Lo que todo líder puede aprender de los principios del yoga

por Liderazgo y Gerencia

El yoga es antiguo, pero podría decirse que nunca ha sido más relevante, especialmente en el mundo de los negocios.

E

n el funeral privado de Steve Jobs, los asistentes recibieron una misteriosa caja.

Dentro de la caja había un libro: The Autobiography of a Yogi. La vida y el trabajo de Jobs estuvieron profundamente influenciados por este libro y sus principios.

El yoga es antiguo, pero podría decirse que nunca ha sido más relevante, especialmente en el mundo de los negocios. Para muchos de nosotros, el entorno laboral actual parece no tener fin: constantemente intenso, estresante, acelerado y caótico.

Para comprender cómo puede ayudar el yoga, es necesario apreciar todas sus enseñanzas, las cuales van mucho más allá de las posturas físicas. También incluyen la meditación, técnicas de respiración y mantras, entre otras prácticas interconectadas. En conjunto, estas prácticas proporcionan un kit de herramientas que ayudan a alcanzar el dominio del cuerpo, la respiración y la mente. Tal dominio puede ayudar a “elevar” el rendimiento en entornos competitivos y desbloquear “superpoderes” exclusivamente humanos.

De hecho, el yoga es una parte insustituible del conjunto de herramientas en el que confío para manejar mi propia vida laboral. Y también me permite apreciar cómo las personas corporativas de alto rendimiento como Steve Jobs aplican los principios del yoga en la suya. En este artículo, ilustraré cuatro aspectos centrales de estos principios.

  1. Energía

La filosofía del yoga, en su esencia, trata sobre la energía. Esta energía impulsa todo lo que experimentamos. Todo lo que necesitamos hacer es descubrir cómo hacerla fluir, eliminando las barreras físicas y mentales.

Para los líderes, el yoga puede ayudar a superar el miedo autolimitante. No ignorándolo, ni fingiendo que no existe, sino observándolo, reconociéndolo y respetándolo. Esto comienza con pasos físicos preparatorios, como posturas y ejercicios de respiración, para relajar el cuerpo y la mente. Luego evoluciona hacia la meditación profunda, que tiene el poder de transformar enormes olas de ansiedad paralizante en ondas suaves y manejables.

  1. Intuición

El yoga considera que la intuición es una de nuestras habilidades humanas más importantes. Yogananda, autor del libro que se obsequió en el funeral de Jobs, lo comparaba con familiarizarse profundamente con realizaciones que el análisis por sí solo solo puede vislumbrar de manera superficial, torpe y distante. La intuición yóguica no consiste en seguir ciegamente impulsos o caprichos. Y funciona mejor en áreas donde uno tiene la experiencia necesaria para reconocer patrones. Cuando funciona, se manifiesta como una sensación poderosa que llena a la persona de una confianza inquebrantable.

  1. Simplicidad

Es posible que esté familiarizado con la “postura del niño” (balasana) o el “perro boca abajo” (adho mukha svanasana). Estas se consideran posturas simples de yoga. Y, sin embargo, nadie, ni siquiera los maestros, puede lograr una postura, control e inmovilidad perfectos, incluso en estas posturas más básicas. Ese es el punto: mantener las cosas simples y esforzarse por alcanzar la perfección, sabiendo con plena humildad que nunca lo logrará por completo.

Nosotros, los humanos, no podemos igualar a las máquinas en lo que respecta a la complejidad. Literalmente están hechas para eso. Afortunadamente para nosotros, lo simple no se queda atrás. Y lo simple, sí podemos hacerlo. Así que, la próxima vez que usted se encuentre en una reunión de negocios cargada de jerga confusamente compleja, flujos de trabajo, tecnologías, tareas y demás, quizá debería preguntar: ¿Realmente necesita ser así? ¿O hay una forma mejor y más simple?

  1. Comprensión

Hay una gran diferencia entre conocer el nombre de algo y realmente conocer ese algo.

