Cómo tratar con compasión a un empleado con una enfermedad terminal

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He aquí algunas recomendaciones para ayudar a los gerentes nuevos y experimentados a abordar la enfermedad terminal de un colega.

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continuación, se presentan tres recomendaciones interrelacionadas para ayudar a los gerentes nuevos y experimentados a abordar la enfermedad terminal de un colega:

  1. Apoye a su empleado con una enfermedad terminal

Involúcrelo. Hablar con su empleado sobre sus necesidades no solo es práctico, sino que también le permite brindarle apoyo emocional. Permitirle expresar sus necesidades puede brindar claridad, dirección y propósito, además de ayudarlo a sentirse valorado y respetado.

Atienda sus necesidades. Es fundamental adaptar su entorno de trabajo para satisfacer las necesidades físicas y emocionales de un empleado con una enfermedad terminal. Esto puede incluir reestructurar las responsabilidades del equipo o brindarle opciones como trabajo remoto, horarios flexibles o licencias prolongadas. Dicha flexibilidad puede mejorar considerablemente la calidad de vida del empleado y su capacidad para contribuir eficazmente.

  1. Mantenga la moral del equipo

Equilibre la honestidad con la sensibilidad. Cuando hable con los miembros de su equipo sobre la situación, utilice un lenguaje compasivo y proporcione información clara y objetiva que les permita sentirse capacitados para apoyar a su colega.

Podría decir: “Aunque [colega] enfrenta serios problemas de salud, estamos comprometidos con apoyarlo de todas las formas posibles. Es importante que nos mantengamos fuertes y unidos en este momento”. Esto fomenta una sensación de seguridad y demuestra que la organización valora el bienestar de todos sus empleados.

Escuche activamente. Para apoyar a los miembros de su equipo, ofrezca momentos y espacios específicos para que puedan expresar sus sentimientos y procesar la situación. Los debates en grupo, las sesiones de asesoramiento o las reuniones informales pueden hacer una gran diferencia. Puede recurrir al departamento de Recursos Humanos o a su programa de asistencia al empleado para obtener recursos y orientación sobre cómo hacerlo.

Durante estas conversaciones, demuestre que escucha activamente, asintiendo con la cabeza, manteniendo el contacto visual y ofreciendo afirmaciones como “Lo entiendo” o “Te escucho”. Al estar plenamente presentes, los gerentes pueden reforzar una dinámica de equipo compasiva y cohesionada, incluso en las situaciones más desafiantes.

  1. Mantenga la continuidad del negocio

Actúe de inmediato. Para asegurar una transición fluida, es fundamental actuar rápidamente una vez que se comparte la noticia de una enfermedad terminal. Los gerentes deben trabajar en estrecha colaboración con el empleado afectado para documentar las responsabilidades clave, los procesos y los conocimientos únicos que este posee. Existen varias formas de hacerlo.

Puede asignar a un miembro del equipo para que acompañe al empleado y observe las tareas diarias, participe en reuniones clave y aprenda directamente los procesos esenciales. Por ejemplo, si el empleado gestiona relaciones específicas con clientes o realiza tareas especializadas, el acompañante puede participar en estas actividades para comprender las sutilezas involucradas. A medida que la condición del empleado cambie, este proceso puede adaptarse a sesiones virtuales o visitas breves, permitiendo una transferencia de conocimientos continua.

Otra opción es emparejar al empleado con miembros del equipo para que actúe como mentor, proporcionando un enfoque práctico para transferir conocimientos prácticos. Formalizar estas sesiones de mentoría con reuniones periódicas y objetivos claros garantiza una transferencia sistemática de conocimientos.

Haga de esto un esfuerzo de equipo. Involucrar a los miembros del equipo en las discusiones sobre la transición de responsabilidades es clave para mantener la productividad y la moral.

En casos donde no haya tiempo suficiente para una transición completa debido a cambios repentinos en la salud del empleado, es crucial desarrollar un plan de contingencia. Esto puede incluir identificar tareas críticas que requieran cobertura inmediata, asignar personas responsables de proyectos urgentes y mantener un documento compartido o plataforma donde la información clave se actualice periódicamente.

© 2022 Harvard Business School Publishing Corp. | De: hbr.org  |  Distribuido por: The New York Times Syndicate.

Artículo en inglés

Here are three interlinked recommendations to help both new and experienced managers address a colleague’s terminal illness:

SUPPORT YOUR TERMINALLY ILL EMPLOYEE

INVOLVE THEM. Talking to your employee about their needs isn’t just practical, it allows you to provide emotional support. Letting them express their needs can provide clarity, direction and purpose, as well as help them to feel valued and respected.

ADDRESS THEIR NEEDS. It’s crucial to adapt your work environment to meet the physical and emotional needs of a terminally ill employee. This might involve restructuring team responsibilities or providing them with options like remote work, flexible hours or extended leave. Such flexibility can significantly help improve the terminally ill employee’s quality of life and ability to contribute effectively.

KEEP UP TEAM MORALE

BALANCE HONESTY WITH SENSITIVITY. When talking to your team members about the situation, use compassionate language and provide clear, factual information that can help the other employees feel empowered to support their colleague.

You might say, “While [colleague] is facing serious health challenges, we are committed to supporting them in every way possible. It’s important that we remain strong and united during this time.” This fosters a sense of security and shows that the organization values the well-being of all its members.

LISTEN ACTIVELY. To support your team members, offer specific times and spaces for them to express their feelings and process the situation. Facilitated group discussions, counseling sessions or informal gatherings can make a significant difference. You can look to HR or your employee assistance program for resources and guidance on how to do this.

During these discussions, signal active listening by nodding along, maintaining eye contact and offering affirmations like “I understand” or “I hear you.” By being fully present, managers can reinforce a compassionate and cohesive team dynamic even in the most challenging situation.

MANAGE BUSINESS CONTINUITY

TAKE ACTION RIGHT AWAY. To ensure a smooth transition, it’s crucial to act quickly once the news of a terminal illness is shared. Managers should work closely with the terminally ill employee to document key responsibilities, processes and unique knowledge. There are a few ways you can do this.

You can assign a team member to immediately shadow the employee to observe daily tasks, join key meetings and learn essential processes directly. For example, if the employee manages specific client relationships or handles specialized tasks, the shadow can participate in these activities to grasp the subtleties involved. As the employee’s condition changes, shadowing can adapt to virtual sessions or brief check-ins, allowing for continuous knowledge transfer even if the employee’s health declines.

Another option is to pair the terminally ill employee with team members for mentorship, providing a hands-on approach to transferring practical insights. Formalizing these mentorship sessions with regular meetings and clear objectives ensures a systematic transfer of knowledge.

MAKE IT A TEAM EFFORT. Engaging team members in discussions about the transition of responsibilities is key to maintaining productivity and morale.

In cases where there may not be time for a complete transition due to sudden changes in the employee’s health, it’s crucial to develop a contingency plan. This could include identifying critical tasks that need immediate coverage, assigning temporary point people for urgent projects and maintaining a shared document or platform where key information is regularly updated.

Autores

Sobre el Autor

Es profesor de gestión de recursos humanos en la King's Business School del King's College de Londres.