Retener a los miembros de los equipos esenciales para la misión en caso de despido

por , Capital Humano

En una hoja de cálculo, eliminar un puesto puede parecer un ahorro. Pero en la práctica, despedir a un talento clave puede frenar el impulso, erosionar la cultura y poner en riesgo el éxito a largo plazo.

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n medio de la incertidumbre económica y los rápidos avances tecnológicos, muchos altos ejecutivos están bajo una intensa presión para reducir su partida de gasto más costosa: su personal. Y aunque algunos departamentos pueden beneficiarse de una reestructuración bien pensada, otros enfrentan un resultado mucho más perjudicial: la pérdida de talento esencial para la misión del equipo.

Los jefes de departamento se enfrentan a un gran desafío. Deben convencer a esos altos ejecutivos, que pueden no estar cerca de las operaciones diarias, de que eliminar funciones clave podría representar un riesgo mucho mayor que una recompensa. En una hoja de cálculo, eliminar un puesto puede parecer un ahorro. Pero en la práctica, despedir a un talento clave puede frenar el impulso, erosionar la cultura y poner en riesgo el éxito a largo plazo.

A través de nuestro trabajo asesorando a docenas de empresas que enfrentan situaciones similares, hemos encontrado que hay tres estrategias clave para ayudar a los jefes de departamento a retener a sus personas más importantes durante las reducciones de personal.

1. Construir el argumento.

La investigación ha demostrado que menos del 5% de los puestos representan más del 95% de la capacidad de una empresa para ejecutar su estrategia y ofrecer resultados. Como líder, es su responsabilidad presentar un argumento convincente para retener a alguien clave para el éxito. Esto comienza con claridad: ¿A quién no puede permitirse perder? No se trata del título o la antigüedad; lo que importa es quién impulsa las grandes apuestas de la empresa, establece el tono con sus pares, y posee relaciones y habilidades que no son fáciles de reemplazar.

Es fundamental comenzar por identificar cómo esa persona es clave para las operaciones en curso. Completar un mapa estratégico puede ayudarle a comprender completamente cómo una persona está vinculada a los objetivos de su organización. Esta herramienta aclara cómo las responsabilidades de un individuo se conectan con los resultados estratégicos, resaltando dónde generaría riesgo o interrupciones su partida.

Hemos utilizado este tipo de herramienta con múltiples clientes para evaluar el impacto en cinco dimensiones críticas: contribución empresarial, alineación interfuncional, alcance externo, continuidad y señal cultural. Para cada dimensión, ayudamos a los líderes a evaluar el nivel de riesgo para el negocio (bajo, medio o alto) si el individuo dejara la organización.

Para cada dimensión, trabajamos con los clientes para evaluar el nivel de riesgo si esa persona se perdiera y redactamos comentarios concisos para explicar por qué. Este ejercicio de mapeo brinda a los líderes un lenguaje claro y evidencia tangible para ilustrar lo que está en juego, no solo en términos de desempeño, sino en cómo el individuo protege lo más importante, mitiga riesgos y garantiza el progreso estratégico. Porque cuando los recursos son escasos y se evalúan opciones difíciles, no basta con decir que alguien es “valioso”.

Como parte de la construcción de un mapa de valor estratégico, use preguntas como estas para aclarar dónde generaría interrupciones o retrasos la ausencia de esta persona:

— ¿Qué iniciativas o prioridades clave dependen de esta persona? ¿Qué resultados comerciales se detendrían o quedarían inconclusos sin ella?

— ¿Cuál es el costo de oportunidad de perder sus relaciones externas, como clientes, inversionistas y contactos en medios?

— ¿Qué conocimiento institucional posee que tomaría meses o incluso años reconstruir? ¿Está dispuesto a perderlo frente a un competidor?

— ¿Qué mensaje enviaría si despidiera a un miembro del equipo respetado y de alto rendimiento? ¿Otros comenzarían a cuestionar si hacer un trabajo arduo vale siquiera la pena?

— ¿Cómo acelera esta persona la toma de decisiones o reduce fricciones entre equipos (por ejemplo, producto, legal, marketing)? ¿Qué riesgos surgen si esas relaciones se interrumpen?

Al aclarar el riesgo comercial y revelar las compensaciones clave, los responsables de la toma de decisiones pueden reconocer el valor a largo plazo de conservar a un colaborador de alto impacto.

2. Inscribir a los partidarios.

Incluso el mejor argumento empresarial necesita defensores. Una vez que haya aclarado el valor único del empleado, su próximo paso es reforzarlo activando a las partes interesadas clave y alineándose con sus prioridades personales. No se trata solo de métricas, sino de comprender qué es lo que realmente les importa a los responsables de la toma de decisiones y a los principales influenciadores.

