Para alcanzar sus objetivos, abrace la autocompasión
P
erder 20 libras. Ganar 1 millón de dólares en ventas. ¿Este tipo de objetivos lo impulsan a actuar o lo hacen retroceder atemorizado? Para algunos, una redacción directa y concreta es motivadora y eficaz. Para otros, esta verborrea los hace querer rendirse incluso antes de empezar. Si se encuentra en esta última categoría, un enfoque más amable y autocompasivo para la redacción de sus objetivos puede funcionar mejor.
Hablarse a sí mismo con un tono compasivo puede ayudarle a normalizar cualquier sentimiento negativo relacionado con sus objetivos, ya que reconoce que ese malestar es natural. Le permite dejar de lado el perfeccionismo paralizante y abrir espacio a la falibilidad humana: el reconocimiento de que todos cometemos errores a veces y que eso está bien. Ser más amable consigo mismo también puede mejorar su capacidad para recuperarse de los contratiempos.
En resumen, la autocompasión podría marcar la diferencia entre renunciar a sus objetivos (o evitarlos por completo) y alcanzarlos paso a paso, incluso cuando eso requiera dar unos pasos atrás antes de volver a avanzar. Pruebe estas estrategias.
— Suelte la carga de las palabras. El pasado puede influir en nuestra percepción de lo que es posible en el futuro. Y la forma en que expresamos nuestros objetivos puede evocar algunas de esas asociaciones negativas. ¿Por qué cree que tanta gente odia la palabra “dieta”?
Para escribir objetivos que lo motiven a perseguirlos, expréselos de otra forma. Utilice descriptores que suenen amplios y genuinos. Por ejemplo, en el caso de un aspirante a networker, “planeo buscar conexiones significativas con gente nueva cada semana, en las que pueda aportar valor”.
— Decida lo que va a hacer. Los objetivos centrados en lo que va a hacer (y no en lo que va a dejar de hacer) pueden ser los más amables y eficaces. Los objetivos de acción positiva tendrán un resultado mucho mejor que, por ejemplo, decidir qué eliminar de su dieta.
La estrategia “yo lo haré” se puede aplicar a cualquier cambio que quiera hacer. En lugar de tener el objetivo de pasar menos tiempo en el correo electrónico, esfuércese por tener un bloque de tiempo cada día para trabajar en sus tareas sin distracciones.
— Celebre el progreso. Los objetivos que incluyen solo el resultado final (como “conseguir un nuevo trabajo”) pueden llevarnos rápidamente a sentirnos derrotados. Definir y celebrar los pasos que lo llevarán hasta allí es fundamental para el éxito.
Por ejemplo, si está buscando un nuevo puesto de trabajo, sus pasos podrían incluir ponerse en contacto cada semana con un determinado número de personas de su red, actualizar su perfil de LinkedIn o realizar otras actividades concretas. Haga que estos objetivos más pequeños sean su enfoque, para que cada semana pueda celebrar que completó algo. Esto le permitirá sentir que tiene éxito a lo largo del camino.
— Abrace el proceso. Se ha demostrado que el uso de frases condicionales (“Si X ocurre, entonces haré Y”) conduce a tasas de éxito significativamente más altas para todo tipo de objetivos. Una de las declaraciones más importantes de este tipo es: “Si me desvío del camino, me detendré, pensaré en lo que podría haber hecho de otra manera, y luego volveré a empezar por el camino correcto”. No lo considere un fracaso, sino un paso más en el proceso.
Si le cuesta mantenerse motivado, considere la posibilidad de expresar sus objetivos de una manera más amable y comprensiva. Puede avanzar en su vida, y las palabras que elija pueden crear ese futuro.
© 2026 Harvard Business School Publishing Corp. | De: hbr.org | Distribuido por: The New York Times Syndicate.
Artículo en inglés
LOSE 20 POUNDS. MAKE $1 MILLION IN SALES. Do these kinds of goals propel you into action or cause you to recoil in dread? For some, direct, concrete wording is motivating and effective. For others, this verbiage makes them want to give up before they’ve even started. If you find yourself in the latter category, a kinder, more self-compassionate approach to wording your goals may work better.
Talking to yourself in a self-compassionate tone can help normalize any negative feelings around your goals because it acknowledges that such discomfort is natural. It can allow you to let go of paralyzing perfectionism because it leaves room for human fallibility — the acknowledgment that we all make mistakes sometimes, and that that’s OK. Being kinder to yourself can also enhance your ability to recover from setbacks.
In short, self-compassion could be the difference between giving up on your goals (or avoiding them completely) and achieving them step by step — even when that may require a few steps back before you move forward again. Try these strategies.
DROP THE WORD BAGGAGE. The past can impact our perception of what is possible in the future. And how we phrase our goals can bring up some of those negative associations. Why do you think so many people hate the word “diet”?
To write goals you’ll feel excited to pursue, phrase them differently. Use descriptors that feel expansive and genuine. For instance, for the aspiring networker, “I plan to seek out meaningful connections with new people each week where I look to add value.”
DECIDE WHAT YOU WILL DO. Goals focused on what you will do, instead of what you’ll stop, can be the kindest and most effective. Positive action goals will have a much better outcome than, for instance, deciding what to cut from your diet.
The “I will” strategy can be applied to any changes you want to make. Instead of having the goal of spending less time on email, strive to have a focused block of time each day to work on tasks without distractions.
CELEBRATE PROGRESS. Goals that include only the end result such as “get a new job” can quickly lead to feeling defeated. Defining and celebrating the steps that get you there is critical for success.
For example, if you are looking for a new position, your steps could include contacting a certain number of people in your network each week, updating your LinkedIn profile or performing other concrete activities. Make these smaller targets your aim so that each week you can celebrate completing something. This allows you to feel successful along the way.
EMBRACE THE PROCESS. Using if-then statements where you tell yourself, “If X happens, then I will do Y” has been shown to lead to significantly higher success rates for all types of goals. One of the most important if-then statements is, “If I get off track, I will stop, think about what I could have done differently and then begin again on the right track.” Don’t think of it as a failure, but as just another step in the process.
If you’re struggling to stay motivated, consider phrasing your goals in a kinder, more supportive way. You can move forward in your life, and the words you choose can create that future.
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