7 formas de incorporar el mindfulness en su jornada laboral

Desarrollo Personal

He aquí algunas técnicas (simples, pero efectivas) de micromindfulness que pueden integrarse fácilmente en su ajetreada rutina.

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os líderes a los que enseño y asesoro son diversos en muchos aspectos, pero comparten algo en común: la presión. Cada uno de ellos está lidiando con cambios económicos, tecnológicos, políticos y organizacionales sin precedentes, y luchan por mantenerse a sí mismos, a sus equipos y a sus organizaciones energizados y enfocados.

Las prácticas de atención plena son potentes antídotos contra esos sentimientos. Las investigaciones han demostrado que la meditación regular mejora la calidad de la toma de decisiones, aumenta la percepción de los demás de que uno está “presente”, aumenta la inteligencia emocional y mejora la capacidad para manejar el estrés, todo lo cual le ayudará a ser un mejor líder.

Sin embargo, cuando las agendas están llenas y son impredecibles, reservar un tiempo dedicado a la meditación todos los días puede parecer poco realista. Por eso he empezado a aconsejar a algunos líderes sobrecargados que recurran a la micropresencia, es decir, a incorporar momentos de atención plena durante la jornada laboral para recalibrar, restablecer y aumentar la autoconciencia.

Prácticas de micromindfulness

He aquí algunas técnicas (simples, pero efectivas) de micromindfulness que pueden integrarse fácilmente en su ajetreada rutina:

  1. Tres respiraciones profundas: Cuando se sienta estresado, deténgase y respire lenta y conscientemente tres veces. Inhale profundamente, sintiendo cómo se expande su estómago, sostenga la respiración por unos instantes y, a continuación, exhale lenta y completamente.
  2. Control sensorial: Tómese un descanso de 30 segundos para conectar con el momento presente. Enfoque su atención en lo que puede percibir a través de sus cinco sentidos. Observe lo que ve a su alrededor, la sensación de su silla y los sonidos que escucha.
  3. Escaneo corporal: Realice un escaneo rápido de su cuerpo, de arriba hacia abajo, para identificar las zonas de tensión. Observe si siente rigidez en los hombros, la mandíbula u otras zonas, e intente relajarlas conscientemente.
  4. El minuto de atención plena: Haga una pausa en lo que esté haciendo, (si es posible) cierre los ojos y centre su atención en su respiración. Observe el movimiento natural del pecho y la sensación del aire que fluye por sus fosas nasales.
  5. Meditación caminando: Cuando se mueva de un lugar a otro, no mire su teléfono ni ensaye mentalmente lo que dirá en su próxima reunión, en su lugar, concéntrese en las sensaciones de su cuerpo en movimiento.
  6. Pausa de gratitud: Tómese 30 segundos y enfóquese en algo por lo que esté agradecido. Puede ser un aspecto significativo de su trabajo, un colega que lo apoya, una experiencia positiva o un simple confort, como el calor de su café.
  7. Alimentación consciente: Resista el impulso de hacer varias cosas a la vez durante las comidas. Incluso si solo tiene unos minutos para comer, aléjese de su escritorio. Dedique este tiempo a disfrutar de la comida.

Activadores de micropresencia

Para integrar la micropresencia en su agenda, debe ser intencional y crear nuevos hábitos. Existen tres tipos de activadores que pueden servir como recordatorios para hacer una pausa:

— Tiempo: En su teléfono o calendario, configure notificaciones para que suenen en momentos específicos, como al inicio de cada hora, al comienzo y al final de su jornada laboral o cinco minutos antes de las reuniones.

— Transiciones: Nuestras jornadas laborales están llenas de transiciones naturales en las que cambiamos de una tarea a otra, y estas son oportunidades de oro para las microprácticas.

— Tecnología: Hay muchas aplicaciones de mindfulness, como Calm e Insight Timer, y extensiones de navegador que ofrecen meditaciones breves y guiadas, ejercicios de respiración y recordatorios para practicar.

