¿Busca un sentido de propósito? Haga voluntariado

por Desarrollo Personal

El voluntariado no solo enriquece su vida, sino que también crea un efecto positivo en cadena que va mucho más allá de su propia experiencia.

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uchos jóvenes profesionales buscan satisfacción más allá de sus carreras a través del voluntariado. Tan solo en Estados Unidos, casi un tercio de las personas de entre 25 y 44 años realiza voluntariado en organizaciones formales, como organizaciones benéficas, escuelas o grupos religiosos, mientras que más de la mitad participa en voluntariado informal, ya sea ayudando a vecinos, asistiendo a amigos o brindando apoyo no remunerado en sus comunidades.

Mis estudiantes de MBA en la Kellogg School of Management de la Universidad Northwestern me dicen que el voluntariado satisface su deseo de “retribuir”. Otros lo buscan para encontrar un propósito personal, especialmente aquellos que están al inicio de sus carreras.

Si usted siente el mismo llamado de generar un impacto más allá de su trabajo diario, he aquí tres formas sencillas de aprovechar el poder del voluntariado.

1. No renuncie antes de empezar

La magnitud de los problemas en nuestro mundo puede hacer que sea fácil sentirse sin esperanzas. A pesar de su deseo de “retribuir”, es posible que se pregunte si usted, como individuo, realmente puede hacer la diferencia. He visto esto tanto en mis estudiantes como en personas en etapas más avanzadas de sus carreras.

Si este sentimiento le resulta familiar, intente no desanimarse. Recuerde que todo cambio significativo comienza con las personas. El concepto del “círculo de influencia” frente al “círculo de interés” es una forma útil de pensar en esto. Popularizado por el profesor y autor Stephen Covey, este enfoque pretende ayudar a las personas a centrar sus esfuerzos donde puedan generar mayor impacto.

La idea es que muchos de nosotros nos preocupamos profundamente por problemas a gran escala (como la pobreza, el cambio climático, la discriminación de género y otras desigualdades), pero muchos de estos asuntos están fuera de nuestro control directo. Existen en nuestro círculo de interés. Por otro lado, las cosas que sí podemos controlar están en nuestro círculo de influencia. Estas son las áreas en las que nuestras acciones, elecciones y participación pueden tener un impacto directo. En el voluntariado, si suficientes personas centran sus esfuerzos en estas áreas (como en sus comunidades locales o en iniciativas a menor escala), juntas pueden generar un cambio positivo.

2. Empiece poco a poco, y ahora

Una vez que acepte que puede generar un impacto, ¿cómo decide por dónde empezar? Muchos jóvenes con los que hablo enfrentan este dilema. Quieren hacer voluntariado de manera significativa, pero no saben dónde o cuándo comenzar.

Mi consejo es que empiece ahora, justo donde está. Dentro de su propia red, comunidad o incluso en su vecindario, es probable que haya personas, proyectos y organizaciones que trabajen para generar un cambio positivo, ya sea apoyando a quienes lo necesitan, defendiendo una causa o fortaleciendo su entorno local.

3. Deje espacio para la inspiración

Con el tiempo, es posible que sus experiencias de voluntariado comiencen a influir en sus decisiones de carrera. El voluntariado le brinda la libertad de explorar nuevos intereses y pasiones fuera del ámbito laboral. Esto puede ayudarle a descubrir (o redescubrir) lo que realmente lo inspira. A medida que sus valores evolucionen, puede que incluso encuentre una causa que valga la pena seguir profesionalmente, lo que podría llevarle a una carrera alineada con su propósito.

Independientemente de cómo o dónde realice su voluntariado, podrá experimentar un mayor sentido de propósito mientras genera un impacto significativo. Al reflexionar sobre sus valores y las causas que más le importan, podrá encontrar oportunidades que sean tanto gratificantes como satisfactorias. Al final, el voluntariado no solo enriquece su vida, sino que también crea un efecto positivo en cadena que va mucho más allá de su propia experiencia.

© 2025 Harvard Business School Publishing Corp. | De: hbr.org  |  Distribuido por: The New York Times Syndicate.

Artículo en inglés

Many young professionals seek fulfillment beyond their careers through volunteering. In the U.S. alone, nearly one-third of people aged 25 to 44 volunteer through formal organizations, such as charities, schools or religious groups — while over half participate in informal volunteering, like helping neighbors, assisting friends or offering unpaid support in their communities.

My MBA students at Northwestern University’s Kellogg School of Management tell me that volunteering satisfies their drive to “give back.” Others seek it out to find personal purpose — especially those early in their careers.

If you similarly feel called to make an impact beyond your day job, here are three simple ways to tap into the power of volunteering.

1. DON’T QUIT BEFORE YOU START

The magnitude of problems in our world can make it easy to feel hopeless. Despite your desire to “give back,” you may wonder if you, as one person, can make a difference. I have seen this in my students, as well as people at later stages of their careers.

If this feeling resonates with you, try not to get discouraged. Remind yourself that every meaningful change starts with individuals. The concept of the “circle of influence” vs. the “circle of concern” is a useful way to think about this. Popularized by professor and author Steven Covey, it’s meant to help people focus their efforts where they have the most impact. The idea is that many of us may care deeply about large-scale issues — such as poverty, climate change, gender discrimination and other inequities — but many of these things fall outside of our direct control. They live in our circle of concern.

On the other hand, the things we can control live in our circle of influence. These are the areas in our lives where our actions, choices and involvement can directly make an impact. In volunteering, if enough people focus their efforts in these areas — like in their local communities or through smaller-scale initiatives — they can collectively create positive change.

2. START SMALL AND START NOW

Once you accept that you can make an impact how do you decide where to start? Many of the young people I speak with face this dilemma. They want to volunteer in a meaningful way, but don’t know where or when to begin.

My advice is to start now, right where you are. Within your own network, community or even in your neighborhood, there are likely people, projects and organizations working to create positive change — whether it’s supporting those in need, advocating for a cause or strengthening local areas.

3. SAVE ROOM FOR INSPIRATION

Over time, you may find that your volunteer experiences start influencing your career choices. Volunteering gives you the freedom to explore new interests and passions outside your job. This can help you uncover (or rediscover) what truly fulfills you. As your values evolve, you may even find a cause worth pursuing professionally — leading to a career that aligns with your purpose.

No matter how or where you volunteer, you can experience greater purpose while also making a meaningful impact. By reflecting on your values and the causes that resonate with you, you can discover opportunities that are both rewarding and enjoyable. In the end, volunteering not only enriches your life but also creates a positive ripple effect that extends far beyond your own experience.

Autor

Sobre el Autor

Es profesor clínico de gestión y organizaciones en la Kellogg School of Management de la Universidad Northwestern.