Cómo mantener los pies en la tierra en medio del caos organizacional

por Estrategia y Decisiones

El cambio es constante. Pero el hecho de que el caos sea una realidad ineludible no significa que deba rendirse ante él.

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avegar por la turbulencia en el trabajo es una parte inevitable de la vida profesional, y no suele ser una experiencia agradable. Pero el hecho de que el caos sea una realidad ineludible no significa que deba rendirse ante él, afirma Erica Roberts, consultora en desarrollo de liderazgo organizacional y coach de carreras ejecutivas. “Hoy en día no hay estabilidad en el mundo”, dice. “El cambio es constante, así que, en lugar de temerle, acéptelo y adáptese a él”.

De hecho, si usted enfrenta el caos con una mente abierta y una dosis de resiliencia, este podría incluso aportar beneficios a su carrera, señala Rebecca Homkes, profesora en la London Business School. El objetivo es “aprovechar al máximo los cambios buscando nuevas oportunidades y posibilidades”, dice. He aquí cómo hacerlo.

Téngase compasión. Los cambios frenéticos en el trabajo pueden “despertar ansiedad, enojo y frustración”, dice Roberts. Verse afectado por estas dinámicas no es señal de debilidad. “Permítase sentir lo que siente”, afirma. El cambio puede ser desorientador, así que sea amable consigo mismo. Es normal no sentirse normal durante un tiempo. “Cuando algo sucede en el trabajo, muchas personas, especialmente las de alto rendimiento, piensan que deben volver a sobresalir de inmediato”, es decir, a rendir al máximo, según Homkes. “Pero necesita darse permiso para estar en modo de supervivencia”, al menos temporalmente. Esto no implica “deprimirse y sentirse víctima de todo”. Más bien, se trata de tomarse un “tiempo para estabilizarse”, señala. Si no lo hace, “¿cómo descubrirá el reinicio adecuado para usted y su carrera?”

Fortalezca su resiliencia. En las primeras etapas después de una crisis, es necesario hacer “una pausa con propósito”; pero tenga cuidado de no dejar que la inercia se prolongue. El riesgo es que se convierta en “un patrón de espera alimentado por el miedo” y estancamiento, dice Homkes. “Cuando hablamos de incertidumbre, solemos presentarla como algo terrible que debemos enfrentar y superar”, añade. Sin embargo, ella sugiere pensar en la incertidumbre desde una perspectiva distinta y más simple: una serie de eventos futuros que pueden o no ocurrir.

En lugar de obsesionarse pensando en lo que viene o preocupándose por cómo se desarrollarán las cosas, Homkes propone un ejercicio de reflexión. Considere: “¿Qué podría fortalecerme y qué podría destruirme?” Este enfoque fomenta la resiliencia y le ayuda a reconocer que, incluso en el peor de los casos, (perder su empleo, ser reasignado o que cancelen un proyecto), usted no quedaría destruido. “Cálmese”, aconseja. El objetivo final es pasar de una mentalidad defensiva de autoprotección a fomentar una mentalidad de crecimiento que abrace nuevas posibilidades.

Busque apoyo. Las investigaciones señalan los múltiples beneficios de tener relaciones laborales sólidas, especialmente cuando las cosas se complican. “Con suerte, ya habrá establecido conexiones con su equipo para que, cuando ocurra el caos, no se sienta aislado”, dice Roberts. Desahogarse con colegas puede ser catártico, y se espera cierto desahogo emocional. Aun así, Roberts aconseja no depender demasiado de sus compañeros para recibir apoyo. “Sea prudente al procesar sus emociones sobre lo que está ocurriendo en su organización, y tenga cuidado con lo que dice, incluso con buenos amigos del trabajo”, señala. Sus comentarios podrían ser malinterpretados o compartidos sin su consentimiento. Haga lo que haga, resista el impulso de publicar sobre el caos laboral en redes sociales. “Existe un riesgo en compartir de más, y lo que diga podría tener consecuencias futuras”, señala Roberts. “Es más seguro confiar en redes personales de confianza fuera del trabajo”, como su cónyuge, sus amistades o un terapeuta.

© 2025 Harvard Business School Publishing Corp. | De: hbr.org  |  Distribuido por: The New York Times Syndicate.

Artículo en inglés

Navigating turbulence at work is an inevitable part of professional life, and it’s not often an enjoyable experience. Just because chaos is an unavoidable reality doesn’t mean you have to surrender to it, says Erica Roberts, an organizational leadership development consultant and executive career coach. “There’s no stability in the world today,” she says. “Change is constant, so rather than fear it, embrace it and adapt to it.”

Indeed, if you approach the chaos with an open mind and a measure of resilience, it might even have some upside for your career, says Rebecca Homkes, a lecturer at London Business School. The goal, she says, is to “make the most out of the changes by looking for new opportunities and possibilities.” Here’s how.

GIVE YOURSELF GRACE. Hectic changes at work can “stir up anxiety, anger and frustration,” says Roberts. Being affected by these dynamics isn’t a sign of weakness. “Allow yourself to feel your feelings,” she says. Change can be disorienting, so be gentle with yourself. It’s normal not to feel normal for a while. “When something happens at work, many people — especially high performers — think they need to go right back to thrive,” meaning pushing themselves to operate at peak performance, according to Homkes. “But you need to give yourself permission to be in survival mode,” at least temporarily. This doesn’t involve “moping around and feeling sorry for yourself.” Instead, it’s about taking “time to stabilize,” she says. If you don’t, “how do you explore the right reset for you and your career?”

BUILD RESILIENCE. In the immediate aftermath of upheaval, “a purposeful pause” is in order — but be careful not to let inertia linger. The risk is that it becomes “a holding pattern of fear” and stagnation, says Homkes. “When we talk about uncertainty we usually frame it as a terrible thing we have to deal with and overcome,” she says. But she suggests thinking about uncertainty from a different, and simpler, perspective: a series of future events that may or may not occur.

Rather than obsessively ruminating on what lies ahead or worrying about how things will unfold, Homkes proposes a thought exercise. Consider: “What could make me and what could break me?” Such an approach fosters resilience and helps you recognize that even in the worst-case scenarios — losing your job, getting reassigned, or having a project pulled — you wouldn’t be ruined. “You calm down,” she says. The ultimate goal is to shift from a defensive mindset of self-protection to fostering a growth mindset that embraces new possibilities.

SEEK SUPPORT. Research points to the many benefits of having strong work relationships — especially when things are hairy. “Hopefully, you’ve already established connections with your team so when chaos happens, you’re not isolated,” says Roberts. Decompressing with colleagues can feel cathartic and some venting is to be expected. Still, Roberts advises against relying too heavily on your colleagues for help. “Be discerning about how you process your feelings about what’s going on at your organization, and be careful about what you say even with good work friends,” she says. Your comments might be misinterpreted or shared without your knowledge. Whatever you do, resist the urge to post about work chaos on social media. “There’s danger in oversharing, and what you say could have future consequences, says Roberts. “It’s safer to confide in trusted personal networks outside of work,” such as your spouse, your friends, or a therapist.

Autor

  • Es una periodista que escribe sobre todo lo relacionado con la naturaleza cambiante de las carreras profesionales y el lugar de trabajo. Sus ensayos y reportajes han aparecido en The Boston Globe, Business Insider, The New York Times, BBC y The Christian Science Monitor.

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Sobre el Autor

Es una periodista que escribe sobre todo lo relacionado con la naturaleza cambiante de las carreras profesionales y el lugar de trabajo. Sus ensayos y reportajes han aparecido en The Boston Globe, Business Insider, The New York Times, BBC y The Christian Science Monitor.