No subestime el poder de una caminata
S
egún los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, una sola sesión de actividad moderada a vigorosa (como caminar) puede mejorar nuestro sueño, pensamiento y aprendizaje, además de reducir los síntomas de ansiedad. Jo Barton, profesora titular de la School of Sport, Rehabilitation and Exercise Sciences en la Universidad de Essex, afirma que con solo cinco minutos e exposición a la naturaleza usted puede mejorar su autoestima y estado de ánimo. Y, aunque se ha demostrado que cualquier forma de ejercicio activa el cerebro, caminar es un estimulante de la creatividad probado.
Sabemos que podemos caminar para hacer ejercicio y como medio de transporte. Sin embargo, el acto de caminar también puede ser una forma de calmar nuestra ansiedad, mantener nuestro cerebro en forma y preservar el bienestar físico.
He aquí cinco formas de convertir una caminata en una actividad beneficiosa para su alma:
1. Para tener perspectiva: Son tiempos difíciles. La pandemia nos ha robado mucho a muchos de nosotros y, sin embargo, todavía podemos encontrar perspectiva en la lucha. En los días en que necesito algo de perspectiva, salgo a pasear mientras contemplo el sol, los árboles o el agua. Esas vistas me recuerdan que debo apreciar la belleza de la naturaleza y me invitan a pensar en todo lo que aún nos queda por explorar en el mundo (cuando podamos hacerlo).
2. Para conectar: Aunque puede caminar solo, no tiene por qué hacerlo. Hoy en día, caminar es una de las actividades más seguras que podemos realizar. Invite a un amigo o familiar a que lo acompañe, en persona cuando sea posible y seguro, o por teléfono cuando no lo sea.
3. Para aprender: Por mucho que me guste despejar mi mente, también me gusta llenarla de información nueva y útil. Puedo caminar mientras escucho un podcast o un audiolibro, o incluso la grabación de un seminario web al que me inscribí, pero no pude asistir. También puedo tomar algunas fotos de un árbol o un animal que no logro identificar y buscarlo cuando llegue a casa.
4. Para la gratitud: Como alguien que ha sufrido dolor de espalda crónico y agudo, a menudo camino centrándome en lo afortunada que me siento por poder caminar, y en el alivio que supone no sentir dolor. Me enfoco en el regalo de sentirme segura (la mayor parte del tiempo) como mujer que camina sola, o en el regalo de estar viva en este momento, cuando tantos han fallecido.
5. Para la productividad: A veces organizo una llamada de coaching con un cliente que también se ha comprometido a caminar y hablar. O puedo programar una llamada para establecer contactos con un cliente que también está caminando. A veces dicto ideas para una lluvia de ideas, o incluso un nuevo artículo, en la grabadora de voz de mi teléfono, mientras camino. Cuando llego a casa, tengo algo que puedo tachar de mi lista de tareas pendientes, además de la caminata de ese día.
En resumen: camine cuando pueda, donde pueda. Su cuerpo, mente y alma se lo agradecerán.
© 2026 Harvard Business School Publishing Corp. | De: hbr.org | Distribuido por: The New York Times Syndicate.
Artículo en inglés
According to the Centers for Disease Control and Prevention, a single bout of moderate-to-vigorous activity — such as walking — can improve our sleep, thinking and learning, while reducing symptoms of anxiety. Jo Barton, a senior lecturer from the School of Sport, Rehabilitation and Exercise Sciences at the University of Essex, reports that you can improve your self-esteem and mood with just five minutes of exposure to nature. And while any form of exercise has been shown to activate the brain, walking is a proven creativity booster.
We know that we can walk for exercise and for transportation. But the act of walking can also be a way to quiet our anxiety, keep our brain sharp and maintain physical well-being.
Here are five ways in which you can turn a walk into an activity that is good for your soul:
— FOR PERSPECTIVE: These are trying times. The pandemic has robbed so many of us of so much, and yet many of us can still find perspective in the struggle. On days when I need some perspective, I’ll stroll while looking at the sun, the trees or the water. Those views remind me to appreciate the beauty of nature, and prompt me to consider how much world there still is for us to explore (when it’s safe to do so).
— FOR CONNECTION: While you can walk alone, you don’t have to. These days, walking is one of the safer activities available to us. Invite a friend or family member to join you — in person when it’s doable and safe, or over the phone when it isn’t.
— FOR LEARNING: As much as I like to clear my mind, I also like to fill it with new and useful information. I might walk while listening to a podcast or an audiobook, or even the recording of a webinar I signed up for but wasn’t able to attend. Alternatively, I might take some photos with my phone of a tree or an animal I can’t identify, and look it up when I get home.
— FOR GRATITUDE: As someone who has experienced both chronic and acute back pain, I often walk with a focus on how lucky I feel to be able to walk — and on the relief in being pain-free. I’ll focus on the gift of feeling safe (most of the time) as a woman walking alone, or on the gift of being alive right now, when so many have died.
— FOR PRODUCTIVITY: Sometimes I’ll arrange a coaching call with a client who has also committed to walk and talk. Or I might schedule a networking call with a client who is walking, too. Sometimes I dictate brainstorming ideas, or even a new article, into my phone’s voice recorder, as I walk. When I come home, I have something I can cross off my to-do list, in addition to that day’s walk.
Here’s the bottom line: Walk when you can, where you can. Your body, mind and soul will thank you for it.
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