Convierta la resiliencia en la ventaja estratégica de su compañía

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La resiliencia es una ventaja estratégica potencial que permite a las empresas capitalizar las oportunidades cuando los competidores están menos preparados.

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n los últimos años, a los líderes empresariales se les ha recordado repetidamente la interconexión e imprevisibilidad de las empresas, economías y sociedades. Los desastres humanitarios, desde la pandemia de COVID-19 hasta la guerra en Ucrania, han creado ondas de choque. Las reputaciones empresariales, los mercados, las cadenas de suministro y los empleados se han visto afectados de formas imprevistas.

Por lo tanto, no es sorprendente que la resiliencia (la capacidad de prosperar bajo el cambio) se haya elevado a la cima de la agenda de muchos líderes. Como vimos con el COVID-19, las empresas más resilientes obtuvieron mejores resultados, y algunas incluso emergieron como nuevas ganadoras.

Sin embargo, pocas empresas han codificado sistemáticamente las lecciones aprendidas y han incorporado la resiliencia en sus organizaciones. La verdadera resiliencia es la capacidad de una empresa para absorber el estrés, recuperar la funcionalidad crítica y prosperar en nuevas circunstancias. La resiliencia es una ventaja estratégica potencial que permite a las empresas capitalizar las oportunidades cuando los competidores están menos preparados.

He aquí cómo integrar la resiliencia sistemática dentro de su organización:

1. Adopte una visión amplia de la resiliencia. Considere la resiliencia como una oportunidad estratégica y un imperativo operativo. Integre la resiliencia en cada función empresarial evaluando el impacto de la funcionalidad perdida o reducida y adoptando un enfoque personalizado para abordarlo.

2. Aborde el equilibrio entre la resiliencia a largo plazo y la eficiencia a corto plazo. La falta de inversión en eficiencia puede provocar una paralizante falta de competitividad, mientras que la falta de inversión en resiliencia puede provocar el fracaso corporativo o una desventaja competitiva a largo plazo. Los líderes solo podrán justificar y calibrar los esfuerzos de resiliencia cuando aborden frontalmente este desafío.

3. Cambie la mentalidad. Considere las crisis como disrupciones inevitables para las que hay que prepararse, gestionar y aprovechar las oportunidades competitivas; en lugar de como eventos puntuales infrecuentes contra los que hay que defenderse. Dicho cambio ayudará a la organización para que, durante la crisis, tome decisiones orientadas al futuro, que le permitan prosperar y dar forma al panorama posterior a la crisis.

4. Mida la resiliencia. Introduzca métricas empresariales que midan la flexibilidad y la capacidad de respuesta (como las tasas de recuperación a comparación de los competidores, la participación del repunte capturado, la fluidez de la cartera y la velocidad de movilización) para cambiar el enfoque más allá de la optimización del rendimiento a corto plazo y reorientarlo hacia el potencial de crecimiento a largo plazo.

5. Operacionalice la resiliencia. Desarrolle resiliencia aplicando estos principios:

— Prudencia: Aunque el futuro quizá no se pueda pronosticar con precisión, los escenarios negativos pueden preverse plausiblemente. Desarrolle sistemas de alerta temprana para detectar cambios y utilice planes de contingencia y juegos de guerra para prepararse intelectual y conductualmente para estos futuros posibles.

— Redundancia: Mantenga la cantidad correcta de capacidad de absorción en forma de reservas adicionales (efectivo, inventario) o funcionalidades adicionales (proveedores, instalaciones de fabricación). La duplicación de elementos puede proporcionar una cobertura contra lo inesperado.

— Diversidad: Invierta en la diversidad de elementos de negocio clave (productos, modelos comerciales, formas de pensar) para que sea posible reaccionar ante cambios inesperados y evitar respuestas correlacionadas a lo largo del sistema, que podrían conducir a una falla total del mismo.

— Modularidad: Los módulos separados y ligeramente vinculados (subsidiarias, plantas, equipos) pueden actuar como interruptores automáticos para ayudar a prevenir el colapso de un sistema cuando un elemento está bajo tensión.

— Adaptabilidad: El cambio desde fuera de la empresa es a menudo imposible de planificar y requiere un enfoque adaptativo que consiste en la experimentación, selección y amplificación de resultados exitosos. Planifique dinámicamente y reasigne el capital conforme cambian las circunstancias.