Los maestros del yoga estarían totalmente de acuerdo. Así es como un antiguo texto yóguico describe la diferencia entre “religión” y “espiritualidad”: la religión es lo que alguien más le dice, pero la espiritualidad es lo que usted aprende por sí mismo. La verdadera comprensión proviene de la experiencia directa, la introspección y la autorrealización.

© 2025 Harvard Business School Publishing Corp. | De: hbr.org  |  Distribuido por: The New York Times Syndicate.

Artículo en inglés

At Steve Jobs’s private memorial service, attendees received a mysterious box.

The box contained a book: The Autobiography of a Yogi. Jobs’s life and work were deeply influenced by this book and its principles.

Yoga is ancient, but it has arguably never been more relevant, especially in the business world. For many of us, today’s work environment feels nonstop: Constantly intense, stressful, fast-paced and chaotic.

To understand how yoga can help, one has to appreciate its full teachings, which extend far beyond just physical poses. They also include meditation, breathing techniques and centering-chants, among other interconnected practices. Collectively, these practices provide a set of tools to help achieve mastery over one’s body, breath and brain. Such mastery can help “level-up” one’s performance in competitive arenas and unlock uniquely human “superpowers.”

Indeed, yoga is an irreplaceable part of the tool kit I rely on for dealing with my own work life. And it also allows me to appreciate how corporate high-achievers like Steve Jobs apply yogic principles in theirs. In this article, I will illustrate four central aspects of these principles.

ENERGY

Yoga philosophy, at its core, is about energy. This energy powers everything we experience. All we need to do is figure out how to make it flow, by removing physical and mental barriers.

For leaders, yoga can help overcome self-limiting fear. Not by ignoring it, or pretending it doesn’t exist. But by observing, recognizing and respecting it. This starts with physical preparatory steps, such as poses and breathwork, to relax one’s body and mind. It then evolves into deep meditation, which has the power to transform huge waves of crippling anxiety into gentle, manageable ripples.

INTUITION

Yoga considers intuition to be one of our most important human abilities. Yogananda, author of the book gifted at Jobs’s memorial, likened it to becoming closely acquainted with deep realizations that analysis alone can only glimpse superficially, awkwardly and from afar. Yogic intuition isn’t about blindly following impulsive whims. And it works best in areas where one has the domain experience necessary for pattern-recognition. When it does work, it shows up as a powerful feeling that fills one with unshakable confidence.

SIMPLICITY

You may be familiar with “child’s pose” or “down-dog.” These are considered simple yoga poses. And yet nobody, including the masters, can achieve perfect posture, control and stillness even in these most basic poses. That’s the point: Keep things simple and strive to make them perfect. Knowing with full humility that you never will.

We humans cannot match machines when it comes to complexity. They’re literally built for that. Fortunately for us, simple is no slouch. And simple, we can do. So, the next time you are sitting in a business meeting loaded with confoundingly complex jargon, workflows, technologies, action items and so on, perhaps ask: Does it need to be so? Or is there a better, simpler way.

UNDERSTANDING

There is a huge difference between knowing the name of something and actually knowing the thing.

Yoga masters would wholeheartedly agree. Here is how an ancient yogic text outlines the difference between “religion” and “spirituality”: religion is what someone else tells you, but spirituality is what you learn for yourself. Real understanding comes from firsthand experience, introspection and self-realization.

Autor

  • Es el fundador de una sociedad de inversión privada. Anteriormente ha trabajado en capital privado, consultoría de gestión y análisis de datos. Tiene una licenciatura en matemáticas por la Universidad de Cambridge y un MBA por la Kellogg School of Management de Northwestern.

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Sobre el Autor

Es el fundador de una sociedad de inversión privada. Anteriormente ha trabajado en capital privado, consultoría de gestión y análisis de datos. Tiene una licenciatura en matemáticas por la Universidad de Cambridge y un MBA por la Kellogg School of Management de Northwestern.