Un último consejo: comience poco a poco y avance a su propio ritmo. Elija un activador y, como máximo, algunas de las prácticas, y trabaje para convertirlas en habituales. Si intenta hacer demasiado, corre el riesgo de caer en la trampa de «estoy demasiado ocupado». Y recuerde: si no acierta, no pasa nada, así que no se castigue. Haga lo posible por volver a la normalidad.

© 2024 Harvard Business School Publishing Corp. | De: hbr.org  |  Distribuido por: The New York Times Syndicate.

Artículo en inglés

The leaders I teach and coach are diverse in many ways, but they share one thing in common: pressure. Each is grappling with unprecedented economic, technological, political and organizational change, thus struggling to keep themselves, their teams and their organizations energized and focused.

Mindfulness practices are potent antidotes to such feelings. Research has shown that regular meditation improves the quality of your decision-making, increases others’ perceptions that you are “present,” heightens emotional intelligence and improves your ability to handle stress — all of which will help you be a better leader.

But when schedules are crowded and unpredictable, carving out dedicated meditation time every day can seem unrealistic. That’s why I’ve started advising some overcommitted leaders to turn to micropresence: weaving moments of mindfulness into the fabric of the workday to heighten self-awareness, recalibrate and reset.

MICROMINDFULNESS PRACTICES

Here are some simple yet effective micromindfulness techniques that can seamlessly integrate into your busy routine:

— THREE DEEP BREATHS: When feeling stressed, stop and take three slow, conscious breaths. Inhale deeply, feeling your stomach expand, hold for a brief moment, then exhale slowly and completely.

— SENSORY CHECK-IN: Take a 30-second break to ground yourself in the present moment. Focus your attention on what you can perceive through your five senses. Notice what you see around you, the feel of your chair and the sounds you hear.

— BODY SCAN: Do a rapid top-to-bottom scan of your body to identify areas of tension. Observe whether you feel tightness in your shoulders, jaw or other areas, and then consciously try to relax them.

— THE MINDFUL MINUTE: Pause whatever you’re doing, close your eyes if possible and turn your attention to your breath. Notice the natural rise and fall of your chest and the sensation of air flowing through your nostrils.

— WALKING MEDITATION: When moving from one location to another, instead of scrolling through your phone or mentally rehearsing what you’ll say in your next meeting, focus on the sensations of your body in motion.

— GRATITUDE PAUSE: Take 30 seconds and focus on something you’re grateful for. This could be a meaningful aspect of your work, a supportive colleague, a positive experience or a simple comfort like the warmth of your coffee.

— MINDFUL EATING: Resist the urge to multitask during meals. Even if you can spare only a few minutes for lunch, step away from your desk. Dedicate this time to truly experiencing your food.

MICROPRESENCE TRIGGERS

To integrate micropresence into your schedule, you must be intentional and create new habits. Three types of triggers can serve as reminders to pause:

— TIME: On your phone or calendar, set up notifications to go off at specific times, like the top of every other hour, the beginning and end of your workday or five minutes before meetings.

— TRANSITIONS: Our workdays are filled with natural transitions where we shift gears from one task to another, and these are golden opportunities for micropractices.

— TECHNOLOGY: There are many mindfulness apps, such as Calm and Insight Timer, and browser extensions that offer short, guided meditations, breathing exercises and gentle reminders to practice.

A final piece of advice: start small and pace yourself. Pick one trigger and, at most, a few of the practices and work on making them habitual. If you try to do too much, you risk falling into the “I’m too busy” trap. And remember: If you do miss a trigger, it’s not a big deal, so don’t beat yourself up. Do your best to get back in the flow.

Autor

Sobre el Autor

Es profesor de liderazgo y cambio organizacional en el IMD, cofundador de Genesis Advisers y autor de “The First 90 Days.”