Los líderes no necesita elegir entre compasión y desempeño

por , Liderazgo y Gerencia

Navegar por la compleja relación entre la necesidad de los gerentes de mostrar compasión e impulsar el rendimiento es un reto.

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avegar por la compleja relación entre la necesidad de los gerentes de mostrar compasión e impulsar el rendimiento es un reto. En nuestra reciente encuesta mundial a 300 líderes empresariales de alto nivel en diferentes ámbitos, desde la hostelería hasta el sector automotriz y la biotecnología, el 61% informó que tiene dificultades para equilibrar la necesidad de apoyo de los empleados con el impulso de un alto rendimiento en su empresa.

Estamos experimentando demandas extremas de compasión en un momento donde no hay espacio para comprometer los resultados. Muchos líderes saben que ambos son esenciales, pero les resulta difícil impulsar el rendimiento de una manera que también maximice el apoyo a sus empleados.

He aquí cómo lograr ambas cosas de manera sostenible.

— Datos: Averigüe lo que importa. Los líderes necesitan recopilar datos sobre lo que realmente les importa a los empleados. Diferentes métodos de recolección de datos producen diferentes tipos de información y envían diferentes señales. Las encuestas y las sesiones generales son buenas para capturar y medir tendencias, pero no le brindan una comprensión profunda de las experiencias de los empleados, ni muestran verdadera compasión.

Por el contrario, las conversaciones individuales son ideales para comprender la complejidad a la que se enfrenta la gente y transmitir verdadera compasión. Sin embargo, requieren una inversión significativa de tiempo y podrían no ayudarlo a ver el panorama general. El mejor enfoque es una combinación de métodos y ser reflexivo sobre cómo combinarlos para obtener el mejor resultado.

— Priorización: Haga tiempo para la compasión. Para que los gerentes dediquen tiempo a mostrar compasión, sus organizaciones necesitan quitar el trabajo que no importa. Esto es difícil en la práctica. Para diferenciar los aspectos críticos del desempeño de aquellos que es simplemente agradable tener, los líderes deberían hacer preguntas como, “¿Cuáles son dos entregables que recibes pero que realmente no lees?”

Los gerentes de línea están en la mejor posición para pensar en la priorización. Tienen conocimiento directo tanto del trabajo que se realiza como de las personas que lo hacen. Los dirigentes de alto nivel deben confiar en sus esfuerzos de establecimiento de prioridades y apoyarlos.

— Configuración: Aumente la transparencia. Parte del desafío es crear un entorno que normalice las conversaciones sobre el apoyo que la gente necesita. Primero, ayude a la gente a entender que el bienestar mejora cuando los gerentes muestran compasión y proporcionan apoyo, y que el bienestar a su vez mejora todo tipo de resultados medibles relacionados con el rendimiento.

En segundo lugar, incluya a la seguridad psicológica en estas discusiones. Necesita que los empleados sean honestos acerca de su necesidad de apoyo, y que los líderes sean honestos acerca de las demandas de rendimiento que enfrenta la organización. Sólo entonces podrá tomar decisiones informadas y compasivas sobre cómo maximizar el bienestar y el rendimiento de los empleados.

— Colaboración: Cree soluciones en conjunto. Aumentar el bienestar y el compromiso de los empleados recae tanto en los gerentes como en los empleados. Los líderes deben centrarse en la creación de un entorno que proporcione canales de comunicación y fomente el debate abierto, proporcionando recursos y herramientas para ayudar a los empleados a comprender sus propias necesidades y respondiendo a las solicitudes de los empleados.

Recuérdeles a todos de qué son responsables: Los empleados son dueños de sus desafíos y capacidades, y los gerentes son dueños de las demandas y recursos de la organización. Haga que todos acuerden de antemano cuándo revisarán el enfoque y harán ajustes.

El liderazgo compasivo no consiste simplemente en dar a la gente lo que quiera. Lograr un alto rendimiento tampoco significa ignorar las necesidades y bienestar de sus empleados. Los líderes que se esfuerzan por alcanzar sosteniblemente un alto rendimiento deben esforzarse por garantizar que empoderan a sus empleados para lograrlo.

© 2025 Harvard Business School Publishing Corp. | De: hbr.org  |  Distribuido por: The New York Times Syndicate.

Artículo en inglés

Navigating the complex relationship between managers’ need to show compassion and drive performance is challenging. In our recent worldwide survey of 300 senior business leaders across industries ranging from hospitality to automotive to biotechnology, 61% reported that they’re struggling to balance employees’ need for support with their company’s drive for high performance.

We’re experiencing extreme demands for compassion at a time when there’s no room for compromising on outcomes. Many leaders know that both are essential but are finding it hard to drive performance in a way that also maximizes support of their employees.

Here’s how to deliver both in a sustainable way.

DATA: FIGURE OUT WHAT MATTERS. Leaders need to collect data on what employees really care about. Different data collection methods yield different types of information and send different signals. Surveys and town halls are good for capturing and measuring trends, but they don’t give you a deep understanding of employee experiences, nor do they show true compassion.

In contrast, one-on-one conversations are ideal for understanding the complexity people face and conveying true compassion. But this requires a significant time investment and may not help you see the big picture. The best approach is a combination of methods and being thoughtful about how you combine them to get the best result.

PRIORITIZATION: MAKE TIME FOR COMPASSION. For managers to spend time showing compassion, their organizations need to take away the work that doesn’t matter. This is challenging in practice. To differentiate critical aspects of performance from those that are simply nice to have, leaders should ask questions like, “What are two deliverables you receive but don’t actually read?”

Line managers are in the best position to think about prioritization. They have direct knowledge of both the work being done and the people doing it. Senior leaders need to trust and support their prioritization efforts.

SETUP: INCREASE TRANSPARENCY. Part of the challenge is creating an environment that normalizes conversations about the support people need. First, help people see that well-being is enhanced by managers showing compassion and providing support, and that well-being in turn enhances all sorts of measurable, performance-related outcomes.

Second, build psychological safety into these discussions. You need employees to be honest about their need for support and leadership to be honest about the performance demands the organization is facing. Only then can you make informed and compassionate decisions about how to maximize employee well-being and performance.

COLLABORATION: COCREATE SOLUTIONS. Increasing employee well-being and engagement falls to both managers and employees. Leaders should focus on creating an environment that provides communication channels and encourages open discussion, providing resources and tools to help employees understand their own needs and being responsive to employee requests.

Remind everyone what they’re accountable for: Employees own their challenges and capabilities, and managers own organizational demands and resources. Get everyone to agree upfront on when you’ll revisit the approach and make adjustments.

Compassionate leadership isn’t simply about giving people whatever they want. Nor does achieving high performance mean ignoring the needs and well-being of your employees. Leaders who strive for sustainably high performance need to put in the effort to ensure they’re enabling their employees to achieve it.

Autores

Sobre el Autor

Mark Mortensen es profesor asociado de comportamiento organizacional en INSEAD.