Comience preguntándose: ¿Quién más ve el valor de este empleado? Por ejemplo, busque pares interfuncionales, mentores u otros líderes sénior que puedan ayudar a respaldar su argumento. Cuando otros intervienen, especialmente aquellos de su mismo nivel o superior, se envía una señal poderosa de que el impacto de la persona se extiende por toda la organización.

Luego, vaya un paso más allá. Piense en lo que más le importa a los líderes de alto nivel que intenta convencer, ya sea legado, lealtad o riesgo. Adapte su mensaje para alinearlo con sus prioridades y perspectiva. Por ejemplo, si el director de ingresos (CRO, por sus siglas en inglés) está enfocado en la expansión global, destaque cómo el trabajo del empleado apoya esos objetivos (“Eliminarla podría retrasar nuestro lanzamiento en Dubái por un año”). O si su CEO ha puesto en juego su credibilidad en innovación y esta persona es central en su hoja de ruta de IA, convierta eso en parte del argumento.

3. Hacerlo visible.

Una vez que haya aclarado el impacto comercial y reforzado su argumento con apoyo estratégico, su siguiente paso es darle vida. Esto consiste en ayudar a la alta dirección a ver el panorama completo antes de que se tomen decisiones definitivas.

A continuación, le explicamos cómo presentar un argumento convincente:

— Tenga la conversación en vivo. Las conversaciones en persona o por video le brindan retroalimentación en tiempo real para que pueda leer la sala y hacer ajustes sobre la marcha.

— Enfóquese en los resultados. Explique lo que la empresa gana al retener al empleado, como evitar riesgos, generar ingresos o ahorrar tiempo. No comience hablando de lo duro que trabaja o lo agradable que es.

— Use resúmenes claros y visuales. Un mapa de valor estratégico conciso, con evaluaciones de riesgo y viñetas escaneables, ayuda a que los ejecutivos comprendan lo que está en juego en cuestión de segundos.

— Haga un seguimiento por escrito. Un correo electrónico claro o una nota breve refuerzan su claridad y garantizan que su argumento quede documentado.

En última instancia, su objetivo es hacer visibles los riesgos para que lo más importante no se pierda en la hoja de cálculo.

En tiempos de incertidumbre, las organizaciones se ven tentadas a actuar con rapidez, recortar primero y explicar después. Pero lo que parece eficaz sobre el papel puede ser contraproducente en la práctica. Como líder, su trabajo va más allá de la simple defensa; debe dotar a los responsables de la toma de decisiones de alto nivel de la perspectiva, el contexto y las opciones que necesitan para tomar la mejor decisión posible antes de que sea demasiado tarde. Porque cuando se deja claro el costo absoluto de la salida de alguien, no solo está protegiendo a un individuo, sino que también está salvaguardando el impulso, la reputación y la capacidad de la empresa para cumplir con lo que más importa.

© 2025 Harvard Business School Publishing Corp. | De: hbr.org  |  Distribuido por: The New York Times Syndicate.

Artículo en inglés

Amid economic uncertainty and rapid technological advancements, many senior executives are under intense pressure to shrink their most expensive line item: their people. And while some departments may benefit from thoughtful restructuring, others face a far more damaging outcome: the loss of mission-critical team talent.

Department leaders then face a tough challenge. They have to convince those senior executives, who may not be close to day-to-day operations, that cutting key roles could pose far greater risk than reward. On a spreadsheet, eliminating a role may look like savings. But on the ground, terminating key talent can stall momentum, erode culture and jeopardize long-term success.

Through our work advising dozens of companies facing similar situations, we’ve found that there are three key strategies to help department leaders keep their most crucial people during workforce reductions.

1. BUILD THE CASE.

Research has shown that fewer than 5% of roles account for more than 95% of a firm’s ability to execute on its strategy and deliver results. As a leader, it’s your responsibility to make a compelling case for retaining someone key to success. This begins with clarity: Who can’t you afford to lose? It’s not about title and tenure; what matters is who drives the firm’s big bets, sets the tone with their peers and has relationships and skills that aren’t easy to replace.

It’s essential to start by identifying how that person is pivotal to ongoing operations. Completing a strategy map can help you fully grasp how a person is tied to your organization’s goals. This tool clarifies how an individual’s responsibilities connect to strategic outcomes, highlighting where their departure would create risk or disruption.

