Perdió la confianza de su jefe. ¿Y ahora qué?
C
uando socava la confianza entre usted y su gerente, hay pasos que puede seguir para reconstruir la relación:
- Reflexione objetivamente antes de reaccionar
Lanzarse a pedir disculpas o a confrontar sin claridad puede empeorar las cosas. Es crucial que reflexione por un momento sobre cómo ocurrió el error, qué papel jugaron sus emociones y cómo podrían percibirse sus acciones. Comprender el panorama completo es clave antes de decidir su siguiente paso.
Pregúntese: ¿Por qué estaba tan frustrado(a)? ¿Cuáles fueron los hechos que llevaron al error? ¿Qué podría haber hecho de manera diferente? Identifique el comportamiento exacto que causó la tensión en su mente y si su jefe lo percibiría de la misma manera.
- Tenga la conversación cuanto antes
Cuando usted ha cometido un error con su jefe, evitar la conversación con la esperanza de que el asunto se disipe rara vez funciona. El silencio se convierte en un mensaje en sí mismo, a menudo interpretado como evasión, actitud defensiva o falta de responsabilidad. Si a eso se le suman cambios en el lenguaje corporal y la ausencia en reuniones de seguimiento, se acumulan señales silenciosas de incomodidad, lo que genera una mayor distancia emocional que será más difícil de cerrar después.
Por ello, es fundamental iniciar la conversación dentro de las 24 a 48 horas posteriores al error. Esto le da tiempo para reflexionar y estabilizarse emocionalmente, al mismo tiempo que demuestra madurez y urgencia por resolver el problema de frente.
- Asuma su parte sin dar demasiadas explicaciones
Asumir la responsabilidad genera confianza. Las excusas (o trasladar la culpa) la destruyen. Por lo tanto, el objetivo es disculparse de forma auténtica, concisa y sin suplicar, porque los líderes respetan la integridad, no la inseguridad.
Esta disculpa debe ser clara y directa. Sin explicaciones excesivas, ni desvíos como “pero me sentí ignorado(a)”. Enmarcar la conversación como una colaboración y no como una confesión ayuda a evitar la justificación de la conducta. Además, reconocer el impacto, no solo la intención, ayudará a que su jefe se dé cuenta de que usted ha reflexionado sobre la conversación.
- Proponga un camino a seguir
Una disculpa sincera muestra arrepentimiento, pero ofrecer una vía para avanzar demuestra madurez, iniciativa e inteligencia emocional. No se trata solo de decir “cometí un error”, sino de decir “así es como quiero mejorar”.
A medida que la conversación avance, proponga un camino a seguir con un punto de partida para reconstruir la confianza y mejorar la relación. Plantee esto como una invitación a colaborar o recibir retroalimentación. Por ejemplo: “De ahora en adelante, me gustaría ser más consciente de cómo comunico mis preocupaciones y las planteo para asegurarme de que estoy contribuyendo de manera positiva. Estoy abierto(a) a comentarios. Si hay algo específico que le gustaría que hiciera, agradecería su orientación.”
Este enfoque mantiene la puerta abierta para el diálogo y la colaboración. Muestra que usted no solo está interesado(a) en controlar daños, sino que está comprometido(a) con crecer y aprender de los errores.
Las acciones reconstruyen la credibilidad más que las palabras. Sea intencional con el seguimiento en la comunicación, siempre con profesionalismo.
- Reconstruya la relación poco a poco
La confianza no se restaura en una sola conversación. Se reconstruye con un comportamiento constante y diario. Después de asumir su error y proponer una forma de avanzar, comienza el verdadero trabajo: presentarse con profesionalismo, cumplir lo prometido y mostrar madurez emocional día tras día. Esté presente y más atento(a) a su tono en las reuniones, llegue preparado(a) y mantenga la calma bajo presión. Con el tiempo, los pequeños actos como responder con prontitud, apoyar las prioridades de su jefe y aportar soluciones irán creando una nueva narrativa sobre usted.
Todos cometen errores en el trabajo. Lo que define su carrera no es el error en sí, sino cómo responde y cómo reconstruye.
© 2025 Harvard Business School Publishing Corp. | De: hbr.org | Distribuido por: The New York Times Syndicate.
Artículo en inglés
When you undermine the trust between yourself and your manager, there are steps you can take to rebuild the relationship:
REFLECT OBJECTIVELY BEFORE REACTING
Jumping into an apology or confrontation without clarity can make things worse. It’s crucial to reflect for a moment on how the mistake happened, what role your emotions played and how your actions could be perceived. Understanding the full picture is key before deciding your next step.
Ask yourself: Why was I so frustrated? What are the facts that led to the mistake? What could I have done differently? Identify the exact behavior that caused the tension in your mind and whether your boss would perceive it the same way.
HAVE THE CONVERSATION SOONER RATHER THAN LATER
When you’ve made a mistake with your boss, avoiding the conversation in hopes that it will blow over rarely works. Silence becomes its own message, often interpreted as avoidance, defensiveness or a lack of accountability. Add changed body language and skipped check-ins and you have compounding quiet signals of discomfort, which creates further emotional distance that will be harder to bridge later.
That’s why it’s critical to initiate the conversation within 24 to 48 hours of the misstep. This gives you time to reflect and ground yourself emotionally, while also signaling maturity and urgency to resolve the issue head on.
OWN YOUR PART WITHOUT OVEREXPLAINING
Taking accountability builds trust. Excuses or blame-shifting erode it. Therefore, the goal is to authentically apologize — concisely and without groveling, because leaders respect integrity, not insecurity.
This apology should be clear and direct. No overexplaining, no “but I felt dismissed” detour. Framing the conversation as a collaboration, not a confession helps avoid justification of the behavior. Further, acknowledging the impact, not just intention, will help your boss realize you’ve put thought into the conversation.
PROPOSE A PATH FORWARD
A sincere apology shows remorse, but offering a way forward demonstrates maturity, initiative and emotional intelligence. You’re not just saying “I messed up.” You’re saying “Here’s how I want to do better.”
As the conversation progresses, propose a path forward with a starting point for rebuilding trust and improving the relationship. Frame it as an invitation to collaborate or receive input. For example, “Moving forward, I’d like to be more mindful of how I communicate concerns and bring them directly to you to ensure I’m contributing in a positive way. I’m open to feedback. If there’s anything specific you’d like to see from me, I’d appreciate the guidance.”
This approach keeps the door open for dialogue and collaboration. It shows that you’re not just interested in damage control; you’re invested in growth and learning from your mistake.
Actions rebuild credibility more than words. Be intentional about follow-through on communication, always with professionalism.
REBUILD THE RELATIONSHIP OVER TIME
Trust isn’t restored in a single conversation. It’s rebuilt through consistent, everyday behavior. After owning your mistake and proposing a way forward, the real work begins: showing up with professionalism, follow-through and emotional maturity day after day. Be present and more attuned to your tone in meetings, show up prepared and stay steady under pressure. Small acts such as responding promptly, supporting your boss’s priorities and contributing solutions will create a new narrative about you over time.
Everyone makes mistakes at work. What defines your career isn’t the mistake itself. It’s how you respond, and how you rebuild.
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