¿Por qué la gente se resiste a jubilarse?

Desarrollo Personal

Dar el salto a la jubilación puede ser posible gracias a la alineación, la conciencia, la capacidad de acción y la adaptabilidad.

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on la retirada del presidente Joe Biden de la carrera presidencial de 2024, el candidato republicano, el expresidente Donald Trump, es ahora la persona de mayor edad jamás nominada por un partido político importante de Estados Unidos. Dejando de lado las enormes complejidades de esta carrera presidencial, se ha dado lugar a una conversación nacional sobre la edad, el liderazgo y lo que el trabajo significa para nuestras identidades.

Dado que la mayoría de los estadounidenses se jubila a los 64 años, algunos se preguntarán por qué estos hombres, o quizá cualquier otro líder empresarial de edad avanzada, no se jubilaron hace tiempo. En un reciente estudio de una década de duración sobre la jubilación entre los profesionales de Estados Unidos, mi equipo de investigación descubrió lo que se necesita para tomar esa difícil decisión, y por qué muchos tienen dificultades para hacerlo.

Descubrimos que tomar la decisión de jubilarse implica enfrentarse a tres cuestiones psicológicas. En primer lugar, los problemas de identidad pueden ser muy importantes para cualquier profesional profundamente comprometido. Incluso un pequeño paso atrás en su carrera puede hacer que se pregunten quiénes son sin ella. Muchos de los participantes del estudio superaron con éxito este desafío mediante la «transición de identidades», encontrando una manera de conservar algunas piezas esenciales de su identidad profesional durante la jubilación, como un líder de una empresa que asumió un puesto de liderazgo en su congregación religiosa después de jubilarse.

En segundo lugar, muchos profesionales de edad avanzada se resisten a dejar un trabajo significativo, en el que cada día se sienten motivados, contribuyen a algo importante y avanzan hacia objetivos importantes, sobre todo si no tienen una idea clara de lo que les espera. Varios de nuestros entrevistados utilizaron frases como “saltar al vacío” o “saltar de un acantilado”.

El tercer gran problema psicológico es el temor a perder las sólidas relaciones que se acumulan a lo largo de una carrera larga y exitosa. Esas relaciones suelen conllevar la embriagadora sensación de ser necesitado y respetado por cientos, miles, incluso millones de personas. Una alta ejecutiva de una empresa tecnológica, que había dejado escapar un probable ascenso a jefa de unidad de negocios cuando decidió jubilarse, describió el impacto de esa transición: “Pasé de ser el centro de atención y todo para mucha gente, y un poco la animadora de una audiencia, a ser invisible. Es un gran salto”.

Nuestro estudio revela que dar finalmente el salto a la jubilación puede ser posible gracias a la alineación, la conciencia, la capacidad de acción y la adaptabilidad. Una persona debe valorar, y esforzarse por conseguir, la alineación entre la realidad del “yo” (lo que es importante para ella, así como sus fortalezas y debilidades actuales) y la realidad de la “estructura de vida”, que abarca todo en su vida, incluidas las exigencias laborales.

Para evaluar la alineación, necesita ser consciente y tener una visión clara tanto de su “yo” como de su “estructura de vida”. Si descubre que hay una falta de alineación, debe ejercer su capacidad de acción y hacer los cambios necesarios de manera proactiva (incluso, posiblemente, ponerle fin a su carrera). Por último, esa persona debe desarrollar su capacidad de adaptación a acontecimientos que no puede controlar, como sufrir un accidente que la debilite o ser despedida antes de poder jubilarse voluntariamente.

No existe una “edad adecuada” para jubilarse. Las investigaciones académicas han descubierto una enorme variabilidad tanto en la pérdida de resistencia física como en el deterioro cognitivo asociado con el envejecimiento.

Los líderes que desarrollan una conciencia precisa de quiénes son realmente (y de lo que su trabajo realmente exige de ellos), en un momento determinado, están mucho mejor equipados para superar las barreras psicológicas que les impiden jubilarse cuando llega el momento. Lo mismo aplica para todos nosotros.

© 2024 Harvard Business School Publishing Corp. | De: hbr.org  |  Distribuido por: The New York Times Syndicate.

Artículo en inglés

With President Joe Biden’s withdrawal from the 2024 presidential race, the Republican nominee, former President Donald Trump, is now the oldest person ever nominated by a major U.S. political party. The vast complexities of this presidential race aside, it has led to a national conversation about age, leadership and what work means to our identities.

Given that most Americans retire by 64, some may wonder why these men — or perhaps any number of elderly business leaders — didn’t retire long ago. In a recently completed decade-long study of retiring among U.S. business professionals, my research team discovered what it takes to make that difficult decision — and why many struggle with it.

We found that making the retirement decision means grappling with three psychological issues. First, identity issues can loom large for any deeply engaged professional. Even a small step away from their career can make them wonder who they are without it. Many study participants successfully navigated this challenge by “identity bridging,” finding a way to retain some essential pieces of their career identity into retirement — like a company leader who took up a leadership position in his religious congregation after retiring.

Second, many older professionals resist leaving meaningful work, where each day brings a sense of purpose, contribution to something that matters and progress toward important goals — especially if they lack a clear sense of what’s next. Several of our interviewees used phrases like “leaping into the void” or “jumping off a cliff.”

The third big psychological issue is the dread of losing the strong relationships that accumulate over a long, successful career. Such relationships often carry a heady sense of being needed and respected by hundreds, thousands, even millions of people. A senior manager at a tech company, who’d left a likely promotion to business unit leader when she decided to retire, described the shock of that transition: “I went from being the center of attention and everything for a lot of people, and a little bit the entertainer of an audience, to invisible. That’s a big jump.”

Our study reveals that finally making that leap into retirement can be enabled by alignment, awareness, agency and adaptability. A person needs to value, and strive for, alignment between the reality of “self” — what’s important to them, as well as their current strengths and weaknesses — and the reality of “life structure,” which encompasses everything in their life, including job demands. To assess alignment, they need awareness, plus a clear view of both that self and that life structure. If they discover misalignment, they need to exercise agency, proactively making necessary changes — including, possibly, ending their career. Finally, that person needs to develop adaptability to events that they cannot control, such as having a debilitating accident or getting laid off before they can voluntarily retire.

There’s no “right age” to retire. Scholarly research has found enormous variability in both physical stamina loss and cognitive decline associated with aging.

Leaders who develop an accurate awareness of who they really are and what their job really demands of them — at any given point in time — are much better equipped to overcome the psychological barriers to retiring when the time is right. The same goes for all of us.

Autor

Sobre el Autor

Es profesora de la Harvard Business School y coautora de "The Progress Principle".