We’ve used this kind of tool with multiple clients to assess impact across five critical dimensions: business contribution, cross-functional alignment, external reach, continuity and cultural signal. For each dimension, we help leaders evaluate the level of business risk — low, medium or high — if the individual were to leave the organization.

For each dimension, we work with clients to assess the level of risk if that person were lost and craft concise commentary to explain why. This mapping exercise gives leaders clear language and tangible evidence to illustrate the stakes — not just in terms of performance, but in how the individual protects what matters most, mitigates risk and ensures strategic progress. Because when resources are tight and difficult options are on the table, it’s not enough to say someone is “valuable.”

As part of building a strategic value map, use questions like these to clarify where this person’s absence would create disruption or delay:

What key initiatives or priorities depend on this person? What business outcomes would stall or fall through the cracks without them?

What is the opportunity cost of losing their external relationships, such as clients, investors and media contacts?

What institutional knowledge resides with them that would take months or even years to rebuild? Are you willing to lose them to a competitor?

What message would it send if a high-performing, well-respected team member were let go? Would others start to question whether doing hard work even matters?

How does this person accelerate decision-making or reduce friction across teams (e.g., product, legal, marketing)? What risks emerge if those relationships are disrupted?

By clarifying business risk and surfacing key trade-offs, decision-makers can recognize the long-term value of keeping a high-impact contributor.

2. ENROLL SUPPORTERS.

Even the strongest business case needs champions. Once you’ve clarified the employee’s unique value, your next move is to reinforce it by activating key stakeholders and aligning with their personal priorities. This isn’t just about metrics — it’s about understanding what decision-makers and key influencers really care about.

Start by asking: Who else sees this employee’s value? For instance, look for cross-functional peers, mentors or other senior leaders who can help make your case. When others speak up, especially those at your level or above, it sends a powerful signal that the person’s impact extends across the organization.

Then, go a step further. Think about what matters most to the C-level leaders you’re trying to persuade, whether that’s legacy, loyalty or risk. Shape your message to align with their priorities and perspective. For example, if the CRO is focused on global expansion, highlight how the employee’s work supports those goals (“Removing her could delay our Dubai launch by a year”). Or if your CEO has staked their credibility on innovation and this person is central to your AI roadmap, make that part of the case.

3. MAKE IT VISIBLE.

Once you’ve clarified the business impact and reinforced your case with strategic support, your next step is to bring it to life. This is about helping the C-suite see the full picture before decisions are locked in.

Here’s how to make a persuasive case:

HAVE THE CONVERSATION LIVE. In-person or video conversations give you real-time feedback so you can read the room and adjust on the spot.

FOCUS ON RESULTS. Explain what the company gains by keeping the employee, like avoiding risk, driving revenue or saving time. Don’t lead with how hard they work or how nice they are.

USE CLEAR, VISUAL SUMMARIES. A concise strategic value map with risk ratings and scannable bullets helps executives grasp the stakes in seconds.

FOLLOW UP IN WRITING. A crisp email or short memo reinforces your clarity and ensures your case is documented.

Ultimately, your goal is to make the stakes visible so that what matters most doesn’t get lost in the spreadsheet. In Alex’s case, his team member’s role was still eliminated. However, because he acted early and framed the risk clearly, he was able to secure an internal transfer for her to a higher-priority initiative that wasn’t impacted by the cuts. His advocacy preserved not only institutional knowledge but also team morale, demonstrating that even when roles can’t be saved, people often can be.

In times of uncertainty, it’s tempting for organizations to move fast, cut first and explain later. But what looks efficient on paper can backfire in practice. As a leader, your job is more than just advocating; you need to equip C-level decision-makers with the insight, context and options they need to make the best call possible before it’s too late. Because when you make the absolute cost of someone’s departure clear, you’re not just protecting an individual — you’re safeguarding momentum, reputation and the company’s ability to deliver on what matters most.

Autores

  • Es consultora de liderazgo corporativo, ejecutiva de marketing, instructora de liderazgo y profesora adjunta en la Columbia Business School y la New York University. Colabora con líderes sénior y sus equipos para que sean más adaptables, eficaces y resilientes.

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  • Es la CEO de Kathryn Landis Consulting, coach ejecutiva y una oradora que imparte clases de formación ejecutiva en la Universidad de Nueva York.

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Sobre el Autor

Es consultora de liderazgo corporativo, ejecutiva de marketing, instructora de liderazgo y profesora adjunta en la Columbia Business School y la New York University. Colabora con líderes sénior y sus equipos para que sean más adaptables, eficaces y resilientes.