,” psychologist Emily Anhalt notes. Here’s the wonderful thing: When employers invest time, curiosity, and thoughtful strategy as they develop mental health programs, people do feel met and heard and seen and connected. It’s a win!
WALK THE TALK
No matter what level you are in your company, if you’re passionate about mental health, be persistent. Some of the simplest, human-centered tactics can be incredibly powerful.
One thing I am reminded of time and again is that being anxious and being an achiever are not mutually exclusive. We all have issues to work through because we’re human. But we can thrive at work when our needs get the air time and support they need and deserve.
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