Termine el año con fuerza con una semana de cierre en equipo

por Capital Humano

La semana de cierre anual en equipo es un ritual estratégico que transforma la paradoja de la productividad de fin de año.

C

ada enero, los ejecutivos esperan iniciar el año con energía y enfoque. Sin embargo, con demasiada frecuencia, los equipos regresan del periodo vacacional agotados en lugar de renovados. En vez de sentirse recargados, los empleados reportan cansancio, trabajo pendiente e incluso tensión en casa por haber trabajado durante las vacaciones.

Esta es la paradoja de la productividad de fin de año: las últimas semanas de diciembre, cuando la energía está en su punto más bajo, están saturadas de fechas límite, reuniones y compromisos de último momento. Las investigaciones muestran que el 41% de las personas experimenta un aumento de estrés durante este periodo, lo que conduce a ineficiencia, trabajo excesivo y agotamiento.

Los psicólogos llaman a esto el efecto pico-final, donde las personas juzgan una experiencia en gran medida por cómo termina. Si el año cierra en medio del caos, los empleados recuerdan todo el año como agotador, sin importar cuán equilibrados hayan sido los meses anteriores.

La semana de cierre anual

Con base en mi trabajo con equipos ejecutivos, he introducido un ritual sencillo (pero poderoso) para cambiar esta dinámica: la semana de cierre anual.

El principio es simple: cerrar ciclos, no abrir nuevos. Al cerrar ciclos ahora y posponer los nuevos, se genera el espacio mental, la sensación de logro y la energía colectiva que hacen que un verdadero cierre de año tenga sentido.

Cómo iniciar el ritual de la semana de cierre

He aquí un marco práctico para lanzar la semana de cierre en su organización.

— Establezca expectativas. Comience explicando a su equipo por qué está introduciendo este nuevo ritual. Luego, establezca los parámetros durante la semana de cierre de su equipo.

— Priorice terminar sobre empezar. Dé permiso a su equipo para identificar lo que realmente necesita completarse y lo que puede posponerse.

— Prohíba la mayoría de las reuniones.

— Fomente el uso de respuestas automáticas de “fuera de la oficina”.

— Identifique qué tareas deben priorizarse durante la semana. Pregúntense: ¿Qué decisiones importantes ha estado posponiendo? ¿Qué tareas inconclusas le darían la mayor sensación de satisfacción al completarlas? ¿Qué conversación pendiente ha estado evitando? ¿Qué reuniones, informes o actividades podrían eliminarse o reducirse drásticamente en el nuevo año?

Celebre el ritual

Para consolidar la semana de cierre como un ritual estratégico, termine con una celebración. Reúna a su equipo, compartan los tres principales cierres de la semana y destaquen un aprendizaje clave.

Luego, pregunte: “En una escala del 1 al 5, ¿cómo se siente al irse a casa por las vacaciones en comparación con el año pasado?” (5 = significativamente mejor, menos estresado; 1 = más estresado).

Esta sencilla reflexión refuerza el valor del ritual y genera impulso para el año que viene.

Por qué el cierre importa más que empezar

La mayoría de los consejos de liderazgo sobre productividad se centran en cómo empezar un nuevo año. Pero los comienzos están determinados por los cierres. Si usted cierra el año de manera distinta, con una resolución y reflexión intencionales, permite que su equipo termine con una sensación de logro y comience revitalizado, no cargando pendientes.

Introducir un nuevo ritual no solo transforma la experiencia de fin de año: las investigaciones interdisciplinarias han demostrado que los rituales son vitales en tiempos de transición y pueden ofrecer significado, cierre y energía colectiva. La semana de cierre anual es uno de esos rituales. Transforma la paradoja de la productividad de fin de año en un momento de renovación.

© 2025 Harvard Business School Publishing Corp. | De: hbr.org  |  Distribuido por: The New York Times Syndicate.

Artículo en inglés

Every January, executives hope to kick off the year with energy and focus. Yet too often, teams return from the holiday break drained rather than refreshed. Instead of feeling recharged, employees report exhaustion, unfinished work and even tension at home from working through the holidays.

This is the end-of-year productivity paradox: The final weeks of December, when energy is lowest, are overloaded with deadlines, meetings and last-minute obligations. Research shows that 41% of people experience heightened stress during this period, leading to inefficiency, spillover work and burnout.

Psychologists call this the peak-end effect: People judge an experience largely by how it ends. If the year closes in chaos, employees remember the entire year as exhausting, no matter how balanced the months before.

THE ANNUAL WRAP-UP WEEK

Based on my work with executive teams, I’ve introduced a simple but powerful ritual to change this dynamic: the annual Wrap-Up Week.

The principle is simple: Close loops, don’t open new ones. By closing loops now and deferring new ones, you generate the mental space, sense of accomplishment and collective energy that make a true year-end wrap-up meaningful.

HOW TO START THE WRAP-UP WEEK RITUAL

Here’s a practical framework for launching Wrap-Up Week in your organization.

—Set expectations. Start by explaining to your team why you’re introducing this new ritual. And then put these parameters in place during your team’s Wrap-Up Week:

—Prioritize finishing over starting. Give your team permission to identify what truly needs completion and what can be deferred.

—Ban most meetings.

—Encourage putting up out-of-office autoreplies.

—Identify which tasks to prioritize during the week Ask yourselves:

1. Which two-way door decisions have you been putting off?

2. Which unfinished tasks would give you the greatest sense of satisfaction when they’re finally done?

3. Which overdue conversation have you been tiptoeing around?

4. Which meetings, reports or activities could be eliminated or radically reduced in the new year?

CELEBRATE THE RITUAL

To embed Wrap-Up Week as a strategic ritual, end with celebration. Gather your team, share the top three wrap-ups of the week, and highlight one key learning. Then ask:

On a scale of 1–5, how are you going home for the holidays compared to last year?

(5 = significantly better, less stressed; 1 = more stressed.)

This simple reflection reinforces the value of the ritual and builds momentum for the year ahead.

WHY CLOSING MATTERS MORE THAN STARTING

Most leadership advice on productivity focuses on how to start a new year. But beginnings are shaped by endings. If you close the year differently with intentional resolution and reflection, you enable your team to finish with a sense of accomplishment and start invigorated, not weighed down by unfinished business.

Introducing a new ritual not only changes the year-end experience, research across disciplines has shown that rituals are vital in times of transition and can offer meaning, closure and collective energy.

The annual Wrap-Up Week is one such ritual. It transforms the end-of-year productivity paradox into a moment of renewal.

Autor

Sobre el Autor

Es presidente del consejo asesor del Amsterdam Institute of Finance.