6. Modele comportamientos de liderazgo. Los líderes deben reforzar el cambio siendo defensores vocales de la resiliencia e institucionalizando las lecciones de las crisis recientes.

La pandemia no fue la primera prueba de resiliencia de las empresas, y la crisis de Ucrania no será la última. Las empresas deben actuar ahora para institucionalizar la resiliencia antes de que las lecciones de estas crisis se desvanezcan, dejándolas sin preparación para las próximas.

© 2025 Harvard Business School Publishing Corp. | De: hbr.org  |  Distribuido por: The New York Times Syndicate.

Artículo en inglés

Over the last few years, business leaders have been reminded repeatedly of the interconnectedness and unpredictability of businesses, economies and societies. Humanitarian disasters, from the COVID-19 pandemic to the war in Ukraine, have created shockwaves. Business reputations, markets, supply chains and employees have been impacted in unpredicted ways.

It’s not surprising then that resilience — the ability to thrive under change — has risen to the top of many leaders’ agenda. As we saw with COVID-19, more resilient businesses had better outcomes, and some even emerged as new winners.

Yet, few companies have systematically codified lessons learned and baked resilience into their organizations. True resilience is a company’s capacity to absorb stress, recover critical functionality and thrive in new circumstances. Resilience is a potential strategic advantage that enables companies to capitalize on opportunities when competitors are least prepared.

Here’s how to build systematic resilience into your organization.

1. ADOPT AN EXPANSIVE VIEW OF RESILIENCE. Consider resilience both a strategic opportunity and an operational imperative. Build resilience into each business function by assessing the impact of lost or reduced functionality and adopting a tailored approach to address it.

2. ADDRESS THE TRADE-OFF BETWEEN LONG-TERM RESILIENCE AND SHORT-TERM EFFICIENCY. Underinvesting in efficiency can cause a crippling lack of competitiveness, while underinvesting in resilience can cause corporate failure or long-term competitive disadvantage. Leaders cannot justify and calibrate resilience efforts until they address this challenge head-on.

3. SHIFT YOUR MINDSET. View crises as inevitable disruptions to be prepared for, managed and leveraged for competitive opportunity, rather than infrequent one-off events to be defended against, ad hoc. Such a shift will help the organization to make future-oriented decisions during a crisis that allow it to thrive in and shape the post-crisis landscape.

4. MEASURE RESILIENCE. Introduce business metrics that measure flexibility and responsiveness (such as recovery rates relative to competitors, share of upswing captured, portfolio fluidity and speed of mobilization) to shift the focus beyond short-term performance optimization and reorient to long-term growth potential.

5. OPERATIONALIZE RESILIENCE. Build resilience by applying these principles:

— PRUDENCE: While the future may not be precisely forecastable, downside scenarios can be plausibly envisioned. Develop early warning systems to spot shifts and utilize contingency planning and war-gaming to prepare intellectually and behaviorally for these possible futures.

— REDUNDANCY: Maintain the right amount of absorptive capacity in the form of extra buffers (cash, inventory) or extra functionality (suppliers, manufacturing facilities). Duplication of elements can provide a hedge against the unexpected.

— DIVERSITY: Invest in diversity of key business elements (products, business models, ways of thinking) to make it possible to react to unexpected change and avoid correlated responses across a system, which can lead to total system failure.

— MODULARITY: Loosely linked, separated modules (subsidiaries, plants, teams) can act like circuit breakers to help prevent the collapse of a system when one element is stressed.

— ADAPTIVENESS: Change from outside the company is often impossible to plan for and requires an adaptive approach consisting of experimentation, selection and amplification of successful outcomes. Plan dynamically and reallocate capital as circumstances change.

6. MODEL LEADERSHIP BEHAVIORS. Leaders must reinforce the change by being a vocal champion for resilience and institutionalizing the lessons from recent crises.

The pandemic was not the first test of businesses’ resilience, and the Ukraine crisis will not be the last. Companies must act now to institutionalize resilience before the lessons of these crises fade, leaving them unprepared for the next ones.

Autores

Sobre el Autor

Es presidente del BCG Henderson Institute del Boston Consulting Group en San Francisco.