3 formas de moderar la hipervigilancia en el trabajo
L
in, una estrella en ascenso, realiza presentaciones impecables, hasta que llega la sesión de preguntas y respuestas. En ese momento, su confianza se desvanece y se queda paralizada. En el otro extremo del espectro está Josh, quien lidera un proyecto de alto riesgo, cuyo éxito podría impulsar su carrera al siguiente nivel. Sin embargo, reacciona a la defensiva ante cualquier comentario o pregunta.
Estos comportamientos se desarrollaron como una forma de lidiar con un entorno altamente estresante y a menudo impredecible, y se han arraigado en su sistema nervioso, actuando casi como una segunda naturaleza cuando están bajo presión. En mi trabajo de coaching, clasifico a estas personas como «escáneres» (individuos hipervigilantes en su entorno que se caracterizan por reaccionar rápidamente ante las amenazas, reales o imaginarias, de una forma que resulta contraproducente).
La hipervigilancia puede desencadenarse por condiciones físicas, mentales o psicológicas, así como por situaciones sociales y familiares (como traumas infantiles, discriminación racial y experiencias de guerra). Estos eventos dejan huellas duraderas, moldeando la forma en que las personas responden a las amenazas percibidas en su entorno. En casos donde las demandas de estos factores estresantes exceden la capacidad del individuo para afrontarlas, pueden incluso conducir al trastorno de estrés postraumático (TEPT).
Controlar la hipervigilancia es clave para romper con los patrones habituales y convertirse en un líder y compañero de equipo más eficaz. Hay cosas que puede hacer día a día para convertirse en un líder más equilibrado cuando enfrente situaciones estresantes.
1. Ser curioso (y no confrontacional)
Para pasar de la reacción a la reflexión, los “escáneres” deben practicar un momento de pausa que les permita activar la parte del cerebro asociada con las funciones ejecutivas como el razonamiento, la planificación y la regulación emocional.
Una de las formas más efectivas de aprovechar esta pausa es hacer preguntas abiertas que inviten a la curiosidad en lugar de a la confrontación. Estas preguntas crean el espacio para formular una respuesta más consciente mientras se reevalúa el desencadenante con curiosidad.
2. Elegir vías alternativas de interpretación
El reencuadre consiste en generar múltiples marcos alternativos para comprender el comportamiento de la otra persona, de modo que su respuesta se modere al considerar otras posibles interpretaciones de la situación. Identificar otros marcos seguros crea una sensación de seguridad interna que puede reducir, retrasar o prevenir la reactividad.
A continuación, se indican cuatro pasos para practicar el reencuadre:
(1) Deténgase e identifique el primer marco.
(2) Genere marcos alternativos.
(3) Elija el marco más constructivo.
(4) Practíquelo con regularidad.
3. Crear un ambiente tranquilo
Diseñar deliberadamente su entorno para activar sus sentidos y practicar conductas autotranquilizantes puede reducir la reactividad del sistema nervioso. Por ejemplo, una estrategia eficaz es ralentizar la respiración, centrándose en exhalaciones más largas para ayudar a calmar un estado de agitación.
También puede intentar crear un entorno visual relajante, colocando plantas o flores frescas en su escritorio, lo que puede enviar señales a su cuerpo de que es seguro entrar en el estado de reposo y digestión, en lugar de permanecer en modo de lucha o huida.
Practicar la curiosidad (antes de la confrontación) y el reencuadre, así como cultivar un entorno tranquilo y relajante, permite a los “escáneres” ser más visibles y accesibles al interactuar con los demás. Sin embargo, incluso con estas habilidades, los “escáneres” pueden malinterpretar una situación, por lo que practicar la autocompasión se vuelve esencial.
© 2024 Harvard Business School Publishing Corp. | De: hbr.org | Distribuido por: The New York Times Syndicate.
Artículo en inglés
Lin, a rising star, delivers flawless presentations — until the Q&A. As soon as the questions start, her confidence fades, and she freezes. On the other end of the spectrum is Josh. Josh leads a high-stakes project, the success of which could catapult his career to the next level. However, he reacts defensively to feedback or questioning.
Their behaviors were developed as a way to cope with a highly stressful and often unpredictable environment and had become ingrained in their nervous system, acting as second nature when under pressure. In my coaching, I classify these individuals as “scanners”: hypervigilant to their environments and quick to react to threats — real or imagined — in a way that proves to be counterproductive.
Hypervigilance can be triggered by physical, mental or psychological conditions, as well as social and familial situations such as childhood trauma, racial discrimination and war. These events leave lasting imprints, shaping how individuals respond to perceived environmental threats. In cases where these demands from the stressors exceed the capacity of the individual to cope with them, it can even lead to post-traumatic stress disorder (PTSD).
Managing hypervigilance is key to breaking out of habitual patterns to become a more effective leader and teammate. There are things that can be done on a day-to-day basis that can make you a more-regulated leader when placed under a stressful situation.
GET CURIOUS BEFORE GETTING CONFRONTATIONAL
To shift from reactive to reflective, scanners should cultivate a moment of pause, which provides the opportunity to engage the part of the brain associated with executive functions such as reasoning, planning and emotional regulation.
One of the most effective ways to step into this pause is by asking open-ended questions that invite curiosity rather than confrontation. These questions create the space to formulate a more mindful response while reassessing the trigger with curiosity.
CHOOSE ALTERNATE PATHWAYS OF INTERPRETATION
Framestorming involves generating multiple alternative frames to understand the other person’s behavior, so your response is tempered by the consideration of other possible interpretations of the way you’re reading the situation. Identifying other safe reframes creates a sense of internal safety that can reduce, delay or prevent reactivity.
Here are four steps to practice framestorming:
(1) Stop and spot the first frame.
(2) Generate alternative frames.
(3) Choose the most constructive frame.
(4) Practice regularly.
CREATE A SOOTHING ENVIRONMENT
Purposefully designing your environment to engage your senses and practicing self-soothing behaviors can reduce nervous system reactivity. For example, one effective strategy is to slow down your breathing, focusing on longer exhales than inhales to help calm an agitated state.
You might also try creating a calming visual environment by having plants or fresh flowers at your desk, which can signal to your body that it’s safe to enter the rest and digest state, rather than remaining in fight or flight mode.
Practicing curiosity before confrontation, framestorming and cultivating a calm, soothing environment empowers scanners to be visible and accessible when engaging with others. But even with these skills, scanners might misread a situation, so practicing self-compassion becomes essential.
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