Comience a trabajar en esa gran meta que ha estado aplazando
T
odos tenemos objetivos profesionales que queremos alcanzar, ya sea dominar una nueva habilidad técnica, ser mejorar para delegar o apartar tiempo de nuestra agenda para hacer contactos. Sin embargo, a menudo ponemos de lado esas ambiciones.
A veces esto se debe a que nuestros días están tan absorbidos por el correo electrónico y las reuniones que pensar a largo plazo se convierte en un reto. A veces se trata de procrastinación impulsada por la duda. A veces es la parálisis alimentada por la incertidumbre sobre dónde, o cómo, empezar.
¿Cómo podemos empujarnos a nosotros mismos para lograr los objetivos significativos de largo plazo que pretendemos tener, a pesar de los incentivos y prioridades de corto plazo que compiten con ellos? He aquí algunas estrategias para ayudarlo a desatorarse:
— Contrate un entrenador: En las últimas décadas, tener un entrenador ejecutivo pasó de ser una marca de vergüenza a convertirse en un poderoso símbolo de estatus que indica que su empresa lo valora lo suficiente como para invertir en su rendimiento. Sin embargo, es raro que pensemos en los instructores para otras situaciones. Eso es un error. Algunos de nosotros tenemos colegas alentadores que pueden apoyarnos y proporcionarnos orientación mientras trabajamos para lograr nuestros objetivos, pero no siempre es el caso. Incluso si usted tiene maravillosos porristas en su esquina, ellos quizá no tengan la experiencia necesaria para guiarlo hacia los resultados que busca. Contratar a un entrenador para que lo ayude a estructurar su aprendizaje, crear impulso y hacerlo responsable puede ser enormemente valioso para avanzar hacia sus objetivos. Si contratar un entrenador no es posible por motivos económicos o logísticos, existen varias opciones de bajo coste o incluso gratuitas, desde cursos en línea hasta vídeos instructivos de YouTube.
— Cree una fecha límite: La mayoría de nosotros necesitamos una fecha límite para actuar. A veces nos la proporciona un amigo o un cliente, pero también podemos crear la nuestra. Inscribirse a una clase significa que estudiaremos durante esas noches. Comprometerse a una presentación o escaparate público significa que tenemos que estar preparados para cumplir.
— Siga aprendiendo: Si su objetivo está ligado a una circunstancia concreta (impartir una conferencia de alto perfil, correr un maratón o aprender suficiente mandarín para saludar al cliente de Pekín) es fácil abandonarlo una vez que el gran evento ha terminado. Sin embargo, después de que ha dedicado todo ese trabajo, es importante consolidar el aprendizaje y seguir creciendo. Si queremos que nuestros nuevos hábitos y habilidades se mantengan, necesitamos encontrar formas de incorporarlos continuamente a nuestra agenda. Por ejemplo, podría ir al gimnasio con un amigo para convertirlo en un ritual social, además de un medio de hacer ejercicio, o descargar varios audiolibros sobre el tema del que quiere aprender y escucharlos sistemáticamente mientras cocina o se traslada
Todos estamos ocupados, y cuando un objetivo parece oneroso o el camino hacia él no está claro, a menudo es más fácil no hacer nada y dejarlo para otro día. Sin embargo, si realmente queremos adoptar un pensamiento de largo plazo, es hora de desatorarnos y avanzar.
© 2025 Harvard Business School Publishing Corp. | De: hbr.org | Distribuido por: The New York Times Syndicate.
Artículo en inglés
We all have professional goals we want to accomplish, whether it’s mastering a new technical skill, getting better at delegation or carving out time in our schedule for networking. Yet we often find ourselves putting those ambitions on the back burner.
Sometimes it’s because our days are so eaten up by email and meetings that longer-term thinking becomes a challenge. Sometimes it’s procrastination fueled by self-doubt. Sometimes it’s paralysis fueled by uncertainty over where, or how, to get started.
How we can push ourselves to achieve the meaningful, long-term goals we purport to hold, despite the short-term incentives and competing priorities often pushing in the opposite direction? Here are some strategies to help you get unstuck:
— HIRE A COACH: In recent decades, having an executive coach has transformed from a mark of shame into a high-powered status symbol indicating that your company prizes you enough to invest in your performance. But it’s rare that we think about coaches for other situations. That’s a mistake. Some of us have encouraging colleagues who can support us and provide guidance as we work to accomplish our goals. But not all of us do, and even if you have wonderful cheerleaders in your corner, they may not have the expertise necessary to guide you toward the outcomes you seek. Hiring a coach to help structure your learning, create momentum and hold you accountable can be enormously valuable in advancing your goals. If hiring a coach is not feasible because of finances or logistics, there are several low-cost or even free options available, from online courses to YouTube instructional videos.
— CREATE A DEADLINE: Most of us need a deadline in order to take action. Sometimes a friend or client will provide us with one, but if not, we can create our own. Signing up for a class means we will be studying on those nights. Committing to a public performance or showcase means we have to be ready to deliver.
— KEEP YOUR LEARNING GOING: If your goal is tied to a specific circumstance — presenting at a high-profile conference, running a marathon or learning enough Mandarin to greet the client from Beijing — it’s easy to let up once the big event is over. But after you’ve put in all that work, it’s important to solidify your learning and keep growing. If we want our new habits and skills to stick, we need to find ways to bake them into our schedule on an ongoing basis. For example, you might go to the gym with a friend to make it a social ritual, as well as a means of exercise, or download several audiobooks on the topic you want to learn about, and systematically listening to them while cooking or commuting.
We’re all busy, and when a goal seems onerous or the path toward it is unclear, it’s often easier to do nothing and push it off to another day. But if we truly want to embrace long-term thinking, it’s time to get unstuck and move forward.
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