No subestime el poder de la amabilidad en el trabajo
L
a pandemia del coronavirus ha sido una fuente constante de privaciones. Una de las cosas de las que nos hemos visto privados son los encuentros fortuitos en el trabajo. Para muchas personas, encontrarse con compañeros en el pasillo y escuchar a los jefes decir “buen trabajo” después de un día difícil eran los momentos más destacados en la vida de oficina. Sin las interacciones casuales con nuestros colegas, puede ser mucho más difícil encontrar alegría en nuestro trabajo. Entonces, ¿qué podemos hacer al respecto?
Ofrecemos una humilde sugerencia: la amabilidad.
El compromiso de ser amables puede aportar muchos beneficios. Por ejemplo, practicar la amabilidad puede tener un efecto positivo en los compañeros de trabajo. Ser reconocido en el trabajo ayuda a reducir el agotamiento y el ausentismo de los empleados, además de mejorar su bienestar, según reafirma Gallup año tras año en sus encuestas a trabajadores estadounidenses. Recibir elogios puede ayudar a las personas a sentirse más realizadas, aumentar su autoestima, mejorar su autoevaluación y desencadenar emociones positivas, como lo han demostrado décadas de investigación.
La amabilidad también puede ayudarnos a sentir que nuestra vida tiene más sentido. Sacamos conclusiones sobre quiénes somos al observar nuestro propio comportamiento, y nuestros actos de amabilidad nos hacen creer que tenemos lo necesario para ser buenas personas.
Por último, como hemos descubierto en una nueva serie de estudios, hacer cumplidos puede hacernos incluso más felices que recibirlos, y tiene un efecto bola de nieve. Cuando las personas reciben un acto de amabilidad, lo devuelven, a menudo a alguien completamente nuevo. Esto conduce a una cultura de generosidad dentro de la organización.
Los efectos de la amabilidad en los resultados financieros también están bien documentados. En un estudio emblemático que analizó más de 3,500 unidades de negocio con más de 50,000 personas, los investigadores descubrieron que los actos de cortesía, ayuda y reconocimiento estaban relacionados con los objetivos centrales de las organizaciones. Una mayor frecuencia de estos comportamientos permitía predecir mayores niveles de productividad y eficiencia, así como tasas más bajas de rotación de personal.
En primer lugar, usted puede liderar con el ejemplo. Al ofrecer cumplidos y elogios a sus empleados, es probable que los líderes motiven a los miembros del equipo para que repliquen dicho comportamiento, creando normas de amabilidad dentro de los equipos.
En segundo lugar, los líderes pueden reservar tiempo durante las reuniones en Zoom para una “ronda de amabilidad”, en la que los miembros del equipo tengan la libertad de reconocer el trabajo de los demás. Esto no tiene que tomar mucho tiempo: incluso unos pocos minutos a la semana serán suficientes.
En tercer lugar, considere entregar pequeños bonos de reconocimiento inmediato. Empresas como Google han utilizado sistemas de “bonos entre pares” para incentivar a los empleados a enviarse pequeñas cantidades de dinero (provenientes de un fondo de la organización) entre ellos, como muestra de agradecimiento por un trabajo particularmente eficaz. Incluso unos pocos dólares pueden tener un efecto positivo. Las investigaciones demuestran que las personas valoran tanto los pequeños actos de amabilidad como los grandes.
El poder de la amabilidad puede mitigar los efectos negativos de nuestro mundo social cada vez más digital. Se trata de una habilidad de liderazgo esencial que puede propagarse entre las personas y transformar la cultura del lugar de trabajo.
© 2026 Harvard Business School Publishing Corp. | De: hbr.org | Distribuido por: The New York Times Syndicate.
Artículo en inglés
The coronavirus pandemic has been a constant source of deprivation. One of the things we have been deprived of is serendipitous encounters at work. For many people, bumping into colleagues in the hallway and hearing managers say “Great job” after a tough day were highlights of office life. Without casual interactions with our colleagues, it can be much harder to find joy in our work. So, what can we do about it?
We offer a humble suggestion: kindness.
A commitment to being kind can bring many benefits. For example, practicing kindness can have positive effect on colleagues. Being recognized at work helps reduce employee burnout and absenteeism, and improves employee well-being, Gallup finds year after year in its surveys of U.S. workers. Receiving praise can help individuals feel more fulfilled, boost their self-esteem, improve their self-evaluations and trigger positive emotions, decades of research have shown.
Kindness can also help you make life feel more meaningful. We draw inferences about who we are by observing our own behavior, and our acts of kindness make us believe that we have what it takes to be a good person.
Finally, as we found in a new set of studies, giving compliments can make us even happier than receiving them can, and has a snowballing effect. When people receive an act of kindness, they pay it back — often to someone entirely new. This leads to a culture of generosity in an organization.
The effects of kindness on the bottom line are also well-established. In a landmark study analyzing more than 3,500 business units with more than 50,000 individuals, researchers found that acts of courtesy, helping and praise were related to core goals of organizations. Higher rates of these behaviors were predictive of productivity, efficiency and lower turnover rates.
First, they can lead by example. By offering compliments and praise to their employees, leaders are likely to motivate team members to replicate the behavior, creating norms of kindness in teams.
Second, leaders can set aside time during Zoom meetings for a “kindness round” in which team members are free to acknowledge one another’s work. This need not take much time — even a few minutes a week will suffice.
Third, consider small spot bonuses. Companies such as Google have used “peer bonus” systems to encourage employees to send small amounts of money (from a fund in the organization) to each other to show appreciation for particularly effective work. Even a few dollars could have a positive effect; research finds that people appreciate small acts of kindness as much as large ones.
The power of kindness can mitigate the ill effects of our increasingly online social world. It is an essential leadership skill that can cascade through people, changing the culture of the workplace along the